Dra. Sara Bialostosky Barshavsky, Dama del Derecho excepcional



Diario Judío Méxicodr-saraEn el pueblo de Tacuba vio sus primeras luces una niña de ojos hermosos el 10 de marzo de 1929, año en que se obtuvo la autonomía universitaria, es así que había una premonición de la fortuna, ya que esta niña años más tarde se vincularía de por vida a la Universidad Nacional Autónoma de México. Hija única del matrimonio de Saúl Bialostosk y Ofelia Barshavsky, su padre de origen polaco nació en la ciudad de Bialostosky y su madre en Varsovia, de ahí sus apellidos Bialostosky Barshavsky, los cuales eligieron en el exilio, en recuerdo de sus respectivas patrias.

Sara a los cinco años aprendió a leer en forma autodidacta. Enfrente del negocio paterno funcionaba la tienda de abarrotes Sevilla, la cual se anunciaba con un gran anuncio exterior, Sara escribía las letras y aprendió a deletrearlas y así poco a poco lo hizo con los nombres que ella iba descubriendo y antes de ingresar a la primaria aprendió a leer y a escribir.

Cursó sus primeros estudios en una escuela oficial del pueblo de Tacuba y la secundaria en el Instituto Luis Vives ubicado en San Cosme. Esta institución gozaba de gran prestigio, porque todos los maestros habían venido de España, huyendo de la guerra civil.

Sara cursó sus estudios preuniversitarios en la Preparatoria No. 1 y era una joven que recorría diariamente con gran felicidad y asombro lo que hoy conocemos como Centro Histórico.

Sus estudios profesionales los realizó en la Escuela Nacional de Jurisprudencia. La Dra. Bialostosky comenta que desde el principio de sus estudios se vinculó con el Derecho Romano, ya que la primera clase que recibió en Jurisprudencia fue precisamente esta materia, impartida por el famoso maestro José Alcázar, que al verla indecisa para entrar al salón, le dijo en forma cariñosa “entre compañera, no tenga miedo, aquí hay puros rapados, los únicos que tenemos pelo somos usted y yo”.

Para la maestra Bialostosky fue memorable el curso del maestro José Alcázar, pero no pensaba dedicarse a esta disciplina. Sin embargo por razones del destino ya que el famoso romanista Floris Margadant le pidió que trabajara con él, se tuvo que dedicar en cuerpo y alma a esta disciplina.

Pero la circunstancia decisiva que le marco la vida, fue una mañana muy cálida con luz diáfana, cuando el Dr. Floris Margadant se le acercó mientras trabajaba en una traducción y le dijo que el Director de la Facultad el Dr. César Sepúlveda quería hablar con ella. La Dra. Bialostosky se sorprendió ya que nunca había cruzado palabra con el maestro Sepúlveda e interrogó al Dr. Margadant para conocer el motivo de la cita. Con su habitual expresión gutural holandesa Floris Margadant le dijo: doña Sara, el Director personalmente se lo va a decir. Cuando llegó a la oficina de la Dirección Don César muy amable expresó “quiero que usted sepa que yo valoro al Dr. Floris Margadant, como si fuera un florero de la dinastía Ming y con tal motivo sus recomendaciones para mí son invaluables. Él me ha hablado mucho de usted y por eso quiero invitarla para que forme parte de un grupo de becarios para especializarse en Derecho Romano.

Doña Sara se excusó de inmediato manifestándole que estaba casada y que no tendría tiempo, entonces el Dr. Sepúlveda le pidió el número telefónico de su esposo y le dijo que él se encargaría de resolver el problema.

En la breve charla telefónica el marido de Sara Bialostosky, dijo que se sentía muy honrado por la distinción que se le otorgaba a su esposa y desde luego que Sara estaba en libertad de decidir el ofrecimiento.

La Dra. Bialostosky comenta que a raíz de estos acontecimientos cada vez que le preguntan la causa por la cual escogió el Derecho Romano para especializarse, ella responde que fue al revés, que el Derecho Romano la escogió a ella.

Al término de su especialización, el maestro Agustín Bravo González la invitó para que en coautoría elaboraran el libro “Síntesis de Derecho Romano”, publicado por la editorial Pax de Argentina.

En relación con su contenido, la Dra. Bialostosky manifiesta que siente una profunda admiración por el Corpus Juris de Justiniano, por ser el más importante intento de codificación que existe en la historia de Roma. Dentro de su producción intelectual, la doctora Sara Bialostosky ha publicado en español y en francés, alrededor de 50 artículos, en revistas especializadas tanto nacionales como extranjeras y ha sido la primera mexicana que hizo una aportación a la Enciclopedia Sarabia de Derecho una de las más importantes en lengua portuguesa, con la voz “Direito Asteca” Entre sus reconocimientos, cuenta con la presea Sor Juana Inés de la Cruz otorgada por la Universidad Nacional de México, en 2004, y el Diploma y Medalla Ius, al mérito editorial, siendo la primera maestra de la Facultad en recibir esta distinción.

Debido a su alta trayectoria académica, en el año 2008, el Consejo Técnico, por aclamación aprobó la propuesta de que a un salón de la Facultad le develaran una placa con su nombre.

Al fallecimiento del Dr. Floris Margadant, el Director de la Facultad, Dr. Fernando Serrano Migallón, la nombró directora del Seminario de Derecho Romano, permaneciendo hasta el año de 2010. La sustituyó el eminente Dr. José de Jesús Ledesma Uribe, quien al ser nombrado por la Dra. María Leoba Castañeda Rivas, Secretario Académico, renunció al seminario y de nueva cuenta Doña Sara Bialostosky fue designada por nuestra Directora, titular del Seminario de Derecho Romano por su gran prestigio intelectual.

Una de las frases más recordadas de la maestra, es la que resume la vida de Teodora Emperatriz de Bizancio, a la que define como “Actriz, meretriz y emperatriz”.

Margarita Yourcenar, la célebre autora de “Las memorias de Adriano” que narra la vida y muerte de este emperador romano, escribió también la obra “Los dioses no han muerto”, que precisamente nos da la pauta para sustentar que en México, con figuras de la talla del Dr. Guillermo Floris Margadant, del Dr. José de Jesús Ledesma Uribe y de la Dra. Sara Bialostosky, “El Derecho Romano no ha muerto”.

Dra. Sara Bialostosky en compañía de Rey David Vallejo Rosas, uno de sus más connotados discípulos.

Ademas, Sara Bialostosky de Chazan junto con su esposo Miguel Chazan Leikin, fueron socios fundadores del templo Bet El en la Ciudad de México; Sara fue miembro de la WIZO en México, y junto con la señora Ana Brener recaudó fondos y renovó la Casa de Descanso Eishel en Cuernavaca, Morelos.

Sara falleció el 20 de junio del presente año.

Por sus méritos académicos, la Universidad Nacional Autónoma de Mexico le rendirá homenaje a Sara Bialostosky de Chazan q.e.p.d. miembra fundadora de Bet El,
el 30 de Agosto del presente a las 9 horas en la Aula Pallares de la Facultad de Derecho.

La Dirección y Consejo Editorial de "Diario Judío México", no se hacen responsables de los contenidos de artículos firmados por autores, periodistas o sus seudónimos, a la vez que el autor de este artículo no se responsabiliza de los contenidos de las diferentes secciones de este sitio, ni de los criterios establecidos por su Dirección o Consejo Editorial.