Shimshon Feldman, Político por excelencia

por Adina Cimet, Traducido por: ForoJudio.com -
Comentarios | Comentar Visto Veces



Adina Cimet, Traducido por: ForoJudio.com / Diario Judío MéxicoShimshon Feldman ocupó el más alto puesto en la más grande y más importante organización de la comunidad por el mayor tiempo. Fue toda una institución por si mismo y lo ha seguido siendo por largo tiempo. Su poder y prestigio yacían en su papel como líder de la Kehile – Rosh Hakahal, jefe de la comunidad Ashkenazi.

Nacido en Ucrania en 1909, perdió a su madre a temprana edad y su padre volvió a casarse. Esto originó una incómoda situación que lo condujo a emigrar después de su Bar Mitzvah. En 1923 partió con un primo hacia México ya que ya tenía una tía viviendo allí. Llegó al Puerto de Veracruz en 1924 con la ayuda que recibió de la American HIAS (Hebrew Immigration Association). Comenzó trabajando como un vendedor ambulante y después se unió a una repostería, vendiendo pan en las calles. Con el tiempo, se hizo miembro del Sindicato de Panaderos, en donde conoció gente que posteriormente serían líderes muy importantes en el movimiento obrero. Mientras vendía leche conoció a Fidel Velásquez, quien después sería por muchísimos años el líder de la CTM (Confederación de Trabajadores Mexicanos), estableciendo una amistad de gran importancia por su simbolismo: ambos fueron líderes que duraron mucho tiempo al frente de sus respectivas organizaciones. Fidel Velásquez, a sus noventas, aún prestaba sus servicios como líder supremo de la CTM.

Feldman trabajó posteriormente como vendedor de calzado y finalmente él y su hermano comenzaron a trabajar en el mercado de la construcción, el campo que eventualmente le permitiría dedicarse al trabajo comunitario. Se unió a la Congregación Nidjei Israel dado que la mayoría de sus miembros provenían de Rusia.

Nidjei Israel comenzó como una sociedad de beneficencia y como congregación en 1922. Si algún grupo se aproximara al de una Landsman-schaft –una sociedad de beneficencia consistente de individuos de una misma villa o región esas serían la congregación de la Nidjei Israel rusa y la Agudas Akhim polaca; está última siendo la primera en establecerse – tenía una gran membresía y controlaba el cementerio.

Feldman ya era un hombre activo en Nidjei Israel mucho antes de convertirse en la figura central de la comunidad. No era ni u teórico ni un ideólogo; era un estadista, un hombre practico, involucrado en el negocio de la política.

Pero si hubiera que resumir en una sola palabra la característica que lo hacía ser singular y singularmente exitoso en su trabajo, esa sería sin duda, su equilibrio.

Como político por excelencia, negociaba con los demás siempre buscando el equilibrio. En su vida personal, mantuvo una visión laica del mundo y una visión religiosa del mundo judío. Sentía que esta combinación era necesaria para construir y sostener a la nueva comunidad.

Aún cuando él no era rabino, respetaba la vida religiosa lo suficiente como para convencer a los demás de que el estilo de vida y la identidad tenían que ser una fuerza activa dentro de la vida judía. Como resultado, sus primeros trabajos dentro de esta congregación, su respecto por el conocimiento rabínico y sus contactos con las autoridades le ayudaron a presidir la Kehile. Unió a todas las partes manteniendo el carácter religioso tradicional dentro de la organización aún cuando no había una mayoría que viviera de acuerdo a estos principios.

En muchos sentidos, la combinación de rasgos eclécticas en la vida personal de Feldman refleja lo que él impuso y logró para la comunidad. La mezcla de laicisismo y ortodoxia religiosa, donde esta la primera domina y la segunda está contenida en la vida cultural del grupo, sin controlar a los individuos que la componen fue el estilo dominante en la comunidad hasta fines de los 70s. Aún cuando cambios posteriores elevaron la conciencia y la actividad religiosa, los judíos en México se han mantenido como una comunidad tradicional laica. A finales de los años 20 y principios de los 30s, todo el sistema político mexicano estaba experimentando un proceso de centralización, burocratización e institucionalización. En la comunidad judía, ninguno de los intentos iniciales tuvo éxito o progresaron más allá de las necesidades inmediatas que los ocasionaban. El grupo que más se acercó a la unificación de la comunidad fue el Comité Central (Tzentral Komicet). Su trabajo fue ciertamente, al principio, un intento de proteger a lo comunidad entera. Ashkenazitas y sefaradís se unieron para tal propósito en 1938, cuando el clima en contra de los judíos era internacional, y aunque los ashkenazitas dominaban la organización, primero por su superioridad numérico y segundo, a través del control indirecto de el Comité Central por la Kehile. El Comité Central nunca pudo reunir el apoyo suficiente como para llegar a ser la organización principal para todos los judíos en todos sus asuntos. Dentro de la red de comunidades coexistía una pluralidad de puntos de vista y opiniones. La multiplicidad de expresiones políticas y culturales que eran posibles para los judíos ashkenazítas de México no podían ser fácilmente incorporadas

La Segunda Guerra Mundial volvió a silenciar el tema de la centralización. Aunque el régimen de Cárdenas había ofrecido –en principio- la posibilidad de dar refugio a los inmigrantes, en realidad todos los intentos fallaron o casi fallaron. Los judíos organizaron el Comité Pro Refugiados (1938). Los refugiados – entre veinte y treinta cada vez-llegaron en barcos como el Orinoco, Iberia, Quanzas, y Niasas. La mayoría fueron regresados. El grupo más grande, 187 en total, llegó en 1941 en el Serpapinto y fue recibido solo después de muchas negociaciones con el gobierno. Los esfuerzos extraordinarios hechos por individuos y organizaciones tratando de interceder ante el gobierno, lograban realmente muy poco. El destino trágico de los judíos europeos dejaba a la mayoría de gobiernos libres de compromiso, y México no era la excepción.

En 1942 circularon rumores en la calle de que 20,000 judíos serían rescatados y aceptados en México. En realidad solo cerca de 32 judíos polacos fueron llevados en un grupo de 1,400 refugiados de Polonia, mientras que el gobierno abría las puertas a los refugiados de la Guerra Civil Española. Hacienda Santa Rosa, en donde debían de permanecer los refugiados polacos, se tornó un problema pues el resto del grupo discriminaba a los judíos polacos. Estas experiencias acentuaban las condiciones ya de por sí extremas de los refugiados y elevaba las demandas para la creación de un frente unido. Así, en 1943 diferentes organizaciones incluyendo al Comité Central, ORT, Nidjei Israel Keren Hayesod sintieron la presión para centralizar el poder.

La creencia en una organización central encontró también apoyo generalizado en la prensa Yiddish. El sueño era ser un abogado más efectivo demostrando ser fuerte. La ilusión de que una sola voz ejercería una mayor presión parecía prevalecer. Sin embargo, la renuencia para colectar recursos comenzó a ser también una fuerte barrera para la unificación. Como tema, éste parecía eclipsar los muchos otros aspectos benéficos que una institución centralizada podría traer. Desde luego, tampoco faltaban las especulaciones sobre el acrecentamiento que la centralización de cualquier organización trae consigo. Sin embargo, la agenda de la organización prevaleciente tenía que encajar en la agenda del grupo. Así pues, mientras que la idea de la centralización había generado su momento y era un tiempo de madurez para que los judíos se unieran y definieran su rol en la comunidad mexicana, tendría que pasar una década mas para que la centralización se materializara el 1 de enero de 1957, fecha en que la Kehilá inició sus labores formales. Su primera directiva estuvo formada por cincuenta y cuatro miembros, más once colaboradores de las organizaciones subsidiadas por ella. Su primer presidente fue Shimshon Feldman y los cuatro vicepresidentes fueron Grunem Shimanovich, Nahum Pustilnik, David Rubinstein y Simón Yeshior.

La centralización requería esfuerzo y comunicación, pues se trataba de una pluralidad de visiones, definiciones y acciones, contendiendo una con la otra. Con la centralización en la agenda, el status quo y el viejo estilo fueron sacudidos; el viejo juego político estaba amenazado y un nuevo patrón institucional comenzaba a echar raíces. Con todos estos cambios, fue Feldman quien pudo reunir todo para la nueva estructura que la centralización requería, darle forma y tomar control de ella.

Aun cuando el Comité Central intentó llenar el vacío y ganar el control como una organización madre para supervisar las sub comunidades judías, estaba clara para los judíos ashkenazitas que ese grupo, aún cuando estaba más organizado, diversificado y entrenado en política comunitaria que cualquier otro sub grupo, no podía asumir el control total. Internamente, había demasiados líderes fuertes –bundistas, guionistas, comunistas- y sus agendas no eran compatibles ni era posible combinarlas en una fusión.

De todas las organizaciones dentro de la comunidad, era Nidrej Israel la que tenía, en términos prácticos, la mayor exposición y experiencia con el funcionamiento interno y directo de la comunidad. Habían construido una pequeña maquinaria que manejaba al menos parte de los recursos económicos de la mayoría de las organizaciones ashkenazitas. La congregación tenía control sobre el área central del ritual ortodoxo al administrar el cementerio y ofrecer servicios para todas las actividades rituales. También tenía intereses creados y contactos en educación. Comenzando con una Talmud Torá a principios de los años veinte, financiaron al grupo religioso que estableció una moderna escuela religiosa. La Yavne comenzó en los cuarentas con la ayuda y el apoyo directo del grupo de Nidrej Israel. La congregación también colectaba fondos y los transfería a organizaciones filantrópicas judías americanas, ganando así alguna presencia internacional. Actuaba también como una asociación de préstamos y cuerpo arbitral.

En 1977 recibió un Doctorado Honoris Causa por la Universidad Bar-Ilan.

En 1997, cambios internos abren las posibilidades para un cambio. Un rabino fue despedido por una de las organizaciones pertenecientes a la Kehile. Aparecieron nuevos líderes auto nominados quienes anunciaron públicamente sus objetivos después de la reorganización, se mudaron a un nuevo edificio, eligieron un nuevo nombre y prometieron ser una verdadera organización central para todas las demás organizaciones ashkenazitas existentes, eliminando la imagen ortodoxa de la Kehilá para atraer a la congregación conservadora Bet-El, que se había atrevido a ser independiente. También prometían mantener “libertades internas”, y hacer de la vida comunitaria un sistema “coherente, eficiente y bien organizado” lo cual veían como algo absolutamente necesario. Cualquier cosa que hubiera mal funcionado en el pasado, este grupo lo corregiría. Cuando yo reportٞé el hecho como un “Golpe de Estado” dentro de la Comunidad Judía de México, los líderes del movimiento se sintieron ofendidos y buscaron compensación de parte de la publicación americana para la que yo escribía.

Junto con su esposa Jane y sus tres hijos, León, Israel y Jaime, Shimshon Feldman dedicó todos sus esfuerzos a ayudar a los judíos en cualquier parte del mundo que éstos se encontrasen así como al estado de Israel fueron siempre más allá de las fronteras de México. Shimshon Feldman falleció en el año de 1995

La Dirección y Consejo Editorial de "Diario Judío México", no se hacen responsables de los contenidos de artículos firmados por autores, periodistas o sus seudónimos, a la vez que el autor de este artículo no se responsabiliza de los contenidos de las diferentes secciones de este sitio, ni de los criterios establecidos por su Dirección o Consejo Editorial.