Hace unos años un pequeño lugar en España decidió era importante encontrar su pasado judío, rescatarlo, y darlo a conocer

El primer paso fue reconciliarse con ese pasado y cambiar el nombre de Matajudíos a Mota de Judíos, un cambio que puso fin a una losa histórica en Burgos,  para dar continuación a una serie de proyectos entre ellos la excavaciones para encontrar restos de esta historia judia en este lugar

El  alcalde de Castrillo Mota de Judíos, Lorenzo Rodríguez, en su visita a México, nos platica sobre estos hallazgos y los planes a seguir tanto en este lugar como en toda la región donde siglos atras existia una extensa comunidad judía

El alcalde de Castrillo Mota de Judíos, Lorenzo Rodríguez, ha presentado en Ciudad de México el proyecto de recuperación de la memoria sefardí en la Mota de los Judíos. Ante un auditorio conformado por representantes de comunidades judías de todo el mundo, en el marco de la IV Cumbre Mundial Erensya, Rodríguez ha dado a conocer las excavaciones en el yacimiento de La Mota, un antiguo asentamiento judío, y el proyecto de centro de recuperación de la memoria sefardí.

La IV Cumbre Mundial Erensya ha reunido a 23 comunidades sefardíes de todo el mundo y ha servido para compartir experiencias y proyectos de recuperación y mantenimiento de los judíos que antiguamente poblaron la Península Ibérica. Al encuentro han asistido importantes personalidades como el publicista Luis Bassat o el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, con el que Lorenzo Rodríguez ha intercambiado diferentes experiencias e ideas que ayudarán a mejorar los proyectos relativos a ‘La Mota’.

El alcalde ha recordado que el proyecto de investigación para la recuperación del yacimiento de ‘La Mota’ en Castrillo Mota de Judíos se ha convertido, tras el cambio de nombre de la localidad promovido en 2015, en un referente para el mundo judío en general y sefardí en particular. A raíz del estudio histórico llevado, se ha puesto de manifiesto la evolución del nombre a lo largo de la historia y las circunstancias que rodearon dicho proceso, pues Castrillo nació como una mota de asentamiento y acabó evolucionando al Matajudíos retirado en 2015.

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Castrillo Mota de Judíos es una localidad y un municipio situados en la provincia de Burgos, en la comunidad autónoma de Castilla y León, comarca de Odra-Pisuerga, partido judicial de Burgos, cabecera del ayuntamiento de su nombre

Etimología del toponímico

El nombre de Castrillo Matajudíos no hacía justicia a un asentamiento que precisamente desciende de una antigua judería fundada en el siglo XI, durante el reinado de Sancho III de Castilla. El origen del pueblo se remonta al año 1035, cuando 500 familias judías fueron expulsadas de la cercana Castrojeriz, el bastión comercial de la región, y reubicadas en una pequeña colina o “mota” donde fundaron una comunidad judía cuyos restos hoy están fosilizados en el territorio. “Lo que hemos encontrado son sobre todo restos de viviendas, de calles empedradas, cultura material, cerámica especialmete”, explica Àngel Palomino, arqueólogo que trabaja en las excavaciones financiadas por la Junta de Castilla y León y cuyo fin es rescatar las raíces de un pueblo cuyos habitantes terminarían siendo judíos conversos. “Las conversiones fueron muchas en esa zona. Había una presión social y económica muy importante. También por un sentido de la oportunidad cuando ser judío estaba perseguido”, añade el investigador.
Esta comunidad, situada junto al Camino de Santiago, conoció su esplendor en los siglos XII y XIII, iniciándose en el siglo XIV una lenta y progresiva decadencia hasta el decreto de expulsión de 1492 para todos todos aquellos judíos que no se convirtieran al catolicismo. A mediados del siglo XVI hay constancia de documentos en los que ya se le nombra como Castrillo Matajudíos, un cambio de denominación que probablemente responda, según indica Lorenzo Rodriguez, “a la presión ideológica” y la persecución que tanto la Inquisición, como la sociedad castellana en general ejercían sobre los descendientes de los judíos conversos.
Pero pasados más de tres siglos, los habitantes de Castrillo han decidido cambiar una realidad y cumplir con la voluntad popular regresando a su nombre original, en un acto de justicia histórica. “La decisión se adapta a la nueva realidad y al reencuentro de España y los judíos”, recalcó recientemente el presidente del Consejo de la Comunidad Sefardí jerosolimitana, Abraham Haim.  “Los habitantes de esta localidad quieren reconocer su pasado sefardí y deben sentirse orgullosos de este reconocimiento por cuanto forma parte de esta identidad”, añadió este hispanista, quien aprovechó su última estancia en Castrillo para entregar a Lorenzo Rodríguez la Medalla que conmemora las cuatro sinagogas sefarditas del Barrio Judío de Jerusalén, en un acto que tuvo lugar en el Ayuntamiento y en el que participaron los 60 vecinos del pueblo. Una población minúscula que, como tantos pueblos castellanos, sufrió durante décadas la emigración desde las zonas rurales a las ciudades. “Te regalamos el terreno para tu vivienda”, se lee en la página web del ayuntamiento.