“El mayor homenaje que podemos hacer a los seis millones de víctimas de los nazis es gritar al mundo: ¡Holocausto, nunca más!”, dijo el alcalde de Río Marcelo Crivella durante la ceremonia de inauguración de un memorial del Holocausto, citando al parlamentario de la ciudad Gerson Bergher, creador del proyecto, quien murió en mayo pasado.

El monumento contará con una torre de 72 pies de altura dividida en 10 partes aludiendo a los mandamientos bíblicos, incluyendo la frase “No matarás” en su base. El monumento, que se está construyendo con fondos privados, se encuentra en el parque Yitzhak Rabin, inaugurado por la viuda del primer ministro asesinado, Leah Rabin, en 1996.

“Incluso 70 años después de que la humanidad experimentara esta terrible tragedia, todavía vemos todo tipo de persecución, discriminación e injusticia en nuestro mundo. Con el monumento al Holocausto, Río de Janeiro se une a otras grandes ciudades del planeta, al reverenciar a las víctimas de este genocidio”, agregó el alcalde, ferviente evangélico y abiertamente pro-Israel.

Teresa Bergher, actual secretaria de Asistencia Social y Derechos Humanos de Río y viuda de Gerson Bergher, manifestó que el sitio fue el primer lugar elegido por su esposo para el monumento. También destacó los propósitos educativos del monumento.

“Nuestra intención es que las escuelas públicas puedan hacer constantes visitas al monumento, para que los estudiantes de la red municipal y estatal conozcan mejor lo que fueron el Holocausto y el régimen nazi en su conjunto. Los estudiantes de escuelas judías ya tienen acceso a estos contenidos, pero es importante que este conocimiento llegue a todos los estudiantes”, expresó.

El monumento, que también contará con un auditorio de 130 asientos y un área de medios digitales, honrará a todas las minorías étnicas, religiosas y sexuales perseguidas por el régimen nazi. Según los organizadores, se espera que un vehículo ferroviario utilizado para transportar a los presos a los campos de concentración sea traído de Polonia, así como la ropa y los zapatos de las víctimas del Memorial del Holocausto de Yad Vashem en Jerusalén.

El embajador de Israel, Yossi Shelly, quien vino de Brasilia especialmente para el evento, también destacó la importancia del monumento como una manera de mantener vivos los horrores del Holocausto en la memoria colectiva.
“Debemos recordar siempre el Holocausto. Sólo entonces el mundo evitará repetir este horror en el futuro”, dijo.

La segunda ciudad más grande de Brasil alberga a unos 35.000 judíos. Cerca de la mitad de la comunidad judía de 120.000 miembros vive en Sao Paulo, el centro financiero del país.