Amanecer y oscurecer

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Esther Friedman en exclusiva para Diario Judío México – La vida  tiene un principio y un fin. Nada es para siempre y todo lo que sucede, agradable o desagradable termina. A mí me gusta más el amanecer en que el sol sale, me produce ganas de vivir y llevar a cabo las actividades pertinentes.  El anochecer promueve tristeza,   el cansancio ha llegado y las ganas de emprender actividades,  han disminuido. He aprendido a disfrutar las dos partes, ya que forman un todo.  Un comienzo tiene el sabor de un  nacimiento,  el amanecer a la  vida. La vejez se nos presenta al oscurecer y le tememos, ya que  se asoma la muerte. ¡Que susto!

Los viejos se configuran como una categoría independiente del resto de la sociedad; separados como grupo con características propias. Resulta obvio que los adultos mayores  compartan características comunes pero lo curioso es que esta diferenciación supone mayor separación del resto de la sociedad que la experimentada por otros grupos sociales. La vejez separa más del resto de los conciudadanos que otros atributos cronológicos o sociales, suscita reacciones negativas y no resulta solamente una variable descriptiva de la condición personal del sujeto, como la apariencia física, el estado de salud, el sexo.

Se puede hacer una analogía entre los niños y los viejos. Los pequeños son como un cuaderno en blanco que vamos a llenar. Cuando vemos una fila de niños  que llegan a la escuela, nos volteamos para ver que bonitos y graciosos son.   Algunos se toman de las manos, platican entre ellos, otros lloran porque no quieren estar allí, hay quien pelea,  pero el cuadro es hermoso y   sentimos ternura ante el brillo de la vida. ¡No hay niño feo!

Cuando vemos una fila de viejos y viejas esperando algún trámite o  visitando un museo,  volteamos la cara para no vernos reflejados en ellos. Su cuaderno está lleno y esto puede convertirse en desesperación  por lo que no se hizo. Los viejos sabios   lo transforman en agradecimiento por haber llegado a esta edad y todo lo vivido hace acto de presencia

El niño lucha por hacer lo que desea, el viejo se espanta y se somete. La sociedad tiene la obligación de devolverle el derecho de hacer lo que necesita para vivir cómodamente.

Los que observamos desde fuera y nos damos cuenta de su  cansancio, sentimos temor.  Notamos sus canas,  arrugas y la piel del cuello flácida;  una muestra del envejecimiento; la  única escapatoria para no vivirlo es la muerte. Los que están contentos revisan un pasado lleno de recuerdos hermosos, preciosos y tristes que los convierten en  personas con muchos significados.

Los más sabios piensan que ha llegado el momento de recuperar el tiempo perdido, sin lamentaciones de lo que pudo haber sido y no fue. Es en él, oscurecer de la vida cuando surge la sabiduría para poder vivir ese momento sin tristezas ni remordimientos absurdos. El pasado se fue, ya no se recupera. Hay que vivir el presente.

A medida que pasan los años, la vida es un  proceso de pérdida por un lado, por el otro ha llegado el momento de hacer lo que antes no se pudo hacer.  Nada es perfecto pero si perfectible. El niño, apenas empieza su camino y tiene que sujetarse a todas aquellas reglas familiares y sociales que lo convertirán en parte del grupo social y familiar al que pertenece. Admiro a aquellos viejos y viejas que con mucha fuerza interna pasan por encima de sus miedos y toman el riesgo de ir por caminos nuevos. Confirman su valor como personas ante la familia y la sociedad.  La vejez y la infancia, son singulares.  El contexto tanto como la historia personal, situación económica, etnia, religión, los condicionan.

La sabiduría en esta etapa de la vida nos deja ver que no podemos reconstruir el pasado, pero si podemos darle alegría al presente.  Ver todo con calma y tranquilidad porque el destino es inmutable.  En una sociedad imbuida por valores de juventud, belleza, poder económico, el anciano que carece de ellos, se ve marginado.

Un gran coro de viejos  con voces roncas, pueden reír hasta que les brotan lágrimas de los ojos. También pueden mostrarse con una expresión de desprecio, y amarga ironía.  Son como un libro de historia con vida propia, pueden mostrar lindas imágenes a colores o dramas en blanco y negro.

La mayoría de niños y viejos, necesitan más amor y atención del que pueden obtener;  hacen cualquier cosa, incluso el ridículo, con tal de obtenerlo.   Es más fácil atender esta necesidad con los pequeños, que irradian la frescura del amanecer que en la vejez que muestra la cercanía del final.  La sabiduría de los adultos mayores brinda  sensibilidad especial para poder acomodarse al mundo que ha surgido a su alrededor.  Vivir serenamente el anochecer de la vida  implica un trabajo personal.

El niño está ansioso por saber y pregunta sin parar. El porqué y el para qué es su forma de vida. Esta cualidad la van perdiendo algunos adultos mayores, ya no quieren ver ni oír.  Permiten que las sombras los invadan y la lluvia y el frío les produzcan nostalgia. Los  pequeños anhelan  salir y mojarse, jugar con el agua que cae del cielo.

Ambos se sienten desamparados. Los pequeños porque no conocen el mundo, los mayores porque lo han conocido. Unos ven decrecer sus capacidades físicas y sus esperanzas. Los otros las van adquiriendo y alimentan sus sueños e ideales. Hay que aprender en la vejez que estas  cualidades humanas que se adquieren desde temprana edad,  no se vayan como el agua por una coladera.  Algunas sensaciones que producen miedo no son reales, son  parte de la imaginación negativa. Hay que pelear contra ella.

Muchas veces, el mal está en los ojos del anciano y no en lo que ve.  Los pensamientos positivos y  palabras alegres provocan un bienestar que  propaga una sensación de placer, agradecimiento y esperanza  por todo el cuerpo.  Para ellos, ha llegado el momento de pensar en sí mismos y planear esta última etapa. Logran verse como personas con capacidades lúdicas y creativas,  no sólo como padres y abuelos. Logran integrar culpas, éxitos, resentimientos, alegrías,  tristezas y dolores al aceptar con sabiduría y serenidad  que todo esto es parte del vivir. Hay que reconocer el  derecho de todo adulto mayor sano a una vida propia e independiente.

Maya asiste a la muerte de su padre y un día después nace su bebé. Se junta la despedida de un ser querido con la bienvenida a un bebé esperado y soñado.   Contradicciones que la vida nos trae.

Mi trabajo, oncología; era demasiado implacable. Los pacientes, las familias, las pérdidas. Pensé que sería capaz de sobrellevarlo, pero se acumula con el tiempo.

Que es aquello que se compra caro, se ofrece por nada y con frecuencia se rechaza. La experiencia de los viejos.

Habías envejecido, es cierto, pero había algo más, algo en los ojos, o en la curva de los labios, una clase de dolor, un gesto de abatimiento,  como si te sintieras aplastado por el peso del mundo, como si te hubieras dado por vencido. 81

VEJEZ. Intuyo que es justo lo que te trajo hasta aquí. Hay cosas que quieres decirme antes de que muera. Así que adelante, desembucha. Veo lo que te produce mi decadencia, que te doy lástima, El monstruo de tu niñez derrotado por unos cuantos escalones.  Bastan unas cuantas palabras bien elegidas para recordarte que, pese a las apariencias, sigo siendo el mismo imbécil arrogante que siempre fui. 210

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Acerca del Autor

Esther Friedman es Psicoterapeuta individual, pareja, familiar y de grupo con especialidad en "adultos mayores". Cursó la Licenciatura y maestría en Sociología en la UNAM donde fue docente en las cátedras de Psicología Social, Pedagogía y Psicoanálisis y Sociedad.

Ha sido Terapeuta Familiar y Docente en el ILEF, donde también funge como docente y Supervisora desde 1993.

En 1997 fundó y coordina hasta la fecha El Centro de Adultos Mayores (CAM), en ILEF. Terapia individual, familiar y de pareja donde se llevan a cabo constantes "grupos de reflexión" y talleres acerca de "Sensibilización acerca de la vejez", "Pareja y Familia", "El individuo en su contexto", entre otros.

Obtuvo "Mención Honorífica" en su Tesis de Licenciatura en Sociologia sobre "El Divorcio". En Abril del 2001, presentó como tesis de maestría de Sociología en la UNAM, la tesis "MODERNIDAD Y VEJEZ" 1960-1999. Estudios de Caso en la Ciudad de México (Mención Honorífica).

Ha participado en congresos nacionales e internacionales presentando los siguientes temas: "La resonancia y el sistema terapeutico total en la clínica de la 3ª y 4ª. Edad" en octubre de 2001.

En marzo de 2002, en el congreso Vivere e "curare" la vecchiaia nel mondo se presentaron en Italia, (Génova), dos ponencias nuevas sobre el mismo tema: "Abuelita dime tu" y "Concierto de voces en el Sistema Terapeútico".

En el Congreso Nacional de Terapia Familiar 2003, presentó " La resonancia en el sistema terapéutico total" ante ciertos casos especiales en la vejez.

En Junio de 2005, se presentó ponencia en el congreso del CIESAS en Cuernavaca, Morelos sobre los prejuicios que se tiene sobre la vejez.en: The mexican internacional family Strenghs Conference in June 2005.Ponencia family and old age prejudices organizado por el centro de investigaciones y estudios superiores en antropología social ciesas y la universidad de nebraska en junio en Cuernavaca, Morelos

En 2005 se participó en el Congreso de Tlaxcala con dos carteles: El arte de envejecer y Prejuicios que condicionan la vejez en el Primer encuentro regional "la familia y su contexto: Perserspectivas de analisis y niveles de intervencion en el marco del XXVI aniversario departamento de educacion especializada Tlaxcala de Xicontencatl.

En noviembre del 2006, en el Congreso Internacional de Terapia Familiar, en Acapulco Guerrero, se presentó la ponencia "Identidad en la Vejez".

En febrero 2008, se llevó a cabo el Primer Congreso Internacional de Constelaciones Familiares y en él se llevó a cabo un taller de "Adultos Mayores".

Septiembre-Diciembre 2008, en el Instituto de ConstelacionesFamiliares se llevó a cabo un curso de Sensibilización ante la Vejez durante diez sesiones de 3 horas cada una.

En agosto 2008, en un evento llevado a cabo por el DIF de Colima, se dio una conferencia magistral sobre la vejez titulada: "Soledad, Aburrimiento y Depresión" y Un taller sobre "La Sabiduría de la Vejez".

Visiones personales internas. Testimonios de los Viejos; temas más importantes que les preocupan.

Una Nueva cultura de la Ancianidad: opiniones personales de los adultos mayores para una forma de vida más armónica.