“Anclas para la memoria”, de Thelma Sandler



Diario Judío MéxicoAnclas para la memoria es sin duda un estupendo título para esta antología de la autora Thelma Sandler, pues encierra en ello la esencia de sus obras y el afán de hacer presente el pasado para las generaciones futuras; devolvernos la conciencia a todos nosotros, contemporáneos, de ciertos eventos raciales, religiosos y políticos que nos toca compartir como ciudadanos del mundo.

He conocido la evolución dramática de Thelma en los últimos diez años y soy testigo de la preocupación, constante, por la verdad, la justicia y los lazos y tradiciones familiares, sobre todo de la sociedad judía y que con ella, es capaz de  dibujar la universalidad.

Thelma, además de  ser entregada madre y abuela, asidua lectora y viajera, es un centro continuo de las festividades familiares, una inquieta relatora con su cabeza llena de historias afortunadamente plenas de significado, trascendencia y espíritu que, por medio del vehículo que es la poesía, el cuento breve y sobre todo la dramaturgia, trae hasta nosotros en tinta y papel esperando ser llevadas al escenario.

La autora ha navegado por distintos escenarios intentando hacer siempre un homenaje a sus antepasados europeos, a sus parientes perdidos durante la Segunda Guerra Mundial o a muchos que jamás dejaron su nombre grabado; ni en la memoria de sus contemporáneos o en una lápida adecuada para ellos. Y les rescata, de una u otra forma, entre sus palabras, para devolverles una dignidad que no desaparece.

Foto: Fernando Garza, El Norte.

Thelma es una cronista dramática, y tiene el privilegio, como varias veces se le he repetido; de “contar historias que sólo ella podría contar”, porque nada más a ella le pertenecen íntimamente, y las brinda con generosidad para todos, ya sea en su lectura o su representación.

Ha recibido diversos reconocimientos y varios premios por su hacer poético, pero el mejor es llevar sus piezas al escenario. Experimentó con un monólogo de humor ácido titulado Trabajo de mierda, en una convocatoria de Conarte, donde habla acerca de una afanadora de baños. Este moneologo se representó una larga temporada en Sudamérica; también nos ha hecho reír con una estupenda comedia breve, Nada más un pedacito, donde nos exhibe una serie de enredos y discusiones a partir de la ceremonia de la circuncisión en una familia actual, cuyos miembros contraponen sus valores y conflictos.

Y es imposible olvidar su drama Testigo de la Historia que trata sobre ese gran personaje, Gilberto Bosques, cónsul de México en Marsella, que salvó a tantos judíos y españoles perseguidos por Franco, otorgándoles visas para llegar a México durante la persecución Nazi.

Thelma contó esta historia, y es muy importante que quede perfectamente aclarado, que sucedió mucho tiempo antes que nadie lo sacase de un anonimato total en nuestro país. Ahora, finalmente ya hay varios textos y películas sobre el tema, pero ella, harán quizá ya mas de ocho años, fue iluminada por una curiosidad insaciable. Durante un viaje, escuchó su nombre. Y es así como fue la primera en retomar su historia y traerlo de nuevo a este, su país, con todo el bagaje histórico que dicho personaje trae consigo. Buscar su existencia y sus valores, su humanismo y esa necesidad de regresar a este México postrevolucionario para mejorar la vida de su gente.  La historia, obviamente se entrelaza con el recorrido de una familia judía que huye de la muerte y que la casualidad los lleva a cruzarse con este cónsul. Fuerte en su lenguaje, en sus imágenes, hacen de esta pieza teatral un valor que debe ser descubierto.

Foto: Fernando Garza, El Norte.

Por esa curiosidad incansable, es donde se le debe extender un reconocimiento máximo a esta obra que finalmente se publica, después de haber sido presentada en centros culturales y estancias educativas de alto nivel.

Sabemos, que publicar un libro es darle a su vez el pasaporte para que la historia, por si sola, la lleve a recorrer senderos tan inesperados que incluso el autor ignora.

En el caso del teatro, nos sorprenderán las obras cuando lleguen al escenario en manos de otros creadores, directores y actores, con distintas propuestas y sobre todo: talento.

Pero en esencia, seguirán siendo las mismas historias y es allí donde nos dará placer encontrarlas por la importancia que cada una de estas obras contiene. Enlazadas en un título altamente válido e ilustrativo:

Anclas para la memoria”

Las historias que componen esta selección, cuya constante es, entre otras cosas, la necesidad e importancia que debe poseer el ser humano para recordar su procedencia en todo momento, sus raíces y sus costumbres. Aceptar quien es, fortificándose en su propia identidad y en su presente. Dándole  validez al pueblo que pertenece y no perderse en la globalidad existente,  desgraciadamente artificial y sin memoria.

Cada una de las historias de esta colección, posee su propia personalidad, aunque en el fondo se distingue la firma de la autora en cada una de ellas. Las provee de una independencia y una variedad de colores en una gama muy amplia. Nos llevan a imaginar ambientes cálidos y de tensión o lúgubres y dolorosos, mientras que en otros momentos son divertidos y soleados.

Con tintes hollywoodenses, bien justificados por su heroína protagónica, se devela Desde los camerinos hasta los misiles, donde narra la vida de una bella actriz con un talento limitado, precursora de una época a través de engaños e intenciones deshonestas. Pero esta mujer, esta actriz mediocre, como ingeniero fue brillante y vivió  adelantada a su época. Era dueña de una inteligencia superior que la llevó a la investigación para inventar armas que darían fin al horror que se vivía,  y esto la lleva hacia una búsqueda constante y a vivir una aventura que se refleja fielmente en esta pieza teatral. La increíble contribución a la tecnología de esta mujer, ha repercutido de manera trascendental en nuestra vida actual, y en su momento intentó ayudar para dar fin a la Segunda Guerra Mundial.

En este texto se toca, por añadidura, la discriminación hacia la mujer, representada en este bello ícono de la pantalla grande, de origen judío y de quien el mismo Hitler estuvo prendado al conocerla y descubrir su belleza.

Al Umbral del infierno es un drama estremecedor, con dejos de El Diario de Ana Frank pero con una personalidad muy propia: Polonia durante la invasión Nazi. Dos familias cuyos lazos anteriores a la guerra eran muy poderosos, tanto, que ni el miedo a perderlo todo, aún sus vidas, impedían que se ayudasen unos a los otros. La familia polaca toma la determinación de mantener con vida a la familia judía en un cuarto secreto y sin uso, dentro en su vivienda durante los momentos más agudos del exterminio; podemos ver como va llevando a los protagonistas a situaciones extremas de coraje y compasión, para dar al público un final inesperado de gran trascendencia, un modelo a seguir hasta el día de hoy.

Logrando un cambio de escenario total, de clima y geografía, Cárcel de tela, se desarrolla en Afganistán y relata la experiencia de una extranjera que, por razones que superan su voluntad, se ve obligada a vivir allí, a amar  y experimentar el terror y la desgracia de ser mujer, de parir en situaciones terriblemente inquietantes,  donde las decisiones son tomadas solo por los hombres y que jamás podrían imaginar el sufrimiento que esto conlleva.

Durante la historia, notamos cambios de opinión en base a experiencias anteriores y una vez más, se percibe el maltrato a la mujer. Aún así, la compasión se abre paso y nos mantiene esperanzados hasta la última de sus palabras.

En la obra Nube de Cenizas, los conflictos suscitados por la diferencia generacional entre tres mujeres de una misma familia; la anciana que vio morir a sus familiares y amigos en los campos de exterminio, la hija de edad madura que es partícipe de la transición de épocas, culturas y ciudades, además de esa joven que ha dejado la adolescencia y ha nacido en el mundo de libertad e igualdad y no se siente integrada al pueblo del cual desciende; explora el comportamiento femenino y la necesidad de tenerse una a la otra en esta puesta en escena, donde un suceso auténtico las aleja, para después comprender que sin tener una unidad real, no llegarán a una meta que exige la vida misma.

Para terminar, y no siendo el deseo de esta introducción, develar las obras, ¿Será o no será judío? Varía el género dramático llevándonos a la comedia de enredos, donde se pone en entredicho el valor de las tradiciones familiares, se cuestiona su trascendencia, hasta llegar más allá de ser una moda pasajera. Y así volvemos atinadamente al tema con el que se inicia esta colección: la familia, el judaísmo, las religiones y el extremismos, la pluralidad humana, el comportamiento en diversos círculos y el pasado cercano.

Eso es lo que le da valor y universalidad a una pieza dramática: la identidad.

Por todo lo anterior, esta claro que el teatro de Thelma Sandler es potente y comprometido. Y este tipo de textos solo pueden provenir de un ser humano extraordinario.

Aquí, en la presente edición, tenemos la oportunidad y el compromiso de conocer a Thelma Sandler, de saborear sus historias con aroma a valores de primera calidad; con el deseo, puesto que así lo merecen, de ser vistas sobre el escenario.

Hernán Galindo
Noviembre 2016

La Dirección y Consejo Editorial de "Diario Judío México", no se hacen responsables de los contenidos de artículos firmados por autores, periodistas o sus seudónimos, a la vez que el autor de este artículo no se responsabiliza de los contenidos de las diferentes secciones de este sitio, ni de los criterios establecidos por su Dirección o Consejo Editorial.