Diario Judío México - Este es un libro sobre niños hijos de inmigrantes que se llama “Judíos por herencia, mexicanos por florecer: Una mirada infantil al proceso de integración; el cual está por presentarse.

Incluye una variedad de discursos que al entretejerlos generan una conversación polifónica que recrea el sentido de la época, y de los cuales cada uno tiene su especificidad y aporta una manera de enfocar el mismo período con su propio lenguaje.

El tema del libro alude a la primera generación nacida en México, – a la que pertenece casi la mayoría de los integrantes de la Comunidad Ashkenazi actualmente,- en el proceso de integración y de la construcción de su identidad judeo-mexicana

Este es un libro colectivo que trata de los hijos de inmigrantes judíos de Europa Oriental quienes comparten numerosas similitudes con hijos de inmigrantes judíos de otras procedencias, como de los países árabes y las de los balcánicos, así como españoles o libaneses con los que coincidieron en tiempo y en el Centro Histórico. La migración y el desarraigo de los padres, el encuentro con una cultura tan diferente a la original de todos los que llegaron de diferentes orígenes, los une en el desconcierto, en la aceptación o rechazo de la sociedad que los acoge y en la gestación de opciones elegidas para entender y adaptarse al nuevo y único mundo con el que contaban.

Todas estas voces, testimonios, imágenes, y textos literarios incluidos, componen un retrato de la generación a partir de sus emociones, frustraciones, descubrimientos, e incluso negaciones de la problemática que implicó crecer en el interior de un grupo -el inmigrante- que insistió en guardar silencio sobre su pasado inmediato casi hasta el final de su vida, con las consecuencias que esto provocó.

Algunos de los temas aluden a la mínima información del pasado, al papel de las nanas como puente de integración a México o el rápido desuso del idioma materno que significó un vacío que pasó desapercibido, pero con consecuencias subyacentes que afloraron de diferentes maneras.

Esta reconstrucción podría tender un puente de comprensión entre las tres o ya cuatro generaciones nacidas en el país, y otro puente fungiría como elemento de conocimiento para la sociedad receptora mexicana, entre la cual creció, en la que ha tomado parte y, a la cual le ha hecho múltiples aportaciones desde diferentes posiciones profesionales, comerciales, científicas, literarias o artísticas, y le permita a ésta – a la sociedad mayoritaria- descubrirla y comprenderla desde el lugar, donde el ser judío, sea solamente un rasgo más en la composición heterogénea de la identidad nacional, como lo entiende Bonfil Batalla “Se trataría de aceptar la diversidad de patrimonios culturales, cada uno legítimo para el grupo. En la aceptación de la diversidad se basa la posibilidad de solidaridad”.

Paloma Cung Sulkin