Diario Judío México - La pasión por la ciencia y el deseo de difundir el conocimiento han guiado la exitosa trayectoria científica de Deborah Berebichez, la primera mujer mexicana graduada de un doctorado en Física, de la Universidad de Stanford.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la investigadora mexicana explica las motivaciones que la impulsaron a estudiar física, los éxitos que ha alcanzado en el campo de la investigación y revela cómo alternó sus estudios con una carrera de modelaje.

La juventud de Deborah Berebichez contrasta con una extensa experiencia profesional que incluye docencia, investigación y una dinámica labor de divulgación científica a nivel internacional.

Desde hace casi una década ha dictado conferencias en México y en una docena de países más para invitar y motivar  –en especial a las mujeres– a seguir el camino de la ciencia, aun cuando deban enfrentar grandes obstáculos sociales.

“En el colegio cuando yo comentaba que me gustaría estudiar física o matemáticas todos se reían de mí, me decían que no era una carrera para mujeres, que no era bien remunerada, que solamente los genios podían dedicarse a la física”, recuerda.

La recomendación que invariablemente recibía en su niñez –a pesar de sus destacadas calificaciones en matemáticas–  era que se dedicara a algo “más femenino” y se olvidara de los laboratorios y las fórmulas.

Poseedora de una belleza natural, a los 18 años comenzó a estudiar artes dramáticas e incursionó por primera vez en el modelaje, lo que tiempo después le permitiría vivir entre el glamur de la moda, al mismo tiempo que su sueño de estudiar física se hacía realidad.

En busca de respuestas  

Al concluir sus estudios de preparatoria, la joven Berebichez ingresó a la licenciatura en Filosofía en la Universidad Iberoamericana (UIA), en la Ciudad de México. “La filosofía era la carrera más parecida a la física que en ese momento me ofrecía respuestas a todas las preguntas que tenía sobre el universo, la energía y la materia”, comenta.

[pull_quote_center]“Siempre he sido curiosa y me gusta preguntarme el porqué de las cosas, y en ese entonces la filosofía fue la disciplina que me ofreció las respuestas más cercanas a la física”, agrega.[/pull_quote_center]

Para concluir los dos últimos años de su carrera universitaria postuló su candidatura a una beca en varias universidades de Estados Unidos. “Tuve la gran suerte de ser aceptada con una beca en la Universidad Brandeis, en Massachusetts”, dice.

En la recta final de la carrera, el interés por las ciencias exactas, lejos de extinguirse, aumentaba cada día más, por lo que se inscribió en cursos de física en la misma universidad.

En ese momento, la ayuda que recibió de Roopesh, un asistente de origen indio adscrito al Departamento de Astronomía en Brandeis, fue decisiva para que encauzara formalmente su gran interés por la física.

El matemático indio detectó sus habilidades y se convirtió en su mentor de tiempo completo, gracias a una gran calidad humana unida a un extraordinario talento didáctico.

Como resultado, la estudiante mexicana adquirió los conocimientos básicos para ser aceptada en la carrera de Física y aprobar exitosamente todas las asignaturas, en un tiempo récord de dos años.

“Roopesh jamás aceptó un centavo como pago y me dijo que la única manera en la que podía pagarle era que hiciera lo mismo por alguien más”, dice con gran emoción. “Concluí mi licenciatura en Filosofía y me gradué simultáneamente en Física, con honores”, recuerda.[/pull_quote_center]

Laboratorios y pasarelas

Los consejos para que dedicara su talento a una “carrera más femenina”, pronto los aplicó al comenzar sus estudios de física.

“Se me presentó la oportunidad y comencé a modelar para catálogos y en pasarelas”, relata Berebichez. “Siempre he sido una persona muy femenina, me gusta la moda, bailar y el teatro, de manera que alternar entre el laboratorio de física y los desfiles de modas fue una experiencia que disfruté bastante”, dice.

Aunque en apariencia divertida, su vida entre el rigor de las ciencias exactas y el glamur de la moda la llevó a enfrentar algunas situaciones difíciles: “El mundo de la moda es superficial, frívolo, entonces los fotógrafos dudaban de mi compromiso, si yo realmente quería seguir modelando, porque ya me había graduado con honores en física”.

Y en el ambiente académico la situación que vivió fue similar: “Me daba pánico que en la universidad se enteraran que yo estaba modelando para un catálogo, era un ambiente dominado por hombres y ellos también me habrían cuestionado”, recuerda.

Como alternativa para protegerse de las críticas y de los cuestionamientos en ambas actividades, recurrió al uso de un seudónimo en las pasarelas.

Apoyo Conacyt

Berebichez reconoce que el apoyo recibido por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) fue esencial en su carrera científica.

De regreso a México, la joven graduada de la Universidad Brandeis decidió que el siguiente paso en su carrera sería cursar el doctorado.

“En 1998 inicié mis estudios de maestría y trabajé en el Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero casi de inmediato fui aceptada en la Universidad de Stanford por el doctor Steven Chu, Premio Nobel de Física en 1997, y quien después sería el Secretario de Energía en el gobierno de Barack Obama”, comenta.

Sin embargo, la gran oportunidad de estudiar el doctorado en Física en la Universidad de Stanford, en California, enfrentaba un obstáculo: el alto costo de la matriculación y manutención de cada estudiante, que en ese tiempo promediaba 30 mil dólares al año.

“Fue cuando tuve la gran fortuna de ganar una beca del Conacyt para cursar el doctorado, de manera que esa gran institución tuvo un papel enorme y decisivo para alcanzar mis metas”, afirma.

Tiempo reversible

En 2002, Berebichez concluyó sus estudios de doctorado con una tesis que postuló las bases de propagación de ondas en medios no homogéneos mediante un sistema de comunicación basado en la emisión de ondas de tiempo reversible, llamadas así porque estas tienen la cualidad de recorrer de regreso su camino original, hasta el punto de emisión.

[pull_quote_center]“Las ondas de tiempo reversible tienen una ventaja llamada superresolución, es decir que trascienden el límite normal de la difracción, de manera que la calidad de la onda aumenta a tal grado que uno puede comunicarse a lugares muy lejanos y a lugares determinados sin perder calidad en la señal”, explica.

Además de aplicaciones en telecomunicaciones, el sistema que ella desarrolló en su tesis de doctorado tiene aplicaciones potenciales en el área de la salud, para tomografías focalizadas de gran resolución, por ejemplo.

Después de cursar dos postdoctorados en nanotecnología, Berebichez inició en 2006 una activa labor de divulgación científica con la conducción de programas en Discovery Channel y National Geographic, además de conferencias internacionales dirigidas a inspirar y motivar a que mujeres jóvenes se interesen en las ciencias exactas.

“A las mujeres les digo que no dejen que nadie mate sus sueños, el mundo está lleno de gente que nos dice que no se puede, pero mi historia es prueba de que se puede hacer todo lo que uno sueñe, con mucho trabajo, perseverancia y pasión”.