El afán de ser



Alicia Korenbrot en exclusiva para Diario Judío México – Benard Lazare, un judío atormentado, descrito por Peguy como un “Profeta de Israel”, no recibió una educación judía, a ratos en su historia hasta parecía sentir orgullo de ser un judío asimilado, llegó a distinguir entre israelitas – trabajadores, mercaderes, soldados, artistas, médicos- y judíos
– banqueros y financieros-, vivió entre escándalos antisemitas y afirmó que los antisemitas erraban su objetivo, deberían ser antijudíos y atraerían un buen número de israelitas que resentían a los judíos de Europa Oriental que llegaban buscando refugio de los pogroms de 1892; pero, ese mismo año público su libro “Judíos y Antisemitismo.” En el desafía a Drumont, que había escrito un libro antisemita, para que diera una solución a la cuestión judía. Dos años más tarde decidió asumir una posición contra el antisemitismo y publicó “Antisemitismo, su historia y sus causas”, escribiendo: “La hostilidad a los judíos encuentra su explicación en el hecho de que quisieron sobrevivir como una ‘nación entre las naciones’, aislándose donde estuvieran. Al respecto y con admiración, escribe el filósofo Pascal en 1669, “… veo que es un pueblo del todo compuesto de hermanos….salido de un solo hombre, y siendo todos de una misma carne, componen un poderoso estado de una sola familia. Esto es único.’

Entre los dos libros, Lazare cambió el sentido de su vida y decidió ser lo que era, un judío: “Soy judío porque nací judío. No me interesa cambiar de nombre o integrarme a una iglesia o una mezquita, tengo el derecho de ser judío y defenderé este derecho… pertenezco a un grupo y deseo volver a él y servirle, sirviendo a la humanidad.”

Lazare Marcus Manasse Bernard nació el 15 de junio de 1865. El cuarto hijo una familia judía sefaradita no religiosa aunque guardaba algunas tradiciones, en Nimes, Francia. Inició sus estudios superiores en Ciencias, pero su pasión era la literatura y animado por su amigo el poeta Mijael, abandonó sus estudios y se fue a París en 1886, el año en que apareció el panfleto antisemita

: La Francia Judia.

Bernard ingresó a la Escuela Practica de Estudios Superiores. En 88 escribió con su amigo un drama mitológico y adoptó el ‘nombre de pluma’ Bernard Lazare. Dos años más tarde se identificó con el movimiento anarquista; aunque nunca actuó activamente en él, siempre defendió sus ideales y a sus camaradas. Como anarquista se hizo crítico literario y periodista. En ’92 conoció a Ehad Ha’am y sus ideas de sionismo político.

A finales de 1894, ocurrió el Caso Dreyfuss, la ocasión para que Lazare pudiera servir a la humanidad como quería: el hermano de Alfred Dreyfuss, Mathieu, sabiendo que Lazare era un combatiente valiente, le pidió su ayuda para demostrar la inocencia de Alfred, el joven capitán judío acusado de traición. Lazare fue el primero en defender a Dreyfuss y se dedicó exclusivamente a esa tarea, se hizo consejero legal de la familia, convenció a Clemencau, Zola y Juares de que Dreyfuss era inocente y publicó: “Un error judicial: la verdad sobre el Caso Dreyfuss”. El articulo refutaba a acusación punto por punto y exigía que se retirara la acusación, era un ataque feroz a los acusadores y terminaba con la frase: “Yo Acuso” que Zola hizo famosa para siempre en su intervención.

Por su experiencia con el antisemitismo, Lazare concluyó que la solución a la cuestión judía no era la asimilación o la conversión, sino el resultado de una lucha y una revolución en las filas de su pueblo. El judío era un paria a los ojos de todos, luego debía ser un paria consciente y se lanzó a la lucha por la emancipación de los judíos, En el Primer Congreso Sionista fue recibido triunfalmente, viajo con Herzl, por quien sentía profundo respeto, pero se separó de el por un desacuerdo en un proyecto, cuyas tendencias, procesos y acciones desaprobaba, en 99 le escribió -y por extensión al Comité de Acción Sionista- “es burgués en sus pensamientos, es burgués en sus sentimientos, burgués en sus ideas, burgués en su concepción de la sociedad.”

El sionismo de Lazare no era nacionalista, no luchaba por la creación de un estado, era un ideal de emancipación y organización colectiva de los proletarios.

Lazare visitó Rumania y denunció las vicisitudes de los judíos, también fue a Rusia y escribió sobre los peligros que acechaban a los judío y en ’98 no titubeo en denunciar al Congreso Sionista que había honrado al sultán Abdul Hamid II: “Representantes de perseguidos desde la antigüedad, cuya historia solo puede ser escrita con sangre, mandaron sus salutaciones al peor de los asesinos.”

Lazare fue censurado y dejaron de publicarlo, pero continuó sus escritos apasionados y los mandaba a los Estados Unidos, donde lo publicaban en dos revistas.

Bernard Lazare, uno de los primeros creadores del sionismo y de sus primeros críticos, enfermo de cáncer y murió muy joven el 1 de septiembre de 1903. Dejó un manuscrito sin terminar: Le Fumier de Job y la huella de su ser en la historia judía.

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Acerca del Autor

Nació en la Ciudad de México, terminó sus estudios de Filosofía en la UNAM, es Escritora y traductora. Actualemente reside en Israel.