Quien conoce la calle Ámsterdam —de la colonia Condesa, en la Ciudad de México— sabe que ésta no tiene fin por terminar donde empieza, es elíptica, y probablemente no hay visitante que no haya sido engañado alguna vez por su geometría. Se trata de un emplazamiento burlón de la urbe, metafórico de uno mismo e incluso de la propia Historia, recurrentemente cíclica.

Ámsterdam es un eterno retorno y Galo, personaje central de esta obra, lo descubre al tiempo que es testigo de los cambios y personajes que habitan en ella desde su nacimiento. Refugiados españoles, sobrevivientes judíos, exiliados latinoamericanos y mexicanos variopintos entran a un juego histórico que refleja al mundo y a una colonia. Galo, con su sabia ingenuidad, vive en una inevitable elipsis de la cual no puede salir.

“El guardián de la calle Ámsterdam avanza con medido suspenso, esquivando el lugar común”. Pampa Arán
“Los hechos siempre sorprendentes… situaciones terribles y delirantes a la vez y la mirada muy singular de los personajes”. Paula Marcovitch.

“El secreto de la novela está, en efecto, en esa gracia de su escritura, en su levedad, más aún en el
contraste entre esa levedad de escritura y la densidad de los asuntos que pasan por la vida de Galo”. Teresa Andruetto.

SERGIO SCHMUCLER (Córdoba, Argentina, 1959) se exilió a México en 1976. Antropólogo por la Escuela
Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y guionista por el Centro de Capacitación Cinematográfica
(CCC), fue director fundador de las revistas La intemperie y Gilgamesh, escribió y dirigió las cintas
Laberinto mortal, La herencia y La sombra azul, y fue guionista de diversos programas de televisión. En
2001 recibió el Ariel a mejor guión adaptado por Crónica de un desayuno. Como documentalista es autor de
Canción de Mariano y Curapaligüe, entre otros. En 2000 publicó su primera novela, Detrás del vidrio.