El Mono juguetón de la procrastinación



Diario Judío México – ¿Te parece creíble que un trabajo que supone el esfuerzo de un año, lo termines en 3 días y obtengas excelentes resultados? Si tu respuesta es no, ¡Tim Urban estará de acuerdo contigo! pero tranquilo, ¡la culpa es del pequeño Mono de la procrastinación. Conócelo:

Wait but why es el exitosísimo blog de Tim Urban, uno de los escritores digitales más influyentes de la red con un 1.5 millones de visitantes únicos por mes aproximadamente que alcanza, incluso, 10 millones de visitas y suma 380 mil suscripciones a su newsletter.

¿Qué lo hace especial?

Urban tiene la increíble facilidad de hablar de temas de gran importancia para todo tipo de audiencias con un estilo peculiarmente gracioso. Si asististe a la Ciudad de las Ideas 2016 seguro lo viviste. Su presentación fue un parteaguas en el ánimo de todos los asistentes, entendimos de una manera muy sencilla porqué dejamos todo para después.

El sistema de la procrastinación es un proceso mental en el que, según Tim, hay dos grandes protagonistas: el Tomador de Decisiones Racionales y el Mono de Gratificación Instantánea. ¿Cuál es el papel de cada uno? En teoría, equilibrar el trabajo que no es tan divertido con los momentos de juego. El problema es que el Mono siempre parece ganar, hasta que…

… el Monstruo del Pánico aparece

¿Quién es? Se trata del ángel guardián que nos cuida de la procrastinación, aquél que siempre se hace presente en los momentos críticos y combate al Mono de la Gratificación Instantánea. Y cuando aparece el monstruo, el Mono huye y el Tomador de Decisiones Racionales controla la situación y nos pone  trabajar.

¿Qué tan tarde llega el Monstruo del Pánico en tu cerebro procrastinador?

Tim Urban escribió sobre el tema de la procrastinación en su blog y le impresionó la cantidad de correos electrónicos de todo tipo de profesionistas que eran víctimas de “este mal”. Sin embargo ¿qué pasa cuando no tenemos una señal de alerta que nos haga actuar?

Urban tuvo una revelación mientras recibía respuestas a su teoría y se dio cuenta de que los planes sin fecha límite nunca se llevan a cabo, porque no es que la gente no pueda cumplir sus sueños, es que ni siquiera ha comenzado a perseguirlos.

En conclusión

Todos somos procrastinadores, todos nos vemos tentados a aplazar compromisos o tareas, no obstante, también está en nosotros hacer que las cosas sucedan y no dejar que el Mono tome el control total de nuestras vidas.

¡Sigue su blog y toma con humor los aspectos serios de la vida!

Imperdible la participación de Tim urban en La Ciudad de las ideas: http://cdi.la/g7

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1 COMENTARIO

  1. Cuando leo la conclusión, me quedo sinceramente desconcertada.
    No ! Afortunadamente no todos somos “procrastinadores” sabiendo que si así fuese la creatividad, el profesionalismo, la confianza, el amor, no existirían en ninguna parte ni en ningún momento. En cambio, habría aún más desempleo, más engaños, más falsedad, más separaciones de toda índole por causa de tantas frustraciones y desalientos ocasionados por falta de reactividad o simplemente por indiferencia consciente o inconsciente.
    Cuando un profesional (y mismo un hombre o una mujer en su “pareja”) aplaza indefinidamente el cumplimiento de sus acciones postergándolas para mañana, pasado mañana, la semana entrante, o el mes próximo diciendo a cada instante “quizá”, “ojala”, “espero” y finalmente nunca cumple con su palabra, dicha actitud se convierte con el tiempo en un problema comportamental que necesitaría ciertamente un análisis psicológico, pero puede suceder frecuentemente que el individuo lo haga a propósito para deshacerse cobardemente del problema ya que no tiene el coraje para dar, al menos por educación y un poquito de respeto a la persona que está esperando indefinidamente, alguna explicación valida y no buscando siempre cualquier excusa absurda para justificar su dejación o imposibilidad.
    Decir que “todos nos vemos tentados a aplazar compromisos o tareas, no obstante, también está en nosotros hacer que las cosas sucedan y no dejar que el Mono tome el control total de nuestras vidas” puede ser de cierta manera realidad cuando el individuo no tiene personalidad ni carácter suficiente pero sobre todo se trata de indolencia al pensar que quizá el “día de mañana” (o nunca jamás) será más adecuado para poner en práctica lo planteando y/o dar esclarecimientos sobre lo que realmente está pasando en su vida y su mente.
    Pero seguramente resulte más fácil desoír las necesidades del otro, no tomar en cuenta sus deseos ni sus angustias o preferiblemente hacerse “el sordo, el ciego y el mudo” pretendiendo que “callar no es otorgar”.

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