Aunque Cataluña no es un estado independiente, las relaciones no formales entre el Gobierno Regional de Cataluña (Generalitat) y el Gobierno de Israel han sido persistentes y activas desde 1986. Uno de los que ha hecho posible esta cercanía ha sido Jordi Pujol, Presidente del Generalitat de Catalunya entre 1980 y 2003. Curiosamente, Pujol estudió en una escuela privada pronazi en Barcelona ya que su padre quería una educación secular para él. Aunque se educó en éste ambiente, Jordi Pujol siempre tuvo dudas sobre el nazismo. Estas posturas se consolidaron cuando él era universitario y comprendió las atrocidades perpetradas en Auschwitz y Buchenwald por los nazis.
Es durante este período cuando Pujol comienza a ver a los judíos como una inspiración; al menos desde una perspectiva sionista. A través de esta ideología, comprendió que un conglomerado de personas que comparten ideales en común pueden ponerse de pie y reclamar su cultura e idioma. Por lo tanto, también pueden reclamar sus aspiraciones nacionales. Debido a estas ideas, durante el régimen franquista, tuvo que servir dos años y medio en la cárcel. También, es menester recordar que el antisemitismo y la retórica antijudía eran una constante durante la dictadura de Francisco Franco. Curiosamente, los catalanes eran llamados los “judíos de España” bajo la dictadura fascista, y al igual que los vascos sufrieron una represión salvaje. Incluso se les prohibió hablar el catalán en público; al igual que a los judíos no se les permitía hablar yiddish en ciertos países europeos. Es por eso que Pujol simpatizó con la esencia de las aspiraciones nacionales de los judíos en Eretz Israel. Esta afinidad se fortaleció por tres razones principales: su cercanía con la familia Tenenbaum, la despectiva comparación que el franquismo creó entre los judíos y los catalanes, y la lucha que el pueblo judío engendró luego del Holocausto para impulsar un estado propio. David Tennenbaum era un judío, originario de Galitzia, que se estableció en Cataluña. Allí, se convirtió en empresario y conoció a Florenci Pujol, padre de Jordi Pujol. El interés de Jordi Pujol por Israel fue tan grande que el Sr. Tennenbaum le recomendó leer el libro Der Judenstaat de Theodor Herzl y la biografía de Chaim Weizmann. Pujol se devoró esos libros, lo que le causó un profundo impacto en su manera de impulsar el nacionalismo catalán del futuro.

Su curiosidad lo llevó a seguir de cerca los esfuerzos diplomáticos israelíes en la ONU en 1947. Estos esfuerzos desembocaron en la aprobación del Plan de Partición para la Palestina Británica. Además, siguió de cerca el desarrollo de la Guerra de la Independencia de Israel en 1948 y los conflictos posteriores que éste país afrontaría con sus vecinos árabes. Al igual que los socialistas catalanes en el exilio, que durante las décadas de 1950 y 1960 apoyaron a Israel y lo vieron como un ejemplo sociocultural y económico a seguir en el futuro, Jordi Pujol creía firmemente en la existencia del Estado de Israel. Por eso, consideró esencial que el nacionalismo catalán venidero se basara en la reactivación de su cultura, idioma e identidad. Ya en 1965, y en plena clandestinidad, Pujol escribió un artículo titulado “Israel” en el que elogia el que “los judíos evocaran su pasado, historia, idioma, cultura y religión para crear y moldear un estado, y eso debería ser un ejemplo”.
Cuando se establecieron las relaciones diplomáticas entre Israel y España en 1986, Pujol fue visto por los israelíes como alguien en el que confiar-dentro del estado español-plenamente. Además, la España de Franco y la España posterior a la transición fue muy pro-árabe. Un ejemplo de esto es que el presidente del gobierno español, Alfonso Súarez, se reunió con el líder palestino, Yasser Arafat, el 13 de septiembre de 1979 en España aún cuando la Organización para la  Liberación de Palestina (OLP) era considerada un grupo terrorista por Israel y Occidente. Todo esto tuvo lugar mientras Arafat apoyaba militarmente al grupo terrorista vasco Euskadi Ta Askatasuna (ETA). Esta reunión mostró que a pesar de que España ahora se estaba moviendo hacia un “modelo político-social más democrático”, su alianza con los árabes y la OLP era inquebrantable. Ante este panorama oscuro entre Israel y España, Pujol trajo la luz para que el establecimiento de relaciones diplomáticas serias y estrechas entre España e Israel ocurriera. Incluso, abogó para que esto se diera. Un año antes de que se establecieran relaciones diplomáticas entre el Reino Borbónico y el Estado Judío, Pujol dejó claro que “si España quiere ingresar a la Comunidad Económica Europea debe reconocer a todos los países que los miembros de esta entidad reconoce”.

 

El 10 de julio de 1986, Pujol celebró una cena para celebrar la exposición de arte recientemente inaugurada llamada “Arte en Israel”, promovida por Baltasar Porcel, quien por entonces era Presidente de la Asociación de Relaciones Culturales Cataluña-Israel junto con el primer Embajador de Israel en España, Samuel Hadas. Esta cena tuvo lugar unos meses después de que se establecieran las relaciones diplomáticas con el acompañamiento del conocido historiador Joan Culla, un jóven Artur Mas, quien más tarde sería presidente de la Generalitat y uno de los promotores del actual movimiento independentista catalán, entre otros. Esta cena tuvo lugar en Casa dels Canonges, la residencia oficial del presidente de la Generalitat. Allí, Jordi Pujol afirmó, bromeando, “el año que viene en Jerusalén” en referencia a la famosa frase judía que es comúnmente mencionada durante la celebración de Pesaj.

Un año después, del 5 al 9 de mayo de 1987, Jordi Pujol visitó Israel acompañado de una delegación de 90 personas. Aunque Cataluña no tiene competencias en materia foránea, en Tel Aviv Pujol fue recibido por el embajador español Pedro López Aguirrebengoa y varios otros miembros del gabinete israelí. Un detalle interesante es que aunque el Presidente de Islas Canarias (España), Jerónimo Saavedra, había visitado Israel unos meses antes que Jordi Pujol, el apoyo institucional y las figuras políticas relevantes israelíes se citaron con Pujol y no con Saavedra. Además, la visita de Pujol contó con el respaldo y el consentimiento explícito del gobierno español. Es importante destacar que durante su mandato de 23 años, Pujol visitó Israel en tres ocasiones con el propósito de promover la inversión y los negocios catalanes en Israel, y para fomentar el intercambio cultural. Estos viajes tuvieron lugar en 1987, 1994 y 2003.

En su  primera visita, Pujol buscó hacer visible a Cataluñaa y demostrar que él era pro-Israel (a diferencia de un estado español que, incluso después de la Transición, era aún pro-árabe), y demostrar que Cataluña podría tener influencia en la esfera internacional. Durante su primer viaje, Pujol asistió a varias conferencias donde habló sobre cómo invertir y cómo hacer negocios en Cataluña. Durante este viaje, su delegación logró establecer un vuelo directo entre Tel Aviv y Barcelona, ​​y muchas empresas israelíes mostraron interés en invertir en Cataluña. Aunque Cataluña ya era la región española que más exportaba a Israel, y más de 20,000 catalanes ya habían visitado Israel en 1987, estos sectores se fortalecieron aún más después de su visita.

Este viaje también logró un acuerdo por el cual los israelíes ayudarían al gobierno catalán a establecer el modelo de los kibbutzim en ciertas áreas rurales de Cataluña, mientras que la Generalitat proporcionaría a los israelíes medio millón de peces del Río Ebro para repoblar el Mar Muerto. Durante este viaje, también hubo controversia. En una cena donde el Presidente Pujol participó junto al Presidente de Israel, Chaim Herzog, se expuso la bandera española pero no la catalana. Aunque varios miembros del gobierno catalán se marcharon, Pujol se quedó y, durante su discurso a los israelíes dejó claro que su presencia en el Estado judío tenía la finalidad de dar a conocer “la existencia y la historia de Cataluña”. También se reunió con el primer Ministro, Yitzhak Shamir, y el entonces Ministro de Industria, Ariel Sharon. Por otro lado, Pujol se reunió con el alcalde de Tel-Aviv, Shlomo Lahat y con Shimon Peres, quien por entonces era Ministro de Asuntos Exteriores, y con quien ya se había reunido en un viaje que el Presidente Pujol hizo un par de años antes.

Casi al final del viaje, durante una feria internacional, Cataluña fue mencionada junto a otros países que participaron en el evento sin que se aclarara que era una región de España. Esto no le causó gracia al embajador español en Israel, aunque éste no se quejó. Sin embargo, para Pujol esta anécdota fue única. Sus otras visitas a Israel en 1994 y 2003 tuvieron un impacto positivo, tanto cultural como económico, para Cataluña. Sin embargo, el momento culminante con respecto a Israel llegó  el 28 de octubre de 2007 cuando Jordi Pujol fue invitado a la Knesset para dar un discurso después de recibir el Premio Samuel Toledano. Por otro lado, es curioso que el Presidente Pujol nunca visitó los territorios ocupados durante sus viajes oficiales a Israel.

A pesar de ello, el primer gobierno tripartito de la Generalitat de Catalunya (era post-Pujol) rompió con esta particular norma política y diplomática en el polémico viaje realizado por el Presidente Pasqual Maragall y Josep Lluís Carod-Rovira en 2005. En tiempos más recientes, la llegada de Artur Mas a la Generalitat trajo una posición más favorable para  Israel con respecto al conflicto y muchos otros temas. Sin embargo, durante este nuevo escenario también traería un movimiento independentista en ascenso, luego del fracaso de la Reforma del Estatuto de Cataluña en 2006. Así que, a pesar de que el movimiento independentista estaba en pleno apogeo, la visita a Israel del Presidente Artur Mas en 2013 dio una gran exposición internacional a los líderes independentistas catalanes.

Es en realidad durante este viaje cuando el presidente catalán fue recibido por el presidente Shimon Peres en la residencia presidencial de Jerusalén. Allí el Presidente Mas dejó claro que “como en Israel, en Cataluña también hay un pueblo decidido a ser libre”. Esta frase fue muy controvertida entre los medios españoles y la pasividad mostrada por el presidente Peres no le gustó para nada al gobierno español. Además, antes de considerar seriamente seguir adelante con el proceso de independencia, el Presidente Mas dio dos pasos: se reunió con el embajador de los Estados Unidos en España y luego se fue a Israel en noviembre de 2013. Luego en diciembre, fijó la fecha del referéndum que se celebró en noviembre 9 de diciembre de 2014. Por ende, es posible que el Presidente Mas buscara el apoyo de los Estados Unidos e Israel para agilizar su causa. Sorprendentemente, en base a los logros de su viaje a Israel, y la forma como fue recibido, es probable que haya recibido algún apoyo especialmente de Shimon Peres. Sin embargo, este no es el caso con Benjamin Netanyahu, quien es muy cercano al ex-presidente español, José María Aznar. A pesar de esto, Netanyahu ha tenido posiciones muy ambiguas sobre cuál sería la posición israelí con respecto a una Cataluña independiente.

En 2014, un año antes de que los partidos políticos independentistas ganaran las elecciones al parlamento catalán con mayoría absoluta, Santi Vidal, ex juez y miembro del partido Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), dijo en un mitin político que Israel es uno de los posibles países que podrían financiar un eventual estado catalán independiente. Pero no solo eso, el Sr. Vidal también afirmó que los Mossos d’Esquadra-Policía Autónoma Catalana-estuvo en contacto con el Mossad para recibir asesoramiento sobre cuestiones de seguridad. Posteriormente, el gobierno catalán negó la veracidad de estas declaraciones, y Vidal tuvo que dimitir. Es importante resaltar que el Sr. Vidal también filtró que el gobierno catalán estaba recolectando ilegalmente datos de sus propios ciudadanos con el fin de usarlos para la convocatoria de un futuro referéndum de autodeterminación vinculante. Al final, esto resultó ser cierto y el gobierno catalán utilizó información recolectada ilegalmente para organizar los colegios electorales para el referéndum del pasado 1 de octubre de 2017. Por lo tanto, las declaraciones de Vidal no pueden ser descartadas por completo.

 

En otro evento político, el Sr. Vidal incluso fue más allá. Vidal dijo: “Hay un Estado no europeo que ha ofrecido dar crédito a la Generalitat en caso de independencia, y hay un acuerdo no oficial con dos fondos de inversión no europeos para abrir una línea de crédito de hasta 20.000 millones de euros en caso de que el gobierno central suspende la ayuda del FLA (Fondo de Liquidez Autonómica) a Cataluña. Además, hay un gobierno extranjero, que no es europeo, y que actualmente está formando una unidad de contrainteligencia de los Mossos d’Esquadra “, dijo.

Curiosamente, es durante este período cuando los agentes de seguridad de la Generalitat de Catalunya seguían visitando Israel constantemente. Sin embargo, la única visita que conocen los medios de prensa es la realizada a principios de 2017 por los Mossos para reunirse con funcionarios del Mossad. Esta visita fortaleció la teoría de que Israel podría estar ayudando a los Mossos a crear una unidad de contrainteligencia en caso de que Cataluña se separe de España.

Tal vez por eso el Ex-Ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, dudaba a la hora de permitir la apertura del nuevo Consulado Honorario de Israel en Barcelona. Esta es probablemente la razón por la cual el cónsul recientemente nombrado en Barcelona ha sido Antonio Sánchez Molina. El Sr. Sánchez Molina es un abogado catalán, no independentista, cercano a la burguesía española de Barcelona. El Consulado Honorario de Israel en Barcelona había estado vacante desde 1997 y para hacerse cargo de la delegación se creía que varios nombres de personas alineadas con la estrategia soberanista estaban siendo evaluados por la Embajada de Israel en España. Estas personas fueron el publicista de Lluís Bassat (Ex-Publicista de Jordi Pujol), David Madí (mano derecha de Artur Mas), y Carles Vilarrubí (Vicepresidente del FC Barcelona). Pero la persona elegida por Daniel Kutner, embajador de Israel en España y Andorra, y aceptada por el Ministerio de Asuntos Exteriores español, no simpatiza con la independencia de Cataluña para nada. El Sr. Sánchez Molina es un miembro activo de la Comunidad Judía de Barcelona, ​​y un converso que se unió a la comunidad debido a su vinculación con el Tarbut Shorashim. Evidentemente, la actual política diplomática del embajador de Israel en Madrid y Andorra la Vella, Daniel Kutner, es muy diferente a la de su predecesor, Alon Bar, que había hecho numerosos gestos de simpatía hacia los movimientos nacionalistas tanto catalanes como vascos.
A pesar de que en 2016, el Ex-Presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, se reunió en secreto con miembros de la comunidad judía de Barcelona y con el embajador de Israel, Daniel Kutner, para debatir sobre el proceso independentista que dirigía, este encuentro tuvo cero impacto en las posturas del embajador con respecto al proceso soberanista. Claramente, el Presidente Puigdemont no logró el respaldo que quería obtener de Israel a favor de su proyecto político. En un correo electrónico que intercambié con el embajador Daniel Kutner el 2 de octubre de 2017 y en el que le pregunté sobre la postura israelí con respecto al referéndum de autodeterminación en Cataluña del 1 de Octubre de 2017, me dijo que “Israel no se entromete en asuntos internos”. El 1 de noviembre de 2017, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel declaró que “se debe encontrar una solución pacífica lo antes posible”. A pesar de esto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel no expresó lo que el embajador español en Tel Aviv, Manuel Gómez-Acebo, quería que Israel dijera, que Israel creía en una “España fuerte y unida”. El Sr. Gómez-Acebo quería también que Israel rechazara la autoproclamada República de Catalunya como ya lo habían hecho anteriormente Estados Unidos, el Reino Unido y varios otros países occidentales el 27 de Octubre de 2017. Sin embargo, Israel no lo hizo.

Es importante mencionar que en diciembre de 2016, España votó a favor de la resolución 2334 mientras presidía el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esta resolución condenó y declaró ilegal  todos los asentamientos israelíes en Cisjordania. Incluso con respecto a Jerusalén, España no había apoyado a Israel en la ONU anteriormente e incluso había apoyado las diversas resoluciones que niegan los lazos judíos con la capital de Israel. Este hecho podría explicar por qué Israel no ha apoyado públicamente una “España unida y fuerte” y no ha rechazado enérgicamente la Proclamación de la Independencia de Cataluña del 27 de octubre de 2017. Curiosamente, durante su visita a España del 5 de noviembre al 8 de noviembre de 2017, el actual Presidente de Israel, Reuven Rivlin, habló predominantemente sobre cómo detener la expansión del movimiento BDS en España. Además, el presidente Rivlin celebró el centésimo aniversario del restablecimiento de la presencia judía en España. Sin embargo, durante su discurso en el senado español solo se limitó a decir que “España es un Estado, una entidad estatal soberana única, y todos los problemas con los que está tratando estos días son asuntos internos”. En mi opinión, Israel prefiere mantener una opinión ambigua con respecto al conflicto político entre el estado español y Cataluña. Indudablemente, es una manera de devolverle a España “todo lo que el país ibérico ha hecho” por Israel a nivel internacional.

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José Eriel Gómez es un estudiante en neurociencias y estudios de Israel en la American University en Washington, DC. Entre sus logros destaca el haber realizado internados profesionales en la Cámara de Representantes de Puerto Rico y el Comité Nacional de los "College Republicans" en Washington, DC. Además de su interés por el cabildeo legislativo en Washington, destaca su interés en la política estadounidense y la diplomacia, en especial los asuntos de Medio Oriente y América Latina. Además de colaborar con este diario, José colabora para El Nuevo Día (Puerto Rico) y el Times of Israel (Israel).