Cuando escuchamos hablar de sectarismo religioso nos pueden venir a la mente, una serie de religiones las cuales son a primera vista, identificadas como sumamente sectarias e indiferentes con todos aquellos que no pertenezcan a su misma ideología religiosa, o que en todo caso incluso, perteneciendo a una misma forma de vida, presenten características de sectarismo inter-religioso. Y donde no se escapa a esto la religión judía, me dirían algunos críticos del ejercicio de la Ley Mosaica, que en algún momento se han sentido discriminados por sus mismos congéneres, ya sea porque unos se pueden sentir más judíos que otros, en relación con su origen sean estos sefarditas, asquenazitas, mizrajies, o para generar más polémica, conversos, además de las diferentes condiciones económicas que son un referente indiscutible, para que se les dé un trato igualitario o no, entre sus hermanos.

Sin embargo, quiero hacer una pauta en relación con este tema desde mi punto de vista. Primero que todo, en cuanto al sectarismo que algunos creen padecer en relación con su integración o no a una comunidad en específico, lo primero a considerar es que si uno vive su fe como un legado de sus antepasados y además en una estrecha relación con Di-s, sin que medien otros actores involucrados, es muy probable que se sienta solo y un poco aislado, pero esto no significa que no esté integrado al designio universal de ser quien realmente es, y por ello, que viva la fe de una tradición religiosa milenaria en forma parcial.

Ya que todos los días podemos apreciar de una u otra forma, como las relaciones humanas nos hacen vivir en sociedad, gracias a la interacción social como práctica en conjunto, que nos caracteriza a todos, y que a pesar de las discriminaciones a las que nos podamos enfrentar día con día, por una parte del conglomerado social, éste no nos puede mantener completamente aislados en relación con una fe o manera de relacionarse con Di-s.

Sin embargo, no quiero decir con esto que no podamos refugiarnos en una comunidad para convivir en una misma expresión de fe, ya que la característica fundamental de un judío, es el hecho de haber vivido sus tradiciones y costumbres rodeado de sus hermanos, gracias a lo cual han logrado mantenerse por generaciones, aun en una diáspora recurrente, que algunas veces creo que no termina.

Entonces a que conclusión llego, bueno a que cada uno debe plantearse si se siente más o menos judío, por pertenecer o no integradamente a una comunidad, o si en todo caso, es visto y reconocido por ésta como judío, más allá del hecho de saber que lo es por generaciones atrás, ya sea por nacimiento o conversión. Así que aceptar de dónde vienes es para algunos, un tema de reconocimiento incluso hasta genético o comunitario, mientras para otros, es simplemente un acto de conmemoración de la lucha que libraron sus antepasados por reivindicar quienes eran y de dónde venían, y por ende, la libertad de ejercer su fe en completa paz.

Especial para el Diario Judío.com de México.

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Licenciada en Filosofía de la Universidad de Costa Rica, UCR, especializada en identidad nacional costarricense; ética; y comunicación social. En la actualidad investiga sobre los judíos sefardíes en Costa RIca.

Además tiene estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa RIca y trabaja como consejera en razonamiento jurídico en una firma de abogados.

Publica artículos en El Semanario Universidad, de la Universidad de Costa RIca, en esefarad.com, revista argentina en internet sobre cultura sefardita y ha publicado en el diario La Nación de Costa RIca.

Es Poeta. Publicó poemas en la Revista Tópicos del Humanismo de la Universidad Nacional, UNA, en el Semanario Universidad de la UCR y en el diario La Nación.

Forma parte de la Junta Directiva de la Ong Instituto para el Desarrollo, la Democracia y la Ética, IDDE.

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