Diario Judío México - Erich Fromm fue un psicoanalista nacido en Frankfurt, Alemania el 23 de marzo de 1900, considerado uno de los precursores teóricos de la psicología humanista y en particular del psicoanálisis humanista y uno de los psicoanalistas más famosos e influyentes de la historia, célebre por aplicar la teoría psicoanalítica a problemas sociales y culturales. Miembro del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Frankfurt, participó activamente en la primera fase de las investigaciones interdisciplinarias de la Escuela de Frankfurt, hasta que a fines de los años ’40 rompió con ellos debido a su heterodoxa interpretación de la teoría freudiana. Fue uno de los principales renovadores de la teoría y práctica psicoanalítica a mediados del siglo XX, y una influencia fundamental en el pensamiento New Age.

Vida

Tan sólo tenía 14 años cuando estalló la I Guerra Mundial, quedando realmente impresionado por la naturaleza de la conducta humana, siendo incapaz de comprender un acto tan irracional. Comenzó estudios de derecho, pero se desplazó a la Universidad de Heidelberg en 1919 para estudiar sociología bajo la dirección de Alfred Weber; durante sus estudios conoció a la psicoanalista Frieda Reichmann, judía ortodoxa como él, con quien se casó en 1926. Tras su matrimonio comenzó el estudio de la doctrina freudiana, y en 1929 comenzó su carrera como psicoanalista en Berlín, estudiando las teorías de Marx. En 1930 fue invitado por Max Horkheimer a dirigir el departamento de Psicología del recientemente creado Institut für Sozialforschung. En 1931 se divorció de Reichmann, con quien mantuvo una estrecha amistad de por vida.

Visitaría Estados Unidos por vez primera en 1933, sin embargo, el ascenso de Hitler al poder le llevaría a establecerse en ese país el 25 de mayo de 1934, adquiriendo posteriormente la nacionalidad estadounidense. Sería profesor en las universidades de Columbia, Michigan, New York y Yale, en el Bemmington College de Vermont y en el Instituto Americano de Psicoanálisis. A menudo se le vería envuelto en asuntos socio-políticos por las que sentía un verdadero interés. Las divergencias intelectuales con otros miembros del Institut, especialmente Herbert Marcuse y Theodor Adorno, llevaron a su desvinculación del mismo en 1939.

Durante los años ’40 Fromm desarrolló una importante labor editorial, publicando varios libros luego considerados clásicos sobre las tendencias autoritarias de la sociedad contemporánea y desviándose marcadamente de la teoría original freudiana. En 1943 fue uno de los miembros fundadores de la filial neoyorquina de la Washington School of Psychiatry, tras lo cual colaboró con el William Alanson White Institute of Psychiatry, Psychoanalysis, and Psychology. En 1944 se casó en segundas nupcias con una inmigrante judeoalemana, Henny Gurland; hacia 1949 se mudaron a México, donde Gurland fallecería tres años más tarde. Fromm enseñó en la Universidad Nacional Autónoma de México, donde fundó la sección psicoanalítica de la escuela de medicina. En 1953 volvió a contraer matrimonio, esta vez con Annis Glove Freeman. Desde mediados de la década estuvo fuertemente involucrado con los movimientos pacifistas norteamericanos, y fue un destacado oponente de la guerra de Vietnam.

Entre 1957 y 1961 Fromm compaginó su actividad en la UNAM con una cátedra en la Michigan State University. En 1965 se retiró; tras unos años de viaje, en 1974 se instaló en Muralto, en Suiza. Murió en su hogar cinco días antes de su octogésimo cumpleaños el 18 de marzo de 1980.

Pensamiento y estancia en México

Erich Fromm visitó México por primera vez en 1935 y volvió para residir en este país de 1949 a 1974. Dictó sus primeras conferencias en México en el auditorio de una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social, sobre lo que sería “El lenguaje olvidado” y su explicación del Edipo de Sófocles. Resultó tan iluminadora como estimulante, al romper las cadenas limitantes de las teorías libidinales de Freud.

Fromm destacó los motivos explícitos de Freud para utilizar el diván durante las sesiones de psicoanálisis, pues el decía que el diálogo frente a frente comunica tanto la no verbal como lo no verbal.

Aprendimos que el temor supremo es el miedo a la libertad para ser individuo, único y diferente. Vimos que el miedo a la castración, aunque presente no tiene la fuerza que le otorgó Freud. Porque cuando se impone la castración física, el hombre logra aceptar su realidad y trasciende sus limitaciones orgánicas. Sus conceptos de lo que somos conscientes y de lo que nos resulta desconocido, son la piedra angular de su teoría y del psicoanálisis humanista. Según El no solo se encuentra reprimido lo antisocial y lo destructivo como lo pensó Freud; ni sólo sabiduría, como lo pensó Jung. Para Fromm, somos inconscientes de lo más bello; de la riqueza afectiva del amor que nos puede dar fuerza y bienestar, así como hemos reprimido la agresividad destructiva, vesánica, las tendencias antisociales más negativas de nuestro ser. Para El la fuerza represora no proviene de las pulsiones libidinales, sino que se origina en las normas estrictas que la sociedad impone a la familia para garantizar su propio funcionamiento y por medio de ella, al individuo. Es tal magnitud la imposición social, que los a los ciudadanos no se les ocurre rebelarse contra estas normas y llegan, incluso a aceptarlas con gusto como si fuesen propias. No se percatan que viven sólo lo que les es permitido. Por lo tanto en este medio enajenado que prevalece una falsa conciencia vivimos en una patología de la normalidad. Así nos damos cuenta de que el ser humanos vive en una evidente contradicción entre las metas universales humanistas, que son entre otras, el amor a la vida y a lo vivo, puesto que el vivir es la verdad esencial; y por el otro, las metas mercantiles y necrófilas de la sociedad actual.

En la praxis del psicoanálisis humanista, su sentido ético queda implícito puesto que al desreprimir y desenajenar, emergerá paulatinamente la posibilidad de ser y dejar ser…, ese despliegue de la potencialidad creativa y amorosa. No hay necesidad de “sublimar” las pulsiones antisociales para ser fraternal, como no hay necesidad de “sublimar” las tendencias destructivas para ser constructivo.

En 1956 Fromm escribió tres libros: El lenguaje olvidado, Psicoanálisis de la sociedad contemporánea y El arte de amar. En mayo de 1956 organizó, con el incipiente grupo freudiano, la conmemoración del centenario del natalicio de Freud en la Facultad de Medicina de la UNAM. Fromm siempre estuvo consciente de que el psicoanálisis estaba en desarrollo, que había mucho que aún ignorábamos y que eran necesarias nuevas perspectivas. Pensaba que el horizonte de nuestros conocimientos generales se está ampliando, pero que sólo vemos lo que nuestro nivel de conocimientos permite, de hecho lo formuló en Psicoanálisis y budismo zen.

Se acercaron al grupo dos jóvenes psicoanalistas freudianos que regresaban a México, Fromm propuso integrar una sola sociedad psicoanalítica de México.

Desafortunadamente al regresar otros cuatro psicoanalistas freudianos, a los seis se les autorizó fundar el Capítulo Mexicano de la Asociación Psicoanalítica Internacional. Y por su lado Fromm y sus alumnos fundaron la Sociedad Psicoanalítica Mexicana A.C.

En 1955, el doctor Raúl Fournier, director de la facultad de Medicina de la UNAM, le pidió asesoría y se inauguraron los cursos de psicología médica, con el fin de orientar en psicología y humanismo a los estudiantes de esa facultad. En 1957 lo nombraron miembro honorario de la Academia Mexicana de Medicina, a pesar de no ser médico. Desde 1956 se hizo cargo de dirigir la publicación de libros sobre psicología y psicoanálisis para la casa editorial Fondo de Cultura Económica, que ya había publicado; Ética y psicoanálisis y Psicoanálisis de la sociedad contemporánea.

El Instituto Mexicano de Psicoanálisis se inauguró el 8 de Marzo de 1963 y su primer director fue el doctor Fromm. En 1965 apareció el primer número de la Revista de Psicoanálisis, Psiquiatría y psicología, órgano oficial del Instituto y de la Sociedad, con el doctor Fromm como director. No obtuvieron el público necesario y su publicación termino en 1974 por falta de fondos.

Hubo dos reuniones especiales que impactaron al medio académico y cultural de México: EL taller de Budismo Zen y psicoanálisis, que tuvo lugar en casa de Fromm durante Agosto de 1957. Y el segundo fue el ciclo de conferencias denominado “La situación actual del hombre en el mundo moderno”. El objetivo del ciclo fue representar al público de México una valoración objetiva de la realidad, con sus peligros y amenazas presentes y futuras, además de los posibles caminos esperanzadores y constructivos.

Finalmente Fromm retornó nuevamente a Europa, donde siguió enseñando y promoviendo el humanismo.

Visión sobre el pensamiento de Freud

En su libro Grandeza y limitaciones del pensamiento de Freud, él encuentra un punto fundamental para entender y descartar ciertos puntos de la teoría freudiana. Fromm considera que Freud encontró la estructura de represión (de carácter sexual) de su época y en específico de la clase burguesa, eso debido a que los pacientes de Freud pertenecía esa clase social. Por lo cual Erich Fromm decía lo siguiente: “Hoy a solo dos o tres generaciones de Freud. ha pasado a ser obvio que en la cultura de las ciudades la sexualidad no es el objeto prinicipal de represión. Por el contrario, puesto que el hombre de la masa se ha dedicado a convertirse en un homo consumens, el sexo ha pasado a ser uno de los principales articulos de consumo. Los conflictos que se observan en el hombre, entre muy diversas. He aquí una lista de algunos de los más frecuentes conflictos: conciencia de libertad – falta inconciente de libertad Sentimiento de felicidad – sentimiento inconsciente de depresión – conciencia de amar – indiferencia u odio inconcientes etc.

Anarquismo

Erich Fromm congeniaba con las ideas anarquistas, al decir que el hombre no es feliz ni libre debido a las ataduras sociales, y que solo vivimos lo que nos dejan vivir, he ahí el concepto de represión. Se alejó de todo apoyo al socialismo de Estado, sobre todo del modelo totalitario soviético, y criticó la sociedad de consumo capitalista, esto y sus perspectivas sobre la libertad personal y el desarrollo de una cultura libre lo acercó notablemente a la línea anarquista, cuestión que se hace evidente al comparar las temáticas de sus libros con las los autores clásicos del anarquismo. De sí mismo se decía partidario de un socialismo humanista y democrático.

Obra

  • ¿Podrá sobrevivir el hombre?
  • Del tener al ser
  • El amor a la vida
  • El arte de amar
  • El arte de escuchar
  • El dogma de cristo
  • El humanismo como utopía real
  • El miedo a la libertad
  • Espíritu y sociedad
  • Ética y política
  • La atracción de la vida
  • La condición humana actual
  • La crisis del psicoanálisis
  • La patología de la normalidad
  • Lo inconsciente social
  • Sobre la desobediencia
  • Y seréis como dioses
  • Anatomia de la destructividad humana
  • Budismo zen y psicoanálisis
  • El corazón del hombre: su potencia para el bien y para el mal
  • Ética y psicoanálisis
  • Grandeza y limitaciones del pensamiento de Freud
  • La misión de Sigmund Freud: su personalidad e influencia
  • La revolución de la esperanza: hacia una tecnología humanizada
  • La sociedad industrial contemporanea
  • Marx y su concepto del hombre
  • Psicoanálisis de la sociedad contemporánea: hacia una sociedad sana
  • Sociopsicoanálisis del campesino mexicano: estudio de la economía y la psicología de una comunidad rural
  • El lenguaje olvidado
  • Beyond the Chains of Ilusion (Autobiografía)

En El miedo a la libertad expone su teoría de tal manera que nos presenta al hombre a lo largo de la historia. Poco a poco, ha ido adquiriendo más y más libertad, y, por lo tanto, convirtiéndose cada vez más en un individuo único, pero a la vez se va alejando en mayor medida la represión a la que estaba sometido, lo que genera en él un sentimiento de desarraigo, soledad, ya que, anteriormente, tenía fijado un patrón de conducta establecido y al perderlo se siente desorientado. Esto produce en el hombre un ansia de sentirse unido a algo, lo que explicaría el sometimiento que experimenta a veces con la religión, o, más claramente, con los regímenes totalitarios. Es lo que manifiesta más claramente el sometimiento del hombre a manos de una fuerza a la que él cree superior, algo que le pueda garantizar una seguridad y confianza que siendo libre no poseía.

En El Arte de Amar, Fromm recapitula y complementa los principios teóricos acerca de la naturaleza humana que ya había comenzado a desarrollar en El miedo a la libertad y en Ética y psicoanálisis. Fromm postula que el amor puede ser producto de un estudio teórico puesto que es un arte, “así como es un arte el vivir” y, para el dominio de cualquier arte es imperiosamente necesario que se llegue a un dominio profundo, tanto de la teoría como de la práctica.

El libro establece principalmente que el amor es la respuesta al problema de la existencia humana, puesto que el desarrollo de éste conlleva a una disolución del estado de separación o separatidad sin perder la propia individualidad. Asimismo estudia la naturaleza del amor en sus diversas formas: amor de padre y de madre, amor a uno mismo, amor erótico y amor a Dios.

El autor postula que los elementos necesarios para el desarrollo de un amor maduro son el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento.

Este libro alcanzó el pasado mes de Junio las 100 ediciones y mas de 400,000 ejemplares vendidos. Ambos libros han sido adoptados como libros de lectura obligatoria para la clase de Psicología a nivel preparatoria por muchísimas universidades.

Fuentes: