Diario Judío México - Por favor, los Estados Unidos no ha iniciado ninguna “guerra” en Siria. A pesar de tener más de 3,500 soldados y asesores militares en Siria, de haberse gastado más de $1.3 mil millones de dólares en entrenar y apoyar grupos opositores en Siria (sin contar el paquete militar que Estados Unidos le proveyó el verano del 2017 a los kurdos al norte de Siria) y de tener más de 7 bases militares en el país árabe, los Estados Unidos ha atacado un centro de investigación científica en cercano a Damasco y un supuesto almacén de armas químicas en Hama. Estados Unidos actuó el pasado Viernes-al igual que lo hizo el año pasado cuando lanzó más de 60 misiles Tomahawks contra territorio sirio luego de que éste acusara a Siria de utilizar armas químicas contra civiles-junto al apoyo de Francia y el Reino Unido. Sin embargo, además de tener en cuenta de que lo que ocurrió el pasado Viernes no fue que “Estados Unidos entró en guerra con Siria”, hay que considerar que Estados Unidos realizó un ataque de represalia contra Siria sin realmente estar seguros de que en Guta Oriental se utilizaron armas químicas. ¿Por qué digo esto? Porque cuando los Estados Unidos acusó a Siria de haber utilizado armas químicas hace unos días, el opositor Observatorio de Derechos Humanos Sirio (ODHS, con sede en Londres), informó de que realmente las personas que murieron en Guta Oriental, hace ya más de una semana, murieron por asfixia generada por los edificios que colapsaron luego de los bombardeos rusos y sirios en esa región al este de Damasco, y no por el uso de armas químicas.

ODHS, que simpatiza con Occidente, es una fuente muy seria. Por lo que la decisión de los Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña solo se basa en especulaciones y en los informes de dos organizaciones (con vínculos a los grupos rebeldes que combatían en Guta Oriental y que son financiados por los Estados Unidos) que tienen presencia en el terreno y denunciaron el supuesto uso de armas químicas. Ante esto, es importante ser realistas y sinceros. En mi opinión, me parece que las tensiones entre los Estados Unidos, la Unión Europea y Gran Bretaña con Rusia por la supuesta injerencia rusa en las elecciones estadounidenses, las posteriores expulsiones de diplomáticos rusos de los países antes mencionados y el caso Skripal han llevado a Occidente a tomar unas acciones contra territorio sirio sin tener evidencia física y científica de lo que ocurrió en Duma (lugar del supuesto último atentado con armas químicas por parte de Bashar Al-Assad). Las acciones del pasado Viernes sólo buscan dejarle saber a Rusia que “estamos velando todo lo que haces en Siria” (Rusia tiene una base aérea, una base militar y está, al igual que Irán, construyendo una base naval y expandiendo su presencia militar en Siria) y para dejar claro de que aún seguimos siendo la policía del mundo. Éste ataque, un día antes de que la delegación internacional que investigará si el régimen de Al-Assad usó armas químicas realmente, no se justifica ni por activa ni por pasiva.

Me parece que el ataque del pasado Viernes solo fue un desastre (más de la mitad de todos los misiles lanzados fueron interceptados) que responde a la presión mediática que Trump tiene en los Estados Unidos-la cual es 100% anti-rusa-, y que es una respuesta de frustración ante el avance efectivo que Al-Assad está teniendo en Siria.
Yo no simpatizo con Al-Assad y menos con su régimen salvaje, pero lo del pasado Viernes fue un error que solo tensa las relaciones de Occidente con Rusia y pone al mundo en peligro. Hoy tenemos una realidad y hay que reconocerla: Al-Assad tiene en su poder más del 70% del territorio sirio y su popularidad ha aumentado a través de la guerra (algo que al inicio no era así).

Después de que se acabe con Daesh, es cuestión de que Rusia, Irán, Turquía y Siria se sienten a la mesa para hablar sobre qué hacer con los kurdos al norte de Siria, sobre qué hacer con lo rebeldes y terroristas que combaten hoy junto a Turquía al noroeste de Siria y para determinar si Turquía se retirará permanentemente o no de territorio sirio, o si mantendrá sus aspiraciones otomanas en vigencia. Con estas palabras quiero ser sincero: Al-Assad ganó la guerra. Y eso implica que hay que reconocerlo, pero que también hay que ser conscientes de que la presencia de Irán, Rusia y Hezbolá en el país aumentará. Por ende, a los Estados Unidos y a Occidente no les quedará más remedio que proteger a sus aliados en la región. Dentro de este pensar, hay que asimilar que el intento de derrocar a Al-Assad (junto al apoyo de las monarquías del golfo) no fue efectivo y que sólo salen fortalecidos de ésta guerra Rusia e Irán.

Esta lección nos debe de enseñar, a todos los occidentales, que no necesariamente nuestros valores de democracia y libertad pueden ser aplicados en otros lugares, ni siquiera a través del uso de la fuerza. Que estos estados que nos inventamos con el Acuerdo de Sykes-Picot a principios del siglo XX a veces funcionan mejor cuando tienen figuras centralistas y poco democráticas. Por lo que en vez de apoyar guerras, deberíamos de apelar al diálogo y empujar a que estos regímenes totalitarios comiencen a dar más libertades individuales y acciones democráticas a sus respectivos pueblos. Solo así podremos ayudar, directa e indirectamente, a que esas naciones heterogéneas (étnica y religiosamente) puedan incoar senderos de progreso y bienestar.

En tiempos recientes quisimos sacar a un régimen como el de Gadafi de la noche a la mañana. Sin embargo, en la OTAN y en los Estados Unidos nadie pensó que en un país (inventado también por nosotros) como Libia mantener más de 130 tribus alineadas, junto a minorías inmigrantes del centro de África muy pobre, no era tarea fácil. Ahora, luego de nuestra acciones, miren lo que es Libia hoy. Con esto no pretendo que piensen que apoyo esos regímenes totalitarios y abusivos. No. Solo quiero que seamos conscientes que nuestras ideologías y conceptos políticos no son necesariamente aplicables en otros países. Punto.

Sin embargo quiero dejar una cosa clara antes de finalizar: la operación “quirúrgico-militar” del pasado Viernes en Siria fue una “REPRESALIA”, no el comienzo de la Tercera Guerra Mundial.

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José Eriel Gómez es un estudiante en Neurociencias y Estudios de Israel en la American University en Washington, DC. Entre sus logros destaca el haber realizado internados profesionales en la Cámara de Representantes de Puerto Rico, y el Comité Nacional de los "College Republicans" y The David Project en Washington, DC. Además de su interés por la política española, los asuntos de Medio Oriente y la diplomacia, José trabaja actualmente como coordinador de eventos relacionados a Israel para American University Hillel y como asistente de eventos para el Centro de Estudios de Israel de la American University. Además de colaborar con este diario, José tiene un blog en el Times of Israel, y ha escrito para periódicos como El Nuevo Día (Puerto Rico), El Vocero de Puerto Rico (Puerto Rico), Latino Rebels (Estados Unidos) y Red Alert Politics (Estados Unidos). Además, José es autor de dos libros: "Panorama Internacional: Una mirada a la geopolítica e historia mundial (2016-2017)" y "Puerto Rico: El nocivismo del insularismo y el colonialismo", y realizó su proyecto de fin de grado en Estudios de Israel sobre las "Las Relaciones de Israel con el Nacionalismo Vasco y Catalán".