Raphael Israeli es profesor emérito de Historia Islámica, China y de Oriente Medio en la Universidad Hebrea. Es autor de más de cincuenta libros, entre ellos Blood Libel and Its Derivatives: The Scourge of Antisemitism y Poison: Modern Manifestations of a Blood Libel.

“Uno de los clásicos temas antisemitas es la creencia de que los judíos envenenan el agua potable de los no judíos. El presidente palestino, Mahmud Abás, recicló esta idea antisemita en una sesión plenaria del Parlamento Europeo en 2016. Allí dijo que un rabino le había pedido al Gobierno israelí que envenenara el agua potable de los palestinos”.

“Esto era una falsa noticia palestina. No existía dicho rabino. Ni siquiera existía el Consejo que supuestamente dirigía. Al final de su discurso, que incluía este descabellado libelo antisemita, Abás recibió muchos aplausos y la ovación en pie de un gran número de eurodiputados. El presidente entonces del Parlamento Europeo, Martin Schulz —ahora el principal candidato socialista en las próximas elecciones alemanas— tuiteó que el discurso de Abás era ‘inspirador’. Unos días después, Abás dijo que le habían informado mal sobre el rabino”.

“Uno de los clásicos temas antisemitas es la creencia de que los judíos envenenan el agua potable de los no judíos. El presidente palestino, Mahmud Abás, recicló esta idea antisemita en una sesión plenaria del Parlamento Europeo en 2016. Allí dijo que un rabino le había pedido al Gobierno israelí que envenenara el agua potable de los palestinos”. (Foto: Parlamento Europeo)

“Palestinian Media Watch ha publicado una larga lista de mutaciones contemporáneas palestinas del antiguo libelo del veneno. Entre ellos, que Israel ha propagado el sida —más específicamente lo han hecho las mujeres promiscuas— y distribuido drogas y sustancias alucinógenas. Otras mutaciones del libelo incluyen el pago a médicos para que propagaran la enfermedad entre los palestinos. El libelo del veneno es un terreno fértil para la imaginación enferma de los altos funcionarios palestinos. Un portavoz de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina dijo, por ejemplo, que Israel es responsable de la proliferación de laboratorios de drogas ilegales en la Margen Occidental”.

“Estas acusaciones antisemitas se oyen con frecuencia en la televisión oficial palestina y otras partes. Entre los que las han proferido está Husam Zomlot, asesor sobre Asuntos Estratégicos de Mahmud Abás, Marwan Abu Ras, diputado de Hamás, Sami Sarsur, presidente del Consejo Judicial Supremo de la Autoridad Palestina, Rafe Rawaybeh, gobernador del distrito de Kalkilia, y muchos otros”.

“Estas viles acusaciones tienen en realidad una larga historia. A principios del siglo XIV, se acusó falsamente a los judíos de envenenar los pozos en algunas partes de Alemania y Francia. Esto dio lugar a asesinatos masivos. Este bulo ha vuelto una y otra vez a lo largo de los siglos”.

“En la Unión Soviética de Stalin, detuvieron y condenaron a médicos judíos por su supuesta trama para envenenar a Stalin y a los líderes soviéticos. Varios fueron ejecutados, otros exiliados al Gulag, todo con la intención de diezmar a la élite judía y despojarla de sus líderes”.

“Uno de los ejemplos más horripilantes de hipótesis moderna sobre envenenamientos se produjo en la víspera del Pésaj de 1983 en la Margen Occidental, que por entonces aún seguía bajo control israelí. Los medios israelíes informaron de que en una escuela de secundaria femenina de la localidad de Arrabeh, en el distrito de Yenín, se había producido un envenenamiento general, y que las adolescentes sufrían desmayos y se quejaban de dolor de garganta y de dificultades para respirar. Después sintieron jaqueca, somnolencia y dolores de estómago. Se fueron a casa, pero a las pocas horas había más estudiantes que se quejaban de los mismos síntomas”.

“Llegaron las autoridades sanitarias israelíes. Los médicos israelíes y palestinos inspeccionaron el aula y detectaron un olor nauseabundo. Cuando después llegó un equipo israelí para limpiar la contaminación por veneno, no se encontró ningún rastro de veneno ni persistía ningún olor. Al principio, hasta que no se investigó el asunto en profundidad, se pensó que el problema lo había causado un aseo en mal estado. Al día siguiente, sin embargo, decenas de chicas de Yenín fueron también hospitalizadas, seguidas por cientos de todas las ciudades y pueblos de la Margen Occidental”.

“Se desató el pánico en la población general palestina. Los mejores epidemiólogos de Israel llegaron a la conclusión de que ‘el envenenamiento’ fue probablemente un caso de histeria colectiva entre las adolescentes. Periodistas palestinos y extranjeros acusan a Israel de intentar ocultar su espantoso ‘crimen’. Detectaron una sustancia amarilla en los alféizares de las ventanas del colegio. Cuando se analizó, se descubrió que era simple polen de pino que había sido arrastrado por el viento”.

“Los árabes en general, los países musulmanes, seguidos por la Cruz Roja, el Consejo de Seguridad e incluso países amigos empezaron a castigar a Israel. A continuación hubo asambleas de la ONU y condenas internacionales, respaldadas por una nueva histeria mediática de la prensa de todo el mundo que, sin haber investigado, condenaron el ‘papel’ de Israel en el asunto, cuando nadie había sido envenenado y no se había hecho ningún daño a nadie”.

“Israel pidió entonces la intervención del acreditado y respetado Centro para el Control de Enfermedades de Atlanta. Dos meses después, sus resultados confirmaron lo que los epidemiólogos israelíes dijeron desde el primer día. Después pareció que todo el bulo había sido idea y fruto de la premeditación, planificación y ejecución por parte de los palestinos”.

“Décadas después seguimos teniéndonos que preguntar por qué tantos se dejaron manipular por ese libelo antisemita contra Israel. Los que hicieron poco o nada por plantar cara y rechazarlo, incluso cuando se había desvelado el bulo, entre ellos la ONU, su secretario general, su Consejo de Seguridad, y el Comité de Derechos Humanos en Ginebra, así como la Cruz Roja”.

con información de gatestone institute