Los valores perdidos



Marisol Chevez Hidalgo en exclusiva para Diario Judío México – Qué pasa cuando día tras día, nos percatamos que en diferentes sociedades alrededor del Mundo, existe no una crisis de valores, sino una pérdida completa de los mismos y por ende, un desencanto por parte de un sector de la población que considera que es prácticamente imposible, paliar este flagelo que tiene sumida en la corrupción, a una serie de instituciones las cuales son el reflejo de que la compra y venta de servicios de todo tipo, ha calado muy hondo en el sistema de creencias ético-sociales que deberían de ser el pilar en el que se fundamente toda la estructura del Estado y sus dependencias.

 

Amparado claro, por un conjunto de leyes que efectivamente impidan que logren llegan hasta esos ámbitos legales, sujetos sin ninguna moral y menos escrúpulos, en cuanto a denunciar las irregularidades que en un momento dado, pueden ser expuestas a la ciudadanía. Y que cada vez más, son evidenciadas por diferentes medios de comunicación, en donde se demuestran actos de corrupción y clientelismo político, como situaciones cotidianas que en realidad ya ni siquiera sorprenden a nadie.

 

Porque la sorpresa sería más bien, que los encargados de la administración de justicia sean apoyados por alguna parte de la ciudadanía, la cual logre evidenciar a través de un mayor compromiso social, la larga cadena de injusticias de que algunos son objeto y que tiene viviendo en la pobreza extrema y miseria a muchos, porque ese es el resultado a final de cuentas. Y que los obliga por razones que en cierta forma escapan a su control, a guardar silencio y no prestar mayor participación en denunciar, una serie de hechos que rondan entre narcotráfico, trata de personas, violaciones a los derechos humanos, prostitución, malversación de fondos y venta ilegal de armas, solo por mencionar algunos temas del acontecer nacional e internacional, que nos aquejan a todos.

 

Siendo necesario un mayor compromiso, basado en el reforzamiento de los valores y consignas ético-sociales que generen en la población, una respuesta inmediata cuando perciban que están siendo objeto de algún tipo de violación a sus derechos, en el sentido de lograr que cada vez más, la gente pierda el miedo a denunciar, cualquier acto de corrupción por más amenazas que reciba y presiones en el pleno ejercicio de su libertad e integridad.

Ya que según algunos estudios, el hombre no nace ni violento ni malo, sino que éste se corrompe en el camino, por una serie de influencias en su ambiente que en realidad lo llevan muchas veces a cometer actos que van en contra de su propia naturaleza. La cual sería la que le impida caer en la antipatía absoluta, sin ética, valores morales, ni justicia social que lo amparé.

(Especial para el Diario Judío.com de México.)

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Acerca del Autor

Licenciada en Filosofía de la Universidad de Costa Rica, UCR, especializada en identidad nacional costarricense; ética; y comunicación social. En la actualidad investiga sobre los judíos sefardíes en Costa RIca. Además tiene estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa RIca y trabaja como consejera en razonamiento jurídico en una firma de abogados. Publica artículos en El Semanario Universidad, de la Universidad de Costa RIca, en esefarad.com, revista argentina en internet sobre cultura sefardita y ha publicado en el diario La Nación de Costa RIca. Es Poeta. Publicó poemas en la Revista Tópicos del Humanismo de la Universidad Nacional, UNA, en el Semanario Universidad de la UCR y en el diario La Nación. Forma parte de la Junta Directiva de la Ong Instituto para el Desarrollo, la Democracia y la Ética, IDDE.