¿Cómo perdonas a alguien que realmente te hirió?

Yom Kippur es un tiempo de perdón, pero…

¡¿No puedes simplemente pretender que no ocurrió?!

¡Te hicieron daño!

¿Cómo funciona realmente el perdón?

Hay tres palabras diferentes en hebreo para perdón:

  1. Selijá (Selicha),
  2. Mejilá (Mechila), y
  3. Kapará (Kapara).

Y cada una revela un aspecto diferente sobre el significado del perdón:

1. Selijá (Selicha)

La palabra Salaj, “perdonar”, tiene las mismas letras que la palabra hebrea Jasal, “terminar”.

A veces uno puede sentir que no quiere perdonar…

¿Por qué debería perdonar?

Los estaría dejando ganar, ¡y yo quiero que paguen!

Pero la verdad es que si no perdonamos, estamos permitiéndole al dolor del pasado quedarse con nosotros en el presente.

Estamos dándole espacio gratis en nuestra mente a quien sea que nos hizo daño.

Selijá es tomar la decisión de que acabamos con el dolor…, acabamos con el dolor que alguien nos causó. Jasal, ¡Terminado!

Vamos a dejar ir el pasado y enfocarnos en el futuro.

Puede ser que no nos guste la persona que nos hizo daño y que elijamos ya no ser su amigo, pero tomamos la decisión de seguir adelante y no dejar que esa persona y el dolor que ella causó controle nuestra vida.

2. Mejilá (Mechila)

Mejilá lleva el perdón al siguiente nivel.

Mejilá también significa “túnel”, queriendo decir que escarbamos profundamente en nuestro corazón para arrancar el dolor.

¿Pero, cómo podemos hacer eso?

¿Cómo podemos deshacernos del dolor y perdonar?

La palabra Mejilá comparte su raíz con la palabra hebrea Majol que significa “regocijo”.

El Rey David dijo:

“Afacta mispedí lemajol li” (tú has convertido mi dolor en regocijo para m).

Nosotros podemos arrancar el dolor cuando nos damos cuenta que hay una razón de por qué teníamos que pasar por algo.

Puede ser que tome meses, e incluso años, entender por qué “esto” me ocurrió a mí, y apreciar cómo es que fue para nuestro bien.

Cuando hacemos eso, entonces podemos dejar atrás el dolor.

Si no podemos alcanzar la libertad que viene a través de Mejilá (perdón), y estamos ocupados culpando a otros por lo que ha ocurrido, entonces cargamos con nosotros el dolor dondequiera que vayamos.

Esto puede ser peligroso; saben ustedes que las mismas letras de Mejilá también forman la palabra Majalá, que significa “enfermedad”.

Nos estamos envenenando al no seguir adelante.

3. Kapará (Kapara)

El paso final del perdón se llama Kapará, que viene de la palabra hebrea Kofer, que significa “reemplazar una cosa por otra”.

Tomemos por ejemplo una pareja casada, tienen una pelea horrible y ambos lados se sienten realmente heridos.

Se alejan y ni siquiera quieren hablarse.

Un día después la distancia es simplemente demasiado dolorosa.

Ellos anhelan superar la pelea y volver a estar cerca.

Así que empiezan a discutirlo:

“Sabes, lo que dijiste realmente me hizo daño”.

Ellos trabajan para entenderse, se disculpan y comienzan a reparar la relación.

Y cuando se reconcilian y se reúnen, algo increíble ocurre, ellos se sienten incluso más cercanos el uno con el otro de lo que se sentían antes.

Su pelea ahora es reemplazada por un amor nuevo y más profundo que quizá no hubiera estado allí de otra forma.

¡Eso es Kapará!

Es limpiar toda la negatividad y reemplazarla con un amor más fuerte y más profundo.

A medida que Yom Kippur se acerca, pensemos a quien debiéramos llamar para pedir perdón, y encontremos la fuerza para perdonar a aquellos que pueden habernos herido y comencemos el año limpios y libres.

No hay comentarios

Leave a Reply

Artículo anteriorCubículos
Artículo siguienteHasta la vista, payaso