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José Brito

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Abogado en ejercicio y master en Judaica por la Freie Universität Berlín. Colabora de forma períodica en revistas como Studia Rosenthaliana, Raíces, etc.., en temas relacionados con el judaísmo sefaradí.

Nüremberg, 1935.

Pasear por la antigua ciudad de Nüremberg, situada en el estado federado de Baviera, es algo parecido a transportarse a la Edad Media -la época más floreciente de la ciudad-, en pleno siglo XXI. Sus atractivos y frondosos bosques, su vetusto e imponente castillo imperial -Kaiserburg-, las antiguas iglesias góticas, sus intrincadas y estrechas callejuelas, incluso su larga y bien conservada muralla de cinco kilómetros que, junto con sus ochenta torres de vigilancia rodea, prácticamente, el casco antiguo de la ciudad, son muestras vivas y elocuentes de cómo era Nüremberg en plena Edad Media.

La familia Sassoon

De acuerdo a su particular genealogía, esta saga familiar de comerciantes, filántropos, hombres de letras y políticos de mayor o menor renombre y popularidad, afirman descender de los Ben Sosán -o Bensusán-, importante familia judeo-española, cuyos orígenes se pierden en el tiempo, aunque, en España, se remontan a 1.352.

Pierre Mendès France

Nacido en Ile de France, París, un 11 de enero de 1.907, y en el seno de una familia judía, su genealogía, por línea paterna, está fijada desde el siglo XIII, en Portugal. Un antepasado suyo, Luís Mendes de França, había estudiado en la Universidad de Coimbra y trabajó para la Inquisición portuguesa, institución ésta que lo dejó vivir tranquilo. No ocurrió lo mismo con su nuera, Antonia, a quien torturaron, lo mismo que a sus hijos. Uno de ellos, quien se hacía llamar Luís de Franca o Luís Mendes de Franca, fue liberado tras las torturas y, de forma totalmente clandestina, pudo escapar a Burdeos, en el sur de Francia.

Ferro ignique vastare.

Si dijera -o dijese- que hablar de la historia de los conversos de judío en la España de los siglos XVI y XVII, es hablar de injusticia, miseria, frustración, abandono, miedo y muchísimos más epítetos o calificativos que ahora no se me ocurren, no estaría diciendo nada nuevo. Si hablase de deshonor, de terror visceral a perder el aprecio de las personas que te rodeaban por el simple hecho de llevar determinados apellidos...