Diario Judío México - Bienvenida ORT

Como bien lo decía la invitación, la presentación de la integración de la Idishe a la red mundial ORT no comenzó con el tan acostumbrado “tayere eltern”, tampoco se escucharon las tonadas del himno del colegio y nadie ofreció una forshelung. Es difícil pensar que el Yiddish ha quedado atrás en los principales objetivos de la escuela y que a pesar de que para todos los que egresamos hace años de esta institución eso trae un doloroso dejo de nostalgia, también es importante admitir que tratar de dar respiración artificial a un idioma que lentamente perecía era un acto egoísta. Evitar que las nuevas generaciones aprendan medios tecnológicos o que salgan con un dominio total del inglés a cambio de un conocimiento de una lengua que con años de falta de práctica solamente se oxidaría en la memoria es un sacrificio que dejó de ser costeable.

Personalmente tengo que admitir que me encuentro en un limbo en el que a la palabra “alumno” se le impone un pesado EX y aún estoy lejos de pensar a que escuela meteré a mis hijos, aun así, esta presentación me mostró un panorama que si bien es distante, me da una sensación de tranquilidad. No me alegra que por los pasillos ya no desfilarán las lererques o que el nuevo logo no contemple siglas en idish, pero si me enorgullece el saber que la escuela que deje hace más de 5 años está constantemente buscando cómo mejorar y persigue abrir nuevas oportunidades para los próximos kinderlaj. Es imposible creer que un cambio de nombre y una evolución en el programa educativo eliminen el sentimiento conmovedor al cruzar por la plaza que tantas veces caminé como estudiante. ORT propone dar bases más sólidas y mejores herramientas para un mundo cada día más competitivo, ofrece un ambiente regido por 7 valores principales; el respeto, la excelencia, la plenitud, el patriotismo, el judaísmo, el mentchlejkait y la trascendencia.

Esta decisión no mata el recuerdo de nuestros antepasados de Europa Oriental, solo consolida lo que siempre trataron de inculcarnos; a ser mentchn, a tener hambre por aprender cosas nuevas y utilizar esas enseñanzas para ser mejores como personas y como comunidad. Esta es una apuesta, que aunque atenta directamente con algunos principios de la escuela, trata de lograr una unión intercomunitaria que tanto urge en estos momentos difíciles. Decimos adiós al Yiddish pero damos una cordial bienvenida a nuevos integrantes de este sueño de progreso, nos despedimos de Sholem Aleijem y saludamos programas como Photoshop y Autocad. Duele aceptarlo pero para reconstruir es necesario demoler antiguas estructuras.

No nos rasguemos las vestiduras, ni derramemos las lágrimas; pues bobe y zeide nunca serán conocidos como abuela y abuelo, y las najes que me dieron decir que pertenecía a la Idishe Shul in Mexico algún día serán las mismas najes que me de ver a mis primos, sobrinos e hijos al verlos salir del CIM ORT.

Allan Glatt Rosenthal, generación 1991-2004

FuenteCIM ORT
Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorLa distracción de Israel
Artículo siguienteCuban political prisoner Ariel Sigler Amaya is getting worse