Diario Judío México - En el año de 1547 nace en Praia de la Isla de los Azores, el hijo de Sebastián A. Martín Do Canto y de María Díaz Viera.

El joven inquieto llamado Don Alberto Del Canto Díaz fue un militar luso-español de origen judio-sefardita que siendo un adolescente de 15 años, se embarca para las Islas de Castilla en 1562.

Con ese espíritu de aventura hecho carne, audaz, combativo, con gallardía, de tez blanca y cabello rubio; cuando llega a cruza por Zacatecas y la Villa de Santiago de Saltillo, de ahí a las Minas de San Gregorio (hoy Ciudad de Cerralvo), donde recibiría el nombramiento de Alcalde.

Sale de las Minas de San Gregorio con dirección a la Villa de Santiago de Saltillo en compañía de 25 soldados, donde en el mes de Julio del año de 1577 fundara la Ciudad de Saltillo, en ese mismo año, funda la Ciudad de Monterrey llamándole Villa de Santa Lucía, aunque a falta del permiso y reconocimiento de el Rey de España, es considerada como asentamiento.

Se le atribuye también el nombre de El Cerro de la Silla. Otra ciudad que fundó fue la de Valle de Couila (actualmente Monclava, Coahuila), en el mismo año.

Después, distinguido por su porte aventurero y su hombría, es asediado por las mujeres, (incluso hasta los hombres, o al menos eso mencionan algunos historiadores), empieza con esos instintos lúdicos a cortejar a Doña Juana Procallo, esposa de el fundador oficial de Monterrey: Don Diego de Montemayor en el año 1581, quién al enterarse, la arrodilla hiriéndola de muerte con su espada, jurando no recortar su barba hasta matar a Del Canto.

Don Diego De Montemayor huyó hacia las minas de San Gregorio, entonces se designó como alcalde de Saltillo a Alberto Del Canto, posteriormente fue destituido por Don Luis de Carvajal quien era el protector de ambos en 1582.

Alberto Del Canto fue un hombre temido y respetado, es así que fungió en repetidas ocasiones como alcalde de esta hermosa Ciudad, (sugiere el Lic. Armando Fuentes Aguirre, que después del cielo esta Saltillo), se le puede llamar a nuestro personaje forjador de la Capital de Coahuila.

Su personalidad señera y sombría con toques de luz llenan su vida, se comenta en la historia que por la clase de persona que fue, todas las damas de su tiempo se enamoraban del soldado, el hombre rubio (que era mujeriego en exceso), también se le llamaba Alberto del Diablo por ser un alborotador de indígenas y demás gente.

Fue domador de caballos, pero se enamora de Estefanía, hija de Don Diego de Montemayor quién aún no se cortaba la barba y contrae nupcias con ella en 1586, procreando su primer hijo llamado Miguel de Montemayor en 1587, para fines de 1589 nace su segundo hijo bautizado con el nombre de Diego de Montemayor, después en 1593 tienen a su única hija, Elvira.

En forma por demás tardía y grotesca Fray Pablo de Góngora en 1593 acusa a Don Alberto ante la Inquisición por sus amoríos con la guapa Doña Juana Procallo.

Quizá Don Diego por ser de mayor edad que Doña Juana, pensó lo que en el siglo XX Renato Leduc: que preferia una mujer joven y guapa compartida, que una dama de edad y fea para el solo.

Conclusión que a nadie le puede agradar, pero Don Diego le seguía creciendo la barba y crecía y crecía.

Y para concluir este pequeño pasaje de la otra historia que a nadie le gusta citar porque lo tildarían de amarillista, parafraseo al poeta Cubano José Ángel Buesa, que si Don Alberto Del Canto reviviera les diría a Don Luis De Carvajal y a Don Diego De Montemayor:

“No me importa quien pase por ese sendero, si me queda el orgullo de haber sido el primero.”

Esto en relación a que Monterrey se fundó tres veces y a los tres, Del Canto, De Montemayor y Carvajal se les reconoce como fundadores.

Alberto del Canto murió en Saltillo en 1611.