“Es una locura lo que estamos haciendo: estamos en un refugio con dos mil refugiados de Ucrania. ¡Es gente que lo ha perdido todo! Estamos trabajando con un ritmo intenso para poder acomodar gente en España.

No basta con mandarlos, debemos conseguir quien los reciba y los ayude a insertarse en la sociedad…
Entre los gritos y los sombrerazos para poder comunicarnos y entender sus necesidades, y los esfuerzos por encontrar algo que se adapte a ellas, es una locura.En un descuido se puede perder la sensibilidad y la conciencia de que, para esas familias, se trata de las decisiones más importantes de su vida.se trata de las decisiones más importantes de su vida.se trata de las decisiones más importantes de su vida.

Deben pensar en las diferencias entre las opciones, y son enormes: hay desde familias que los reciben, albergues de gobierno, hasta padres o sacerdotes que tienen espacio en sus villas.

Ayer desde temprano, una señora de Madrid apareció buscando una familia que quisiera ir con ellos. Les ofrecían casa, escuela y trabajo. Me mandó información de su escuela, pero por la prisa no logré revisarla con atención. En algún punto, el equipo y yo nos empezamos a desesperar con la señora.Había varias personas que estaban considerando ir con ella, pero ella no los aceptaba.Comenzamos a perder la paciencia porque ya pasada la medianoche seguíamos sin resolver el asunto.

De pronto, una familia completa, que recién había llegado al refugio, se acercó a nosotros buscando ayuda.

Conecté los puntos y les ofrecí la opción de irse con la señora. Para evitar trabas en la comunicación por el idioma,les di mi teléfono y les mostré el video que mandaré a continuación.

De reojo logré ver la cara de sorpresa y felicidad de los niños; empezaron a brincar y gritar.

Al principio no entendía por qué, pero luego vi a los padres con lágrimas en los ojos.Me abrazaron y, sin más explicación, se despidieron. “Nos vemos mañana”, me dijeron.

Hoy tuve la oportunidad de ver el video. No podía creer lo que estaba viendo: la escuela cuenta con instalaciones de primer nivel,y es gratis para sus hijos hasta la preparatoria, les van a dar una casa recién construida, y un trabajo para los padres.

Estaba incrédulo ante la suerte que había tenido esa familia.

En menos de 48 horas, habían pasado de estar tranquilos en casa —con un futuro construido a base de trabajo, esfuerzo y constancia— a una situación de incertidumbre, de vacío e impotencia.

Todo esto para finalmente encontrar a esta hermosa familia, que les extendió la mano y les permitió tener futuro, no solo digno, si no lleno de amor,educación y prosperidad.”

Con amor,
Cap. Jorge Arredondo.