Diario Judío México - Chaim Lazdeiski, nació en el año de 1919 en Augustow, Polonia. Por varias décadas fue el director del importante periódico bilingüe (yiddish -español ) “Der Weg” (El Camino) y secretario ejecutivo del Comité Central Israelita de México; Chaim Lazdeiski representa la figura del hombre de letras, del intelectual judío, del activista comunitario y sionista como pocos en nuestro ishuv.

Autodidacta y periodista por vocación, llego sólo y muy joven a Montevideo, Uruguay, procedente de su natal Polonia, donde quedó su familia que fue aniquilada por los nazis.

El capítulo mexicano de su vida se abrió el 4 de julio de 1942, cuando tras varias peripecias ocasionadas por la Segunda Guerra Mundial, llega finalmente a la ciudad de México procedente de Montevideo, respondiendo a una invitación del periodista Moisés Rosenberg para que le ayudara en su tarea de director en el “Der Weg”.

Habiendo llegado a un acuerdo por correspondencia a fines de 1941, ya estando en camino le llego a Lazdeiski la fatal noticia de la desaparición física de su amigo Rosenberg, pero su viuda Sonia, lo urgió a venir a este país para continuar con la obra de su finado esposo. Así fue como Lazdeiski inició su labor periodística en México en el entonces trisemanario “Der Weg”, primer medio comunicativo en yiddish en México, fundado en 1930.

A pesar de su juventud (22 años) y relativa inexperiencia, Chaim Lazdeiski fue apoyado por escritores de renombre y se ganó el respeto de los mismos. Su impulso siempre lo basó en su talento e inclinación periodística natural, elementos que sirvieron para minimizar las brecha generacional con sus colegas periodistas.

En sus mejores tiempos y gracias también a la colaboración de una serie de destacados escritores judeo-mexicanos y extranjeros, el periódico llego a tener una circulación diaria y se vendía en kioscos de periódicos del centro de la capital, prolongando su vida por mas de 50 años

A los dos años de su llegada a la capital, Lazdeiski contrajo matrimonio con Sara Golub, formando un hogar en México y echando raíces en este país procreando tres hijos.

Su polifacética actividad periodística, su amor y entrega a la palabra escrita lo llevaron a iniciar, fundar, editar y/o dirigir varias otras publicaciones comunitarias. Su vocación y profesionalismo lo llevaron a ser invitado a colaborar con diversas publicaciones en yiddish en los Estados Unidos, Francia, Inglaterra, diversos países sudamericanos e , así como a desempeñarse como corresponsal de prensa para diversas agencias de noticias y revistas judías de circulación mundial.

Cabe destacar por su innovatividad el semanario “Mexikaner Lebn” (Vida de México), periódico en yiddish que fundó y dirigió, pero al que agregó algunas páginas en español, para permitir que fuese leído también por los miembros más jóvenes de nuestra comunidad y “La Voz de la Kehilá”, vocero oficial de la comunidad Ashkenazí que salió a la luz bajo su dirección y coordinación, dedicándole seis años de su vida, conocimiento y talento.

Además de su intensa actividad en el mundo de las letras, su dedicación al puesto de secretario ejecutivo del Comité Central Israelita de México, que desempeño por varias décadas, le ganaron el reconocimiento y afecto de todos los que en alguna etapa fueron activos en dicha institución, por su seriedad y profundo conocimiento del quehacer comunitario y judío.

Fue también por largos años representante en México de instituciones internacionales y mundiales de ayuda y cooperación como el JOINT y el HIAS (ayuda a los inmigrantes judíos) y el Congreso Judío Latinoamericano.

Fueron estas actividades internacionales además de su pluma, las que lo hicieron conocido, respetado y apreciado a lo largo y ancho del mundo judío.

A principio de la década de 1990, decidió unirse a sus hijos y nietos que ya vivían en por muchos años, dejando para siempre México, país que tanto quizo y siempre extrañó. En la profusa correspondencia que continuó con sus amigos mexicanos se notaba que seguía unido espiritualmente al país y a su comunidad judía y que le afectaban sus problemas tanto económicos como políticos. Por ello nunca dejo de colaborar desde en el periódico de la Kehilá, en Kesher y Di Shtime y aprovecho toda oportunidad de encontrarse con visitantes mexicanos en , siempre demostrando profundo interés y preocupación por los acontecimientos en nuestro país.

También en siguió trabajando como periodista, hasta el ultimo momento de su vida. Colaboro en “Folk un Zion”, órgano de la Organización Sionista, ademas de otras muchas publicaciones en el extranjero.

Una seria enfermedad entristeció los últimos dos años de su vida, la de su familia y amigos. Su desaparición en 1997, en Rehovot, , dejo un gran vació en el periodismo y letras judías. Su brillante carrera ha sido reconocida en el mundo judío, especialmente en el mundo de habla yiddish.

Pocos hombres estuvieron tan entrelazados a la vida cotidiana judía como Chaim Lazdeiski. Hombre modesto, silencioso, reservado, de gran corazón, supo ganarse el respeto y la admiración de propios y extraños.

Las huellas de sus múltiples actividades han quedado indelebles en la comunidad judía de México donde se le recuerda por su sencillez y calidad humana, como fiel amigo, excelente y prolífico periodista, talentosos escritor que supo con su ágil pluma, reseñar y describir medio siglo de sucesos y acontecimientos en México y en el mundo judío. Medio siglo muy significativo en nuestra .

Fuentes: Esther Shuster, FORO de la vida Judía en el mundo; Sergio Nudelstejer, Kesher; y Erika Fonseca.

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

5 COMENTARIOS

  1. Montevideo, 18 de octubre de 2012.

    Quizás valga la pena complementar esta tan valiosa como merecida reseña personal – que por llegarnos muy cerca – nos hizo derramar más de una lágrima. No puedo evitar referirme a Chaim Lazdeiski, sin mencionar parte de un capítulo que pasó por esta ciudad del Rio de la Plata, haciéndome partícipe de esta publicación, a manera de modesto homenaje.
    Yo aún no había nacido, cuando "llegó sólo y muy joven a Montevideo, Uruguay, procedente de su natal Polonia" – como muy bien describe David Livne – Los aún vívidos relatos familiares nos hablaban del hermano menor, periodista y escritor, que luego de unos escasos años de estadía, decidió procurar nuevos horizontes en la capital azteca.
    Y así transcurriendo el tiempo, con el paso de algunos años, y ya consolidada su actividad multifacética, siempre enfocada al accionar de la vida y la cultura Yiddish, tuvimos el alto privilegio de tenerlo con nosotros junto a su esposa Sara. El encuentro familiar junto a sus dos hermanos y respectivas familias residentes en Montevideo, es de los recuerdos más entrañables, emotivos e inolvidables, que perdurarán para siempre en nuestra memoria.
    Supimos leer y releer, sus interesantes artículos publicados en "Der Weg" y "Der Mexikaner Lebn" de México, que él mismo nos enviaba; "Di Yiddishe Tzeitung" de Argentina y también en el "Folksblat" y el "Haint", dos de los cuatro periódicos, que supieron publicarse en nuestro pequeño país, donde también supo haber oportunamente, una colectividad judía de 50.000 personas.
    Disfrutamos tanto de sus artículos en estas publicaciones, como de su correspondencia personal, a través de la cual nos actualizaba de sus proyectos, de sus viajes visitando las distintas colectividades: Perú, Chile, Brasil, Argentina – entre otras – así como también de las novedades familiares.
    Recuerdo a su vez en una de sus visitas, a nuestro querido Montevideo, fue presentado a todo el colegio por uno de sus amigos y a su vez Director de la escuela "Scholem Aleijem", Don Chaim Warzager; con el consiguiente honor para quien aprendió allí, los conceptos elementales de la cultura Yiddish, y quien se emociona al recordar y escribir estas líneas.
    En resumen, Jaim fue para nosotros el "ilustrado" y un orgullo para toda la familia. Siempre ocupará ese lugar tan especial para los que con un perfil modesto y sencillo, dejan su huella indeleble, no sólo en el entorno familiar – sino también – en todos los ámbitos del mundo judío con el cual interactuó.
    Sepan disculpar los lectores el enfoque personal de estas líneas, gracias a las cuales hemos vuelto a vivir verdaderos hitos familiares; muchos de los que hemos tenido oportunidad de recrear en nuestra reciente visita a Rehovot, siguiendo el legado de quien nos ha dejado, junto a nuestros queridos padres y familia toda, el sabor y las mejores enseñanzas de la cultura Yiddish.

  2. Lo recuerdo entrañablemente, tuve la oportunidad de trabajar con el en los ultimos años del periodico "DER WEG" del cual fui director en su ultima temporada antes de hacerlo cooperatica con tal de seguir editandolo,El siempre mostro cariño y empeño ademas de luchar hasta el ultimo dia del periodico.Defendio a sus trabajadores que corregia el la redaccion del yiddish a su amigo Moises, Linotipista , y demas colaboradores del periodico.
    Cuido hasta el ultimo momento de sus maquinas Intertipo y Linotipo que pertenecieron al IMPARCIAL.asi como sus prensas.
    Fue una excelente epoca de trabajo y de escuela para mi de este super personaje de la vida judia de Mexico.

  3. El articulo no hace incapié (es mas, casi no menciona) una cara de la multifacetica actividad de Don Jaime Lazdeiski, que para mi fue muy importante, hasta vital : Su valiosa ayuda a los judíos de Cuba en su emigracion de la bella isla a otras playas, donde se sintieran mas seguros. Esto en su papel de representante en México de la HIAS (Hebrew Immigrants Aid Society). Estas actividades tuvieron lugar durante largos años, sobre todo en la década de los 1960, en que ayudado por sus conocimientos, nexos y gran corazón judío Don Jaime se dedica extensivamente, a pesar de sus otras múltiples actividades, a posibilitar la emigracion/inmigración y una vida mas decorosa a los judíos de la vecina isla caribeña.
    Como dirí­a el presidente Clinton en otra triste ocasión : Shalom, Javer…

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