Diario Judío México - Señor Presidente de la Sociedad de Beneficencia Alianza Monte Sinaí, mi muy querido y admirado Simón Salame Micha.
Señora Elena Khabie, Presidenta de Unión Femenina Monte Sinaí.
Estimado Rabino Abraham Tobal, Rabino Principal de nuestra Comunidad.
Señores Rabinos.
Señor Presidente del Comité Central de la Comunidad Judía de , mi hermano Rafael Zaga Kalach.
Distinguidos Presidentes y Representantes de comunidades e instituciones hermanas.
Queridas compañeras, queridos compañeros activistas de Alianza Monte Sinaí.
Estimados profesionales y colaboradores.
Amados familiares y amigos.
Señoras y señores, amigos todos.

 

Con profunda emoción, agradezco a cada una y cada uno de ustedes su presencia esta noche, en la que nos reunimos para celebrar los logros de una etapa brillante de la historia reciente de nuestra querida comunidad, y dar paso a la renovación de su Mesa Directiva.

Me siento muy honrado de encabezar un enorme y extraordinario equipo de voluntarios y profesionales, mujeres y hombres dedicados y comprometidos, de gran capacidad, experiencia, vocación de servicio y amor por la comunidad; un verdadero “dream team” que hoy recibe el apoyo y el beneplácito de esta Honorable Asamblea, para conducir los destinos de nuestra institución por el trienio 2014-2016. A nombre de todos ellos, me permito dirigir este mensaje, en mi calidad de Presidente Electo de la Comunidad Monte Sinaí.

Asumimos el mandato que se nos ha encomendado con profundo orgullo, humildad y gratitud, conscientes de la enorme responsabilidad que conlleva encauzar y hacer avanzar el trabajo de esta noble institución.

La principal prioridad de nuestra gestión será servir a nuestros asociados con calidez y empatía en todos los ámbitos de la actividad comunitaria. Nos proponemos encabezar una Mesa Directiva unida, dinámica, audaz, vanguardista, ordenada, institucional y responsable; enfocada a trabajar intensamente para dar continuidad y fortalecer en todos sentidos las diversas áreas de nuestro trabajo, y estar a la altura de las expectativas.

Contamos con un enorme abanico de servicios, actividades, instalaciones y propuestas, que habremos de potenciar, poniendo especial énfasis en atender con excelencia las necesidades de los individuos y familias de nuestra comunidad.

Vivimos tiempos de cambios y profundos contrastes. Por una lado, nos anima la inquebrantable convicción de que pertenecemos a una comunidad fuerte, dinámica, emprendedora y vanguardista; unida y cohesionada… participativa y generosa; que en los últimos tres años, al cumplir 100 años de vida institucional, ha sido capaz de crecer, avanzar y reinventarse de manera por demás sorprendente, y convertirse en punta de lanza del Yshuv Judeo Mexicano.

Sin embargo, no podemos “dormirnos en nuestros laureles”, y dejar de reconocer que estamos inmersos en un entorno social, económico y cultural complejo y vertiginoso, que presenta enormes desafíos y demanda que apliquemos toda nuestra creatividad y nuestra capacidad de adaptación, para lidiar con la deteriorada y vulnerable condición económica de muchas familias; que nos obliga a enfrentar con inteligencia la inaplazable necesidad de reforzar los valores morales, familiares y de convivencia de nuestro entorno; que nos impone la tarea de construir un esquema de gestión ordenado y profesional, para dotar a nuestra institución de un marco de sustentabilidad a largo plazo.

Por ello, habremos de emprender un ambicioso, renovado y extenso plan de trabajo, construido a partir de la delimitación precisa de nueve áreas específicas de gestión, cada una con sus propias coordinaciones, comités y múltiples actividades:

  1. Área de Religión, enfocada a proveer más servicios, actividades y educación religiosa, y reforzar con ello nuestra identidad judía y las enseñanzas de la Torá.
  2. Área de Educación, acompañando y apoyando con enjundia a nuestro querido Colegio Hebreo Monte Sinaí en su labor, y creando nuevos espacios y proyectos de educación no formal, para el fortalecimiento permanente de nuestros valores individuales y colectivos.
  3. Área de Actividades sociales, culturales, artísticas y recreativas, con múltiples e interesantes proyectos y un espacio para dar paso a medios de comunicación más modernos y de vanguardia.
  4. Área de Beneficencia, continuando y fortaleciendo la ayuda que se brinda a quienes presentan alguna necesidad, con un acento especial en la autosuficiencia económica de nuestras hermanas y hermanos.
  5. Área de Atención al Socio y Relaciones Públicas, integrada para brindar apoyo, servicio y respuestas a nuestros miembros, con eficacia, prontitud y capacidad de respuesta.
  6. Área de Administración y Finanzas, con una estructura moderna y eficiente, para el fortalecimiento permanente de nuestra economía institucional.
  7. Área de Operación e Infraestructura, destinada a concebir y gestionar de manera profesional todas nuestras instalaciones en cuanto a su mantenimiento y construcción, así como los recursos materiales, los suministros, los sistemas y tecnologías de información, la seguridad y los programas de protección civil.
  8. Área de Relaciones Institucionales, estructurada como una coordinación integral de nuestra vinculación e interacción con las comunidades y organizaciones del Yshuv Judeo Mexicano, del Pueblo Judío y con nuestra patria espiritual, Medinat Israel, así como las entidades afines de y los aspectos jurídicos que rigen nuestra actividad institucional, y
  9. Área de Planeación y Desarrollo Comunitario, integradora de los esfuerzos de gestión estratégica, captación, capacitación e inducción de voluntarios, modernización y preparación de los cuadros profesionales, así como actualización y redefinición de los marcos normativos institucionales.

Señoras y señores,

Como ven, estamos más que comprometidos y dispuestos a “entrarle con todo” al trabajo, con ahínco, responsabilidad y visión de futuro.

Y lo hacemos, seguros de contar con el apoyo y guía de quienes nos antecedieron, todos los ex presidentes y directivos de muchas generaciones, de quienes aquilatamos su gran labor y sus múltiples enseñanzas.

Lo hacemos, transitando por un sendero firme, iluminado y bien señalizado, con objetivos y rumbo claro. Reconociendo en todo lo que vale el inaugurar este nuevo capitulo de la mano de un verdadero ejército de voluntarias y voluntarios – más de 250 – que traen muy bien “puesta la camiseta”, y que constituyen el más valioso activo con que cuenta Alianza Monte Sinaí.

En lo personal, asumo el alto cargo que se me ha conferido, dando continuidad a lo que aprendí de mi maestro y amigo, Rafael Kalach Romano, con quien incursioné por primera vez hace seis años en las labores de la Mesa Directiva de nuestra Comunidad, y quien nunca dejó de sorprenderme por su cordura, capacidad, buen juicio y amplios conocimientos.

Emprendo también esta nueva tarea en mi trayectoria comunitaria, inspirado en la visión y empuje de un carismático y experimentado líder; un ser humano excepcional, poseedor de cualidades poco convencionales; un motor de cambio, un enamorado de su comunidad, pero por sobre todas las cosas, un gran compañero y amigo. Me refiero, por supuesto, a Simón Salame Micha.

Hoy nos toca reconocer y homenajear la gran labor de Simón, por todo lo que nos ha enseñado; por demostrar que un verdadero dirigente, es quien anima a su equipo a soñar y a convertir en realidad sus sueños. Por saber dirigir, sin imponer. Por confiar y por transmitir tu permanente optimismo. Por saber combinar con singular maestría el arte de la política, con su natural simpatía, su incomparable sentido del humor, su astucia y su gran intuición. Gracias hermano por cumplir al pie de la letra el acuerdo que sellamos con un abrazo y un apretón de manos hace tres años. La gran familia de Alianza Monte Sinaí te estará siempre agradecida, por tu entrega incondicional, tu sensibilidad, tu don de gentes y por convertirte, sin pretensiones ni protagonismos, en uno de los mejores presidentes en la historia de nuestra querida comunidad. Nos dejas un legado difícil de superar. Estamos muy orgullosos de haber sido parte de tu Mesa Directiva y de haber sido tus “jatulim”. Gracias, desde lo más profundo de nuestros corazones.

Amigas y amigos,

No pretendo extenderme mucho más o entrar a relatar los pormenores de los grandes proyectos que tenemos por delante. Ya habrá oportunidad de comunicarlos con lujo detalle.

Permítanme únicamente un espacio para concluir con un mensaje personal.

A mis 48 años de edad, llevo 31 años dedicado a la labor comunitaria de manera ininterrumpida, habiendo desempeñado cargos de conducción en diversas instituciones juveniles, estudiantiles, sionistas, deportivas, educativas, culturales y políticas nacionales e internacionales. Entre ellas, Tribuna Israelita y el Centro Deportivo Israelita han contribuido en gran medida a mi formación y a que hoy esté aquí, comenzando una nueva etapa al servicio de mi querida comunidad; en estos momentos, hago acopio con gratitud de todas las enseñanzas que recibí en su seno.

Sin embargo, mi verdadera escuela, el espacio en el que aprendí a conocer, comprender y amar el gran trabajo que desarrolla Alianza Monte Sinaí, fue, sin duda, el hogar de mis padres.

Desde que tengo uso de razón, mi padre, Carlos Metta Abadí, junto con sus hermanos José y Maruca, han dedicado toda su vida a trabajar por su querida comunidad, a vivir y transpirar un profundo orgullo por ella, y a defender a capa y espada la que consideran su familia ampliada.

Tengo la fortuna de que aun al día de hoy, mi padre sigue siendo uno de nuestros más veteranos consejeros en activo, y eso me honra y me compromete doblemente. Por ello, a él quiero dedicar mi gestión al frente de la Mesa Directiva. Gracias papá por enseñarme el camino y por infundirme ese cariño tan especial que tienes por nuestra querida comunidad.

Quiero también agradecer a mi madre por sus consejos, su sensibilidad, su guía y por siempre alentarme con sabiduría y cariño a que, en todo momento, desarrolle mi labor con humildad, y con los pies bien puestos sobre la tierra.

Agradezco a mis queridos hermanos su apoyo incondicional y su comprensión, ya que sin su respaldo permanente y sin miramientos, no me sería posible realizar esta labor, robándole tiempo, concentración y presencia a nuestra empresa familiar. Lo mismo a mis primos y socios, quienes son también parte importante en esta tarea.

Mi gratitud es también para mis amados hijos, Carlos, Tere y Tania, quienes siempre han estado ahí apoyándome e inspirándome a dar lo mejor de mí en esta noble tarea; demostrándome con su cariño y su comprensión incondicional, que todo lo que aquí hacemos bien vale la pena, a pesar de los desvelos y las prolongadas ausencias, ya que estamos trabajando para legar a ellos y las generaciones futuras una comunidad mejor.

Y a Vivian, el amor de mi vida, mi compañera, consejera y confidente, a quien conocí gracias al trabajo comunitario y quien hoy es una destacada activista en diversas instituciones, te agradezco que compartamos esta vocación y que seas mi ancla, mi soporte y mi guía en todo momento.

Queridas hermanas y hermanos,

La labor comunitaria es una tarea humana que nos permite cosechar enormes satisfacciones. Muchas veces no sabemos bien a bien los intrincados caminos por los que nos conduce la vida. Si alguien me hubiera preguntado hace siete u ocho años si alguna vez me veía presidiendo la comunidad Alianza Monte Sinaí, seguramente hubiera contestado con un sincero “no”. Sin embargo, no existen casualidades, sino “causalidades”, y hace año y medio, estando recopilando información para la edición conmemorativa de los 100 años de nuestra comunidad, me topé con una carta perdida en los archivos, que reveló ante mí el origen de lo que creo es la vocación y el amor a Monte Sinaí de mi familia, y lo que, de alguna manera, determinó mi vida para estar ahora, aquí, parado frente a ustedes asumiendo con profundo orgullo esta alta responsabilidad.

La carta dice así:

El a que se refiere esta carta, es mi abuelo, a quien no tuve la fortuna de conocer, y quien desde que inmigró a y hasta el final de sus días, vivió muchas penurias económicas. La fecha de esta misiva coincide con el inicio de su vida familiar; para entonces, su hijo José tenía un año de edad, y seguramente no tenía recursos para llevar el sustento a su hogar. En esos momentos difíciles, la Sociedad de Beneficencia Alianza Monte Sinaí estuvo ahí para apoyarlo, para fungir como aval, como soporte, recordándole que pertenecía a una gran hermandad que no lo iba a dejar caer. Seguramente mi abuelo, en su precaria condición, nunca imaginó que su descendencia tendría un futuro brillante, y que sus hijos y nietos retribuirían con creces el apoyo que se le brindó en momentos de angustia y desesperación. Hoy estoy aquí, cumpliendo ante todo con un compromiso de gratitud; hoy, este , en nombre de aquel de hace 85 años, le da las gracias a esta bendita comunidad.

Carta-Abuelo

Durante los últimos seis años, tuve el privilegio de coordinar las labores de beneficencia de nuestra comunidad, y atendí junto con mis compañeras y compañeros, muchos casos como los de mi abuelo. Entendí lo que en verdad significa la labor que realizamos en Monte Sinaí para mucha gente; lo que una ayuda económica, un apoyo moral o unas palabras de aliento pueden hacer en el ánimo y el destino de quienes se encuentran sumidos en la desesperanza y la desolación.

El mensaje que debemos transmitir a todos ellos es que nuestra comunidad es capaz de transformar vidas; permite sentirnos parte de una hermandad y de una cadena inquebrantable de continuidad; nos da los espacios, las herramientas y la fuerza que requerimos para no estar solos, para cultivar la fé y encontrar esperanza en un futuro mejor.

Sigamos juntos y animados, trabajando unidos, hombro con hombro, por el privilegio de servir, ya que hoy, más que nunca, el futuro es nuestro compromiso.

Agradezco a todas y a todos mis compañeros su dedicación y su entrega, y en nombre de ellos y en el mío propio, extiendo nuestra eterna gratitud a Hashem, por darnos vida, aliento y fortaleza para llegar a este momento.

Enhorabuena, y muchas gracias por su atención.

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorGali Tibbon, Sony Travel Photographer of the Year
Artículo siguienteKristallnacht en Buenos Aires
Noticias, Reportajes, Cobertura de Eventos por nuestro staff editorial, así como artículos recibidos por la redacción para ser republicados en este medio.