Diario Judío México - Abogar por el cuidado y tratamiento de los niños con cáncer resume en pocas palabras el trabajo del Dr. Morris Kletzel, MD, MBA, como pediatra y especialista en hematología y oncología.

“Mi compromiso es proteger a los niños de ser tratados como ciudadanos de segunda clase y asegurarme de que reciban el mejor cuidado posible”, dice Kletzel, profesor de Pediatría y Jefe de la División de Oncología, Hematología y Transplantes Pediátricos de Células Madre en la Escuela de Medicina Freinburg de la Universidad Northwest y Director del Centro para el Cáncer y Desórdenes Sanguíneos en el Hospital Infantil Ann & Robert H. Lurie de Chicago (antes llamado Children’s Memorial Hospital). “Existe una excelente atención médica en los , pero también debemos asegurarnos de que los niños de Centro y Sudamérica y de otras partes del mundo tengan también acceso al tratamiento contra el cáncer”.

Kletzel, quien es experto en transplantes pediátricos, fundó el programa Lurie Children para transplantes de células madre hace 21 años. También desarrolló un programa para entrenar pediatras de latinoamérica en transplantes para el tratamiento del cáncer y otras enfermedades como la anemia drepanocítica. Bajo su tutela, los graduados del programa han egresado para conducir exitosos servicios de transplantes en paises como Colombia, , Chile, y Venezuela. Actualmente Kletzel es consejero para 10 de esos programas y periódicamente efectúa visitas a esos lugares. Ketzel hace hincapié en que “las técnicas de transplante y sus resultados pueden variar dramáticamente de un pais a otro”.

Nacido en la Ciudad de el 16 de Enero de 1949, es el mayor de tres hijos. Desde temprana edad tenía ya muy claro que su verdadera vocación era convertirse en médico y no unirse a su padre en el mundo de los negocios. “Siempre quise ayudar a la gente”, dice. Después de obtener su título como médico por la Universidad Nacional Autónoma de (UNAM) y completar su internado en la Universidad de Tel Aviv en , comenzó una residencia en Medicina Interna en , solo para descubrir que la pediatría era lo que realmente le apasionaba. Buscó entrenamiento en los , completando su residencia en Pediatría en la Universidad de Arkansas en Little Rock en donde fue Jefe de Residentes de Pediatría. Puesto que aún le quedaban dos años para que expirara su visa de estudiante, decide ir al Hospital e Instituto para Tumores M. D. Anderson de la Universidad de Texas con una beca de investigación por un año en Oncología y Hematología pediátrica y pasó el año siguiente como Jefe de Becarios.

En 1980 Kletzel regresa a su natal y comienza un programa de Oncología y Hematología pediátrica en su alma mater y en el Hospital General, uno de los hospitales públicos más grandes del pais. Los siguientes cuatro años combina la práctica privada con la academia. Su carrera toma un rumbo diferente cuando en una conferencia médica en la Ciudad de se encuentra con algunos colegas americanos y le invitan a regresar a los . Kletzel se convierte así en un miembro del equipo académico del Departamento de Pediatría de la Universidad de Arkansas a mediados de los 80s. Una oportunidad para lanzar un programa de transplantes de células madre en el Children’s Memorial de Chicago lo lleva a Nortwestern en 1991. “Durante los primeros ocho años el departamento estuvo integrado solo por mi y una enfermera practicante”, dice Kletzel quien en 2002 es nombrado profesor de Hematología Oncologica Pediátrica del hospital Meryl Suzanne Weis. Hoy en día, el programa de transplantes de células madre cuenta con cinco médicos, cuatro enfermeras practicantes, una trabajadora social y otros empleados de apoyo.

Entender y mejorar el tratamiento del neuroblastoma mediante transplantes de células madre ha sido por largo tiempo el principal tema de investigación de Morris Ketzel. Hace dos décadas la mayoría de pacientes pediátricos con alto riesgo de tumores neurales (neuroblastoma) no sobrevivían. En 1994, Kletzel propone un novedoso pero controvertido tratamiento consistente en combinar tres altas dosis de quimioterapia con transplantes autologos de células madre en incrementos cortos cada tres semanas. Un regimen altamente tóxico, esta terapia implicaba altos riesgos pero los resultados probaban que valía la pena tomarlos. La tasa de supervivencia mejoró en un 50 por ciento. Con el tiempo, con modificaciones al protocolo de tratamiento, la tasa había aumentado al 60 por ciento. Kletzel dirigió estos innovadores estudios clínicos en el Children’s Memorial hasta su finalización en 2002. Aunque recibió algunas críticas en su tiempo por tomar los riesgos de un enfoque tan extremo con esta terapia, Kletzel está satisfecho con los resultados, pues ahora cuenta con pacientes que han sobrevivido por 10 a 15 años libres de la enfermedad. “Mi invesigación se enfoca actualmente en determinar porque el otro 40 o 50 por ciento no obtuvo mejoría”, dice.

Además de tratamientos contra el cáncer, Kletzel ha dirigido estudios de transplantes para abatir la anemia drepanocítica. “El transplante es la única terapia curativa, siempre y cuando encontremos donantes”, dice Kletzel. Más allá de sus investigaciones y pruebas médicas, Kletzel es miembro de un sinnúmero de sociedades profesionales en todo el mundo y es Editor Internacional Asociado de Anales Médicos. Actualmente es Director de” Stem Cell Transplant and Graft Engineering. Ver curriculum completo.

Jugador de Raquetbol y un ávido ciclista que pedalea alrededor de 150 kilómetros a la semana, el Dr. Kletzel vive en Fort Sheridan con su esposa Irene. La pareja, quienes se conocieron en una fiesta de celebración del Año Nuevo en la Ciudad de tiene dos hijos -Jonathan y Daphne- y cuatro nietos.

Nominado por: Inés Montero Ponce.

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