Diario Judío México - Este año la Feria del Libro Yavne estuvo llena de experiencias literarias. Nos otorgó un espacio para escuchar historias en voz alta, representar cuentos, conocer personajes y parajes nuevos, reflexionar y debatir, leer y releer.

Los libros permiten reflexionar acerca de nuestra propia vida. Nos enseñan a ver de otro modo, a descubrir algo nuevo. Hay aquellos que nos transforman por completo. El poder de un buen libro es incalculable: trasciende épocas y lugares para anidar en el corazón de quienes le son extraños, pero de los que finalmente se convierte en gran amigo.

Leyendo juntos creamos un vínculo que perdura. Conocemos al otro y a nosotros mismos: así, el libro no termina en su última página sino que se extiende mucho más allá.

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