Diario Judío México - Alumnos de la escuela tuvimos la oportunidad de hacer la visita a los dos templos de Justo Sierra junto con toda la familia, ya que teníamos pendiente completar la ruta de las sinagogas históricas.

El jueves 28 de febrero nos aventuramos a visitar el knis de Querétaro. El candil traído de la 5a Avenida de Nueva York y sus leones de mármol, son una pequeña muestra de que para la década de los cincuenta, la Comunidad proveniente de Damasco, la Shami, era mucho más solvente que cuando se construyó el primer Templo Monte Sinai en el Centro.

Nathan Coello nos comparte acerca de la visita al , ubicado actualmente en el que fue la primera sinagoga de la Comunidad Maguen David:

“Para mí, la visita a los templos y al CDIJUM fue muy interesante ya que se tomaron temas acerca de diferentes culturas y de las diferentes tradiciones que hay y que hubieron hace un par de siglos. Además de la visita y las explicaciones, para mí lo más interesante fue la visita a los archivos que están conservados en la bodega de CDIJUM, ya que para mí esos archivos olían a historia, ya que no todas las familias tienen ese tipo de documentos y ni siquiera esas familias restantes que tienen esos documentos donarían las cosas porque para ellos son importantes”.

Los sefaradim son los últimos, dentro de la ortodoxia en México, que lograron construir su kal. Nombrada en honor a Yehuda Halevi y ubicada en la calle de Monterrey, esta sinagoga fue planificada por Víctor Babani, bisabuelo de nuestra alumna Dana Kopeliovich. Él traía en su memoria la imagen de la sinagoga de Vidin, Bulgaria, su lugar de procedencia, y con el apoyo de los socios de la Fraternidad Sefaradí, pudo construirse en 1941. El Sr. Babani pensó que había que hacer una escalinata para que las novias el día de su boda subieran física y espiritualmente.

Visitamos la Rejitzá sefaradí, ubicada en la calle de Bajío, en donde el Sr.

Alfredo Bistre, nos compartió su experiencia como voluntario.

Rosy Zonana nos comenta que:

“Me sentí muy rara, una vibra muy diferente cuando fuimos a la Jevrá Kadishá.

Me gustó mucho haber tenido la oportunidad de poder haber ido, se me hizo muy interesante toda la información que nos dieron, sobre los procesos y las cosas que se hacen”.

Terminamos en el Shul Adat Israel, mejor conocido como el Shul de Álamos.

Este es el más antiguo de la Comunidad Ashkenazí que aún está en funcionamiento. Este lugar fue influido por un shul de Reizin, Lituania, y el Aron Hakodesh tiene en su portada diferentes instrumentos musicales, ya que tomaron los tehilim 150 como fuente de inspiración: “Alabadle con la voz del shofar. Alabadle con el arpa y la lira. Alabadle con pandereta y danza…”

Aunque los jóvenes se quejaron amargamente que no hubo tiempo para pararse en un OXXO, pudieron disfrutar de las famosas rosquitas y leikaj de Álamos. Ésta fue una buena oportunidad de convivencia y para conocer los sitios icónicos en los que arrancó nuestra hoy floreciente Comunidad Judía en México.