Diario Judío México -

“Abuela, me das el mundo
y el mundo es enorme…
pero ahí estaba él, el Oso Fredo,
no me había abandonado ni un segundo
¡Él estaba vivo!”

El Papalote Museo del Niño se vistió de glamour e infancia el pasado 28 de Mayo. El patio de la chimenea albergó a la familia “Fredo” con osos de diversos colores, materiales, texturas, formas, conceptos, tamaños… fruto de la creatividad e imaginación de los artistas. En cada oso estaban reflejados los recuerdos y la niñez de cada quien. ¿Quién no tuvo su oso peluche, amigo incondicional y cómplice de travesuras?

La subasta del Oso Fredo creada por Juan Salvador Martínez y Luis Martín Sordo del Despacho de Interiorismo Martínez  &  Sordo es un evento que se realiza para ayudar a los niños que más lo necesitan y para apoyar a diversas instituciones como el Hospital Infantil de Federico Gómez; Casa de la Mercedes, IAP; Kadima, A. C. y Comedores Santa María, A. C.

Un sinfín de personalidades desfilaron por los pasillos para contemplar la diversidad de osos mientras circulaban las charolas de exquisita comida… los inigualables sushis de Japánika, las idílicas conchas de Matisse, las suculentas rebanadas de Domino´s Pizza, los irresistibles muffins de plátano y frutos rojos de Debbie and Peponne y los paradisíacos chocolates característicos de Tois Basket que hicieron de la noche “una dulce velada”.

Al ritmo en que el cielo se iba oscureciendo, señal de que se acercaba la noche, se dio la bienvenida al evento, invitando a todos los asistentes a participar. Con las paletas en mano, comenzó la subasta mientras se escuchaba “¿quién da más, quién da más? ¡Vendido!

El oso más cotizado fue el del pintor mexicano Rafael Cauduro, quién le dio por nombre “El oso bipolar” vendido en más de $100,000. Tampoco podía faltar el oso realizado por los integrantes de Kadima, además de “Fredo Pepe Pintor” creado por Pepe Cohen y “El cuadro de Marcos y su Oso Fredo” de Marcos Metta.

La excitación del público se acrecentaba en la rebatinga por ofrecer el precio más alto para llevarse a su oso favorito y así continuó hasta culminar el evento entregando más de 100 osos a sus nuevos dueños.

Las grandes personalidades como Jorge Salinas y Pepe Origel se iban despidiendo al finalizar el evento. El patio de la chimenea iba quedando vacío y cada oso se iba despidiendo en los brazos de su mejor postor.

Cada oso es la esperanza de cada niño que lo necesita. Hoy los  participantes están en el corazón de los niños que serán beneficiados con su donación.

“Los científicos dicen que estamos hechos de átomos pero a mí alguien me contó que estamos hechos de historias”.

En esta cuarta edición se unieron más integrantes a la familia del “Oso Fredo” que permitirán seguir contando su historia y la historia del primer oso hecho con tela por una abuela como regalo a su nieto de 6 años. ¿y tú a quién le vas a regalar un oso? o mejor dicho ¿a quién le heredarás una historia?

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