Diario Judío México - Hablar sobre es descubrir un panorama de conocimientos, propuestas- innovadoras y enseñanzas. Su labor en el campo de la filología hispánica nos muestra el arduo trabajo de búsqueda y hallazgos de los procesos por los que ha atravesado nuestra lengua. Sus investigaciones han abierto la brecha a miles de cuestionamientos que han motivado, tanto a académicos como a estudiantes, a indagar en torno a la oralidad y a la riqueza que tiene la palabra hablada. Sus planteamientos son una ventana abierta hacia polémicas intelectuales de carácter teórico que, no obstante, tienen su punto de partida en el goce de cada expresión poética.

De esta manera, Margit rescata el encanto que producen los cantos populares, explicando su herencia histórica, su estructura, el estilo, la forma y los símbolos que surgen de las repeticiones o de arquetipos que conforman el sentido de los versos. Cada canto está cargado de una tradición, de un entender compartido, en fin, de una manera determinada de ver el mundo.

La paradoja a la que nos enfrentamos es: ¿cómo entender la “oralidad de la literatura” si la primera corresponde a la palabra hablada, mientras que la segunda tiene que ver con la “letra”, como su nombre lo indica? Es decir, ¿se puede considerar poesía a la lírica popular? Frenk explica que “son arte, pero arte colectivo, lo cual quiere decir que no sólo son patrimonio de la colectividad, sino también y, ante todo, que ésta se impone al individuo en la creación y la recreación de cada cantar” (p. 18)

Pero la trayectoria de Margit no sólo revela ese rescate y valoración de la lírica tradicional, como lo constatamos en el Cancionero folklórico de México, en el Corpus de Lírica popular hispánica o en el rescate del “antiguo romancero sefaradí”,  sino que también aborda, en otros estudios, un análisis cuidadoso acerca de Lope de Vega, del teatro del Siglo de Oro, o recientemente, del Quijote de Cervantes. No pretendo exponer la extensa bibliografía de sus escritos, pues sería siempre parcial al no poder abarcarlos todos. Lo cierto es que su obra monumental de investigación y su gran juicio crítico exponen recovecos impensados, revelaciones de enfoques siempre nuevos, siempre vivos.

Así, es una de las más eruditas, dedicadas, sensibles y propositivas investigadoras que ha contagiado, no sólo a sus discípulos, sino a todo académico de la lengua, a valorar y disfrutar la magia de la literatura. Su carácter inquieto, la mantienen enlazada a la vanguardia, a nuevas revelaciones que la motivan constantemente a transgresiones e ideas.

Como su alumna y amiga, me siento honrada de que, en nombre del Centro de Documentación e Investigación Judío de México, le otorguemos el Premio FILJU 2018 con este homenaje.