Diario Judío México - Franz Mayer Traumann ocupa un lugar singular dentro de la historia del coleccionismo en . Nacido en 1882, en Mannheim, Alemania donde creció en una familia tradicional alemana con raíces judías. Se traslada muy joven a Londres donde vivió cerca de dos años. En 1903 llegó a y trabajó para la compañía de bolsa Merryl Lynch. Arriba a en 1905, donde se inserta fácilmente en el ambiente financiero, hacia 1908 ya está registrado como agente de bolsa independiente, iniciando así una prometedora carrera.

Durante la Revolución Mexicana abandona el país y regresa a donde vive por dos años, para luego retornar a en 1913. En 1920 contrae matrimonio con doña María Antonieta de la Macorra y enviuda pocos años después sin descendencia. El 29 de diciembre de 1933 se nacionaliza mexicano.

Franz Mayer fue un hombre de múltiples intereses, retrató con su cámara Leica la diversidad cultural de , sus cacerías fotográficas por el interior del país representan la mayor parte de su producción, fechadas por él mismo a partir de 1928.

En 1926 aparecen en su archivo noticias de viajes y dan cuenta de ello las fotografías tomadas por él mismo. Realiza viajes a Egipto y guarda registro del itinerario de su viaje a Oriente: Malasia, Ceylán, India, Java, China, Japón y Corea. En 1927 América llamó su atención: Cuba, Perú, Bolivia, Panamá, Chile y Argentina.

Encarga para cultivo, las más extrañas y delicadas orquídeas procedentes de diversas partes del mundo. Aficionado a los deportes, practica esquí, caza y pesca. Vivió durante gran parte de su vida en una casa en Las Lomas de Chapultepec al poniente de la ciudad de . Allí tenía varios cuartos donde guardaba su colección registrada por Gonzalo Obregón, anticuario mexicano, quien realizó el primer catálogo de la obra en 1953.

Desde la década de 1950 Franz Mayer había concebido la idea de legar su colección a México. Finalmente, en 1963 constituye un Fideicomiso, el Banco de México fue escogido fiduciario para el establecimiento de un museo de arte en la ciudad de México. Al mismo tiempo selecciona un patronato entre las personas más cercanas a él. De acuerdo a los deseos de Franz Mayer, el contrato dejó establecido que sería objetivo del fideicomiso la formación de una biblioteca, organizar exposiciones, concursos y conferencias.

Franz Mayer murió en 1975 heredándole a México su colección. El museo que lleva su nombre se inauguró en 1986 en el antiguo Edificio del Peso de la Harina, localizado en la plaza de la Santa Veracruz, frente a la Alameda Central,que durante cuatro siglos funcionó como una institución hospitalaria (Hospital San Juan de Dios) y que el 8 marzo de 1800 un temblor destruyera parcialmente, pero que trece años más tarde fuera reconstruido en su totalidad con el carácter arquitectónico propio de la segunda mitad del Siglo XVIII, mismo que conserva hasta la fecha y que fue recuperado para albergar esta colección.

Franz Mayer logró reunir una ecléctica colección de objetos de arte que decidió heredar a México. Para ello, constituyó un fideicomiso que aseguró la creación del museo que lleva su nombre.

Su espíritu coleccionista lo llevó a reunir más de diez mil piezas de arte y un número similar de libros. El interés por la fotografía se refleja en los importantes ejemplos con los que cuenta la colección y en la realización de una producción propia.

Las solicitudes de material sobre antigüedades a distintas casas de venta de objetos de arte comienzan hacia 1933. Este período coincide con las revistas de arte y catálogos de subastas más antiguas en la colección. The Connoisseur desde 1936 y los catálogos de las casas de subastas de Parke – Bernnet de 1939, The Marsen J. Perry Collection o los catálogos de Sotheby’s. Desde 1937, Franz Mayer solicita en su correspondencia catálogos de libros sobre antigüedades a casas como Cambridge Books en Gran Bretaña y Bretano’s en New York.

Cabe destacar que la correspondencia de su archivo muestra un Franz Mayer interesado por su colección, solicitando a distintos especialistas de la época apreciaciones sobre las obras que acababa de comprar o las que estaba en sus planes adquirir. Las cartas a museos como el Victoria and Albert Museum de Londres, la Hispanic Society de New York, el Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa, así como a numerosas galerías y coleccionistas dan cuenta de ello. Además de los contactos que entabló con especialistas en el ámbito del arte mexicano como Manuel Toussaint. Las adquisiciones de obras iban seguidas de adquisiciones de libros sobre el mismo tema o un tema a fin. De este modo su literatura iba siendo tan específica como su compra.

Un álbum de fotografías, realizado por el anticuario Gonzalo Obregón en 1953, permite dar un vistazo al interior de la casa de Mayer. Este fue un primer catálogo de sus obras.

Las notas de compra nos revelan la forma en la que Franz Mayer adquirió sus piezas. A través de Emil Hirsh, quien encabezaba la Hirsh Rare Books and Prints en Londres, Franz Mayer conoció a Hellmuth Wallach. Él se encargaría de comprarle objetos en Nueva York por lo menos hasta la década de 1950.

En 1943 se advierte en los documentos la relación con otro comprador de objetos, José Samaniego, quien compraría en México entre 1943 y por lo menos hasta 1961 azulejos y objetos de talavera para la colección Mayer. Por otra parte es frecuente la correspondencia donde Franz Mayer solicita ediciones específicas de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha escritas a casas de subastas y particulares en distintas partes de Europa. Los pedidos de la obra de Cervantes fueron constantes. Las incansables búsquedas de Franz Mayer permiten hoy pasear por las salas del museo y rastrear en la belleza de los objetos al hombre tras su colección.

Fuentes:

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

Artículo anteriorCocreando y manifestando
Artículo siguienteKamarád 23: de Terezin a DF