El Talent Show del es ya una tradición que desde hace más de diez años les da a los estudiantes de 9º a 12º de High School la oportunidad de mostrar sus habilidades en el escenario. Desde bailarines, cantantes, músicos, cómicos y magos; un sinfín de talentos han hecho brillar el escenario.

La organización está a cargo de un comité ramificado del Student Council, el cual se encarga de coordinar la dinámica, planeación y ejecución del Talent Show. Al dejar a los estudiantes a cargo de la logística del evento, se les motiva a desarrollar habilidades de liderazgo y a comunicarse entre sí para organizarse de manera efectiva, ambos atributos importantes del perfil IB. El comité, asimismo, organiza una mesa de jueces formada por estudiantes, profesores y, en ocasiones, celebridades. Cada juez califica las presentaciones con un número del 1 al 10; sin embargo, no se trata de una competencia, pues el objetivo es generar un ambiente relajado y de sana diversión entre estudiantes.

Además de las participaciones por iniciativa de los alumnos, esta esperada ocasión no puede prescindir de sus respectivos rituales: año tras año, 9º grado organiza un baile y 12º se despide de sus compañeros, pues esta será su último Talent Show antes de graduarse. También se han sumado a este evento algunos grupos externos, como la academia de baile profesional Infinity Dance Academy, e incluso los jueces famosos hacen a veces alguna presentación. Además, el Sr. Salomon Zaga, quien forma parte de los padres de familia que estuvieron involucrados en la fundación y planeación del evento en sus inicios, participa desde hace algunos años con un acto de DJ que pone a bailar a los estudiantes.

Tamar Shaouly, profesora que desde hace un tiempo acompaña al comité en la planeación del evento, mencionó: “Buscamos fomentar en los estudiantes la audacia: ya sea que se trate de un acto de baile interpretativo con mucha planeación y práctica tras bambalinas, de una presentación cómica para sonsacarle unas risas a la audiencia o de un acto de prestidigitación que capture la atención del público, es importante tener en cuenta que los participantes están asumiendo un riesgo al subirse al escenario y tomar micrófono en mano. Hay una dimensión social, sobre todo para los adolescentes, que regula la manera en la que interactúan con los demás. Este es un espacio que les permite compartir una faceta íntima y personal de sí mismos, que ya en sí es un acto de valentía.

A través de dinámicas como esta, nuestros alumnos adquieren las herramientas para pararse frente al mundo y decir con seguridad “Este soy yo y esto es lo que soy capaz de hacer”.