Diario Judío México - Gloria Koenigsberger Horowitz nació en la Ciudad de , obtuvo Licenciatura en Física de la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1978, y el Doctorado en Astronomía de The Pennsylvania State University en 1983. En 1982 regresó a a ocupar una plaza de investigadora en el Instituto de Astronomía de la UNAM. Sus temas de investigación se relacionan con los fenómenos de interacción entre estrellas binarias; en particular, estudia binarias mucho mas masivas que el Sol y cuyos tiempos de vida son miles de veces mas cortos. Para ello, utiliza diversos telescopios incluyendo el Telescopio Espacial Hubble, y efectúa experimentos numéricos con modelos matemáticos que describen algunos de los procesos físicos en estos sistemas.

A mediados de la década de los 1980’s comenzó a buscar la forma de establecer un enlace de telecomunicaciones entre el Instituto de Astronomía de la UNAM y el Centro Espacial Goddard de la NASA. Coordinando esfuerzos con la RedUNAM, fungió como el punto de contacto entre la UNAM, el ITESM, y las agencias norteamericanas National Science Foundation (NSF) y NASA para lograr en 1989 la primera conexión de a la Internet.

Fue Directora del Instituto de Astronomía (1990-1998) y miembro del Board of Directors, de la Association of Universities for Research in Astronomy (AURA), la organización que opera los telescopios nacionales de EUA (2001-2007). Ha participado en comités para evaluar solicitudes de tiempo de telescopio para los satélites astronómicos Hubble Space Telescope, Far Ultraviolet Spectroscopic Explorer, CHANDRA así, y el Telescopio Nacional de Italia Galileo; y ha fungido como árbitro de proyectos sometidos al CONACYT, el National Science Foundation de EUA, el CONICET-Argentina, FCAR-Québec y las revistas The Astrophysical Journal, The Astronomical Journal, Astronomy & Astrophysics, Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica, y Science. Ha impartido cursos y dirigido tesis en la Universidad Autónoma del Estado de Morelos y en el Postrado de Astronomía de la UNAM. Actualmente es Miembro del Sistema Nacional de Investigadores en el Nivel III y es Investigadora Titular de la UNAM adscrita al Instituto de Ciencias Físicas en Cuernavaca. Es miembro activo de la International Astronomical Union (IAU).

Como llegó la Internet

“En 1987 ocurrió algo que aceleró la apertura de América Latina a la red: explotó una supernova en una de las galaxias vecinas a la nuestra, la Nube Mayor de Magallanes”, un suceso de enorme importancia y trascendencia, pues se trataba de la supernova mas cercana a nuestro sistema solar en muchos cientos de años, y la primera que se pudo detectar desde etapas tempranas de su explosión, afirman las mexicanas, doctoras en astronomía, Gloria Koenigsberger y Susana Biro*.

Las Nubes de Magallanes se ubican en el hemisferio sur, y por tanto, no se pueden observar desde observatorios instalados en el hemisferio norte. Estados Unidos y Europa tenían grandes observatorios en Chile, desde donde se comenzaron a obtener datos noche con noche del suceso. Sin embargo, la transferencia de estos datos a los centros de análisis y estudio en el hemisferio norte era muy tardada, dado que se tenían que grabar en cintas magnéticas, transportar desde los observatorios hasta la ciudad mas cercana, y de ahí en avión hasta Estados Unidos y Europa.

Esta situación propició una actividad intensa para encontrar alguna forma de conexión a Internet desde Chile. Steve Wolff, del NSF (National Science Foundation), acudió a para indagar si el Sistema Morelos de satélites pudiera utilizarse con este fin. Desafortunadamente el Sistema Morelos, aunque su “huella” (la superficie de la tierra que cubre, desde el cual puede recibir o mandar señal) llega perfectamente a Estados Unidos, no llega a Chile. La solución se encontró haciendo uso de PanAmSat que llega, pero solo apenas, a la punta sur del estado de Florida en Estados Unidos, quedando así conectado mucho del continente.

La doctora Gloria Koenigsberger, cuyo trabajo doctoral (1983) había sido efectuado con base en datos astronómicos obtenidos con satélites de la NASA, e inclusive a la fecha su línea principal de trabajo requiere de observaciones espectroscópicas, además de utilizar rutinariamente el satélite IUE (International Ultraviolet Explorer, NASA y Agencia Espacial Europea), siguió con mucha atención dichos esfuerzos, pues hasta 1989 no había ninguna forma de accesar esos datos desde . Por lo que se puso en contacto con Steve Wolff en la NSF, quien estaba dirigiendo los esfuerzos para establecer la NSFnet, la red de NSF, la red de redes que en solo dos años llego a cien mil nodos (solamente en Estados Unidos), y a la que en 1989 se incorporaron diez países, entre ellos el nuestro, red que hoy conocemos como Internet.

En , fueron también astrónomos los que tuvieron una necesidad apremiante de lograr una conexión a NSFnet, por cuestiones de investigación básica impulsaron la apertura de Internet en el país. Cuando en agosto de 1987 se le solicito a Steve Wolff una carta de NSF invitando al Instituto de astronomía, UNAM, a conectarse a NSFnet, con el fin de anexarla a una solicitud de recursos para equipos de comunicaciones, carta que llego sin demoras, Wolff informo que también había recibido una solicitud del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) para establecer una conexión a NSFnet.

De ahí que en la configuración inicial de la red internacional se estableciera: un nodo central en Boulder y dos estaciones remotas, una en Ciudad Universitaria y la otra en el ITESM (Campus Estado de México). Los gastos de la compra, instalación y mantenimiento del equipo correrían por cuenta de cada una de las instituciones involucradas. El propósito de los enlaces seria exclusivamente académico. El ITESM y la UNAM se comprometerían a permitir el acceso al enlace internacional a cualquier institución educativa o de investigación que tuviese los medios para conectarse.

“Hacia mediados de 1989, se estableció el primer enlace con Boulder, y por ende, con la NSFnet; en 1991 se instalo el enlace satelital al OANSPM, junto con una red de fibra óptica para interconectar los tres telescopios que ahí tenemos. Esto se hizo con un proyecto bajo la responsabilidad de la doctora Koenigsberger. De esta forma, el OANSPM se convirtió en uno de los primeros observatorios astronómicos en tener una conexión a Internet, y ciertamente el primer latinoamericano”, afirma Susana Biro.

Quien concluye, “seguramente la integración de México a la red internacional Internet iba a suceder, tarde o temprano, pero sucedió mas temprano que tarde gracias al impulso de personas e instituciones con metas científicas y educativas”.

Fuentes: * Koenigsberger, Gloria y Susana Biro, Como Llegó Internet a México, Simposio Historia del Computo en México, Congreso General [email protected], Cuarenta Años de Computo en México, UNAM

www.cudi.mx/primavera_2009/curricula/astronomia_koenigsberger.pdf