Diario Judío México - Jacobo Glantz nació a principios de este siglo en Cremenchug, Ucrania. Durante su infancia y juventud permaneció en esa región; trabajó como profesor de marxismo, en Gerzon. Más tarde se trasladó a Odesa, donde contrajo matrimonio con Elizabeth Shapiro. Emigró a América y llegó a la ciudad de México, en 1925.

Aunque se mantenían fieles a las tradiciones judías, pronto se movían en los círculos artísticos mexicanos, fue amigo de Diego Rivera y tenía un gran interés por las nuevas corrientes culturales de su país de acogida. En la casa de la familia Glantz había 134 retratos del padre, además de los autorretratos que solía hacerse. Y es que el rostro de don Jacobo fue muy atractivo para los pintores. «Yo anduve días enteros mirando cuando pintaba Diego Rivera el mural del Palacio de Gobierno. Orozco pintaba el de Bellas Artes y hablaba muy poco, no era muy comunicativo. Rivera sí lo era. Me usó como modelo para su Trotski. No era Trotski exactamente, pero yo estaba a su lado, parado, todo el tiempo, mirándolo y le inspiré a su Trotski joven», (Las genealogías, de Margo Glantz, 1981).

En su cafetería, el Café Carmel en lo que hoy es conocido como la «Zona Rosa» del Distrito Federal, Glantz igual se enfrentó a golpes con las «Camisas Pardas» y los miembros anisemitas del «Yunke» que levantó su voz con su poesía a favor de la República Española, de la democracia y de la cultura judía. Su libro de poesías en Yiddish, ilustrado por Rivera es una joya, tanto por su mensaje como obviamente por sus ilustraciones y fue esta tradición de Glantz de reunir en su mesa a pintores, intelectuales, pensadores y a todo aquel que era alguien en México el que le dio a esa zona su toque bohemio y único que durante tantos años la identificó como un centro de actividad creativa y de vanguardia de la inteligencia mexicana.

Escribió poesía en Yiddish y Español y trabajó en la organización de la comunidad judía de México. Jacobo Glantz murió en 1982.


1 COMENTARIO

  1. Jacobo Glantz, padre de Margo Glantz, esta sensible, divertida e imaginatica escritora mexicana, nacio en Cremenchug, a orillas de Dnieper, igual que mi abuela Berta Lifchitz de Porter, solo que unos 15 años después. Mi madre, la granadora Margarita Galetar, trabajo en la Galería que Glantz montó sobre el Carmel, su cafetería con murales de Vlady. La zona rosa era una especie de Greenwich Village local, mas cercano a lo que es hoy la Condesa, al menos un antecedente. Por la calle Génova nos encontrábamos los muchachos de 20 años de entonces, Jose Emilio, Carlos, Sergio, Juan Vicente, Emanuel, Homero. A veces ibamos a casa del hermano de Gironella, a leer poesía. México era chiquito, 4 millones de habitantes apenas. Cuevas montó allá en la esquina su mural efímero. Nunca pudimos presagiar el caos urbano que nos envolvería. Los recuerdos sin embargo, siguen siendo lindos. Besos a Margó. Luis

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