Diario Judío México - La doctora Larissa Adler Lomnitz Premio Nacional de Ciencias y Artes 2006 en el área de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía; máxima distinción que el Estado mexicano otorga anualmente a los ciudadanos que con su ejemplo han contribuido al avance de las ciencias, la cultura y el arte en el país.

De origen ucraniano, la doctora Larissa Adler Lomnitz nació en Paris en 1932. Siendo muy niña se traslado con su familia a Colombia. Su padre, Miguel Adler, se había formado como etnólogo con Paul Rivet, y desde muy joven había sentido una gran fascinación por América Latina: vivió un tiempo en Perú, donde formó parte del círculo de discípulos apodados “los apóstoles” de José Carlos Mariategui.

En 1948, al fundarse el Estado de Israel, los Adler partieron hacia allá y se adhirieron al movimiento de los kibbutzin. En 1950 Larissa se casó en el kibbutz con el geólogo chileno Cinna Lomnitz. En las décadas de 1950 y 1960, la pareja vivió en Estados Unidos y en Chile. En Berkeley, ella curso los estudios de licenciatura (B.A.) en antropología de donde recibió con la distinción a los mejores egresados: Honor Student Phi Beta Kappa; -entre sus maestros estuvieron Nelson Graburn y George Foster- y en Santiago de Chile se inicio en el trabajo de campo con un estudio acerca de los patrones de consumo de alcohol entre migrantes mapuches. Desde 1969, Larissa Adler Lomnitz vive en , país de donde unos años mas tarde, adquiriría la ciudadanía.

En 1974 presentó en la UIA su tesis doctoral, asesorada por Richard N. Adams, Ángel Palerm y Rodolfo Stavenhagen. En ella volvía a centrar su atención en la solidaridad resultante de la ayuda mutua, esta vez entre migrantes pobres en la Ciudad de . Armada del concepto de red social, cuya utilidad había sido puesta de manifiesto por los antropólogos británicos -en particular por los de la escuela de Manchester-, nuestra entusiasta antropóloga había reunido un mate­rial empírico cuyo nivel de minuciosidad era probablemente inédito en los estudios urbanos latinoamericanos. Los artículos y el libro resultantes pronto adquirieron la categoría de clásicos en uno de los debates centrales de las ciencias sociales de la época: el de la marginalidad. Para Lomnitz, hablar de “marginados” no era simplemente referirse a atrasos y carencias. En el centro nervioso de tales estrategias se encontraban las redes sociales, constituidas en virtud del principio de reciprocidad: los recursos más importantes de la gente pobre siempre han surgido de su capacidad de conseguir ayuda de otras gentes, a cambio de ofrecerla en retorno. Co­mo Oscar Lewis, Larissa Lomnitz rechazo vigorosamente, con base en datos detallados, la ecuación entre urbanización y desorganización, puesta en boga por los ecologistas de Chicago: mostró, por el contrario, que la familia extensa del campesino, así como los lazos del compadrazgo ritual, lejos de disolverse, se reforzaban y ampliaban en la situación urbana. Pero contraria a Lewis, en la obra de Lomnitz se repudiaba el concepto de “cultura de la pobreza”. En este concepto, los rasgos de los pobres se definían en términos predominantemente negativos y pasivos. En su lugar, la cultura de los marginados se proponía co­mo una cultura activa; utilizando un modelo ecológico inspirado en las teorías de Richard Adams, Lomnitz analizaba las acciones de los migrantes rural-urbanos en términos de un proceso de estabilización, adaptación y control de un medio ambiente nuevo.

Al mismo tiempo que finalizaba su tesis doctoral, Larissa asumió un compromiso que se antojaba descabellado: estudiar con métodos antropológicos el mundo universitario mexicano, y en particular la Uni­versidad Nacional Autónoma de (UNAM), una de las más grandes del planeta. De entrada, centró su atención en uno de los institutos de investigación: buscaba entender el significado de la carrera de investigador vis-a-vis otro tipo de carreras dentro de la universidad. Por cierto, la inmersión en este mundo la llevó a repensar ciertas ideas de su investigación previa, donde se había privilegiado el análisis de los vínculos horizontales. En la universidad mexicana de la década de 1970, brutalmente politizada, resaltaba la importancia de los vínculos verticales, como integradores de grupos que manifestaban fuertes tendencias centrifugas. De la misma manera, para entender las formas de articulación entre los marginados (ahora rebautizados como “sector informal”) y el mun­do de la economía moderna (o “sector formal”), era indispensable entender las relaciones de poder e intermediación, que fueron entonces cuidadosamente descritas.

La doctora Adler Lomnitz, en su brillante carrera académica, ha obtenido más de setenta premios, becas y distinciones. De éstas vale la pena destacar: la beca de la Fundación Guggenheim en 1977, Premio Universidad Nacional en el Área de Ciencias Sociales en 1990, Doctorado Honoris Causa en Letras Humanas por la Universidad de Massachussets en 1998, miembro del Consejo Consultivo “Advisory Committee” del Instituto Kellogs en la Universidad de Notre Dame de 1996 a 2001 y la Distinción en reconocimiento a su trayectoria académica en los Estudios Americanos en el 51° Congreso Internacional de Americanistas en 2003. Este reconocimiento, tan reciente, recalca la importancia e influencia que el trabajo de la doctora Adler ha tenido en toda América Latina. Al respecto vale la pena citar lo que dijo el doctor Carlos Skewes, en la entrega de dicho premio:

“Como sobreviven los marginados marca un giro paradigmático en los estudios de pobreza en América Latina. El punto muerto a que había llegado la reflexión teórica acerca de la pobreza es superado por la obra de Larissa Adler-Lomnitz, constituyéndose en una referencia obligada en las ciencias sociales”.

Actualmente la doctora Adler es miembro del comité científico de UNESCO Forum on Higher Education Reserch and Knowledge, cuya función es analizar y reflexionar sobre las perspectivas globales en educación y conocimiento en regiones como África, los Estados Árabes, Asia y el Pacífico, Europa y el Norte de América, así como América Latina y el Caribe.

El trabajo de investigación de la doctora Adler Lomnitz tiene niveles de excelencia en todas las ramas del quehacer académico que ha abordado. En su extensa producción académica cuenta con la publicación de ocho libros, de los cuales cinco están editados en inglés y español. Vale la pena mencionar que las editoriales de estos trabajos son, en español, Siglo XXI, Fondo de Cultura Económica y Alianza Editorial, entre otras. Para sus libros en inglés destacan: Princeton University Press, Notre Dame University Press y Academic Press, entre otras. El libro titulado Cómo sobreviven los marginados, publicado por Siglo XXI, llegó en 2003 a la decimocuarta edición. También cuenta con más de 70 capítulos en libros, tanto en publicaciones nacionales como internacionales. Su producción en revistas internacionales consta de 47 trabajos, 30 artículos en revistas nacionales y ocho artículos de divulgación. Por otra parte, ha sido invitada a pronunciar más de ciento setenta conferencias.

De su múltiple producción académica, la doctora Adler Lomnitz, ha recibido por lo menos 1631 citas a mayo de 2005 según el Social Science Citation Index, Science Citation Index y Arts and Humanities Citation Index en. Es necesario subrayar que las citas en trabajos en español seguramente son muchas más. Además de los reconocimientos ya mencionados, otorgados tanto por la comunidad científica nacional como internacional, la doctora Adler Lomnitz ha participado en múltiples comisiones editoriales, evaluadoras y dictaminadoras, tanto en como en el extranjero.

Sus contribuciones académicas más notables se inscriben en varias áreas del conocimiento de las Ciencias Sociales, particularmente de la Antropología Social. Desde que publicó “Reciprocity of favors in the Middle Class of Chile”, en 1971, los planteamientos de la autora llamaron poderosamente la atención de los estudiosos de la realidad social Latinoamericana. Incluso, esta influencia sigue siendo importante hasta el día de hoy, como puede verse en la tesis de doctorado en sociología de Emmanuelle Barozet, de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París de julio del 2002, cuya introducción reconoce la importancia del estudio de la doctora Adler.

Según el doctor Guillermo de la Peña, este trabajo fue innovador por lo menos en tres aspectos: se aplicaron las herramientas antropológicas al análisis de un grupo de clase media urbana chilena, se reveló la existencia de un sistema de normas culturales que surgía del intercambio de favores y proporcionó las bases para el análisis de una solidaridad de clase sui generis que atravesaba las lealtades de partidos e ideologías.

Posteriormente, armada con el concepto de redes sociales cuya utilidad había sido puesta de manifiesto por la antropología británica, particularmente la escuela de Manchester, la doctora Adler reunió gran material empírico que innovó los estudios urbanos latinoamericanos. De este material salieron varios artículos y un libro, considerado un clásico de la antropología, Cómo sobreviven los marginados. En el estudio se despojó de la carga negativa al término “marginado”, al incluir a estos grupos en estrategias de sobrevivencia. El centro de la estrategia estaba construido por las redes sociales basadas en la reciprocidad. Al igual que Oscar Lewis, Larissa Adler rechazó, con datos detallados, la relación entre migración, urbanización y desorganización que defendían los ecologistas de Chicago. Basada en las teorías de Richard Adams, la cultura de los migrantes campesinos se proponía en función de un proceso de estabilización, adaptación y control de un medio ambiente nuevo. En 1978, junto con Marisol Pérez Lizaur, sacó un nuevo libro también innovador: A Mexican Elite Family 1820-1980. Fue un trabajo en el que se demostraba que las redes familiares no sólo ayudaban a la sobrevivencia de los marginados, sino que también eran la base de las estrategias de grupos de negocios de la clase alta en América Latina, cuya reproducción está a menudo vinculada con la empresa familiar. Este estudio reveló aspectos de economía y que eran imperceptibles desde los análisis macros y se resaltó la sutil relevancia de los papeles femeninos en los entramados empresariales. Tal vez lo más importante es que las autoras diseñaron el modelo de familia urbana latinoamericana más acabado hasta ese momento.

Otro de los aspectos que la doctora Adler ha abordado en sus investigaciones es el estudiar, con métodos antropológicos, el mundo universitario mexicano, particularmente el de la UNAM, una de las universidades más grandes del planeta. Además de demostrar la existencia de grupos clientelares y la intermediación vertical, se detectaron cuatro diferentes “carreras de vida”: el académico, el profesional, el político ideólogo y el político pragmático. También ilustró la “carrera de vida” de los académicos a través de sus estudios sobre los biomédicos, trabajo que ha servido de apoyo para la planeación de la carrera y plan de estudios en biomedicina, además de influir en el replanteamiento del posgrado en la UNAM. Por otra parte, la doctora Adler estudió una carrera profesional a través de sus trabajos sobre los profesores y egresados de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia.

En lo referente a la antropología demostró que aun los sistemas muy centralizados como el de la ex Unión Soviética, generaron un sistema paralelo de economía informal. La doctora Adler Lomnitz no cayó en las explicaciones mecánicas de las relaciones de clase, ni maximizó el dominio del Estado. En cuanto a la campaña de 1988, la doctora Adler demostró que ésta fue un ritual en el que se recrean los mitos nacionales de la revolución social, el mestizaje y la unidad.

En sus estudios más recientes, la doctora Adler aborda el problema de la clase media chilena y el neoliberalismo, y el análisis de las redes sociales entre los abogados en . Como si esto fuera poco, se empieza a aproximar a la problemática de la migración del Este a Europa Occidental después de la caída de la URSS. Este estudio promete, como todo lo que ha hecho la doctora Adler, ser un trabajo pionero y dar luz sobre las maneras informales de movimientos demográficos y socioculturales en el nuevo orden mundial del siglo XXI.

Como docente, su trabajo abarca cursos en México y el extranjero, desde el bachillerato hasta el doctorado. De los más de treinta cursos que ha impartido, pueden destacarse la invitación a dictar la Cátedra “Alfonso Reyes”, en la Universidad de París en el año 2000 y la Cátedra de Estudios Mexicanos, en la Universidad de Notre Dame en Indiana, EUA, en el 2001, así como sus cursos en la UNAM, tanto en la Facultad de Arquitectura como en el Doctorado de Antropología.

Además, está la dirección de más de treinta tesis de licenciatura, maestría y doctorado. Todo esto junto con la formación de investigadores a través de sus asistentes, varios de los cuales también han llegado a ser investigadores reconocidos. Por ejemplo, la doctora Adler dirigió la tesis de maestría en arquitectura del maestro Javier Cortés Rocha, quien fue Secretario General de la UNAM y actual Director General de Comisión Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. Dirigió la tesis de doctorado de la doctora Lucía Bazán Levy, ahora coordinadora del posgrado en Antropología del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social. Ha dirigido tesis de doctorado de académicos que desarrollan sus funciones en dependencias como el Instituto Nacional de Psiquiatría, en la Universidad Autónoma Metropolitana, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, en la Universidad de Guadalajara y en la Universidad Nacional de Colombia. Varios de sus alumnos y tesistas se han quedado en la UNAM, tal es el caso del doctor Jorge Bartolucchi a quien dirigió la tesis de doctorado y actualmente trabaja en el Centro de Estudios Sobre la Universidad. Dentro del IIMAS, la doctora Adler fue directora de las tesis de licenciatura y maestría de la doctora Leticia Mayer Celis, así como la tesis de doctorado de la doctora Susana García Salord, miembro del mismo departamento.

En general, el trabajo académico y de investigación de la doctora Larissa Adler Lomnitz es pionero, innovador y, por consiguiente, polémico, lo que reafirma la importancia de una de las figuras más dinámicas de las Ciencias Sociales, de la Máxima Casa de Estudios del país y en nuestra América.

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