Diario Judío México - Las biografías se ofrecen como un mapa donde la vida se va trazando a veces abruptamente en sus depresiones y a veces desde su cumbre. Silvia Cherem utiliza así la técnica de la ‘cartografía’ y bosqueja en esta obra la vida de diez artistas que trabajaron en México y que son representantes en su mayoría de la “generación de la ruptura”, denominada así por la investigadora Rita Eder.

Retrato infantil, diario de juventud y archivo de obra, este compendio biográfico se encuentra colmado de anécdotas y de referencias cruciales en la historia del arte en México. Aunque el debate en torno a los representantes de esta generación continúa abierto, Cherem seleccionó a algunos de los principales artistas que destacaron después de la mitad del siglo XX y hasta el inicio de la década de los ochenta. En un acto de irreverencia contra el muralismo, esta corriente introduciría el expresionismo abstracto en las galerías del país. Vanguardia de formas y colores, en aquel entonces la figura de Vicente Rojo, de Alberto Gironella o de Manuel Felguerez, por citar algunos, delinearía el camino de la pintura con una vitalidad cuya influencia se advierte hasta nuestros días.

Sumergida en su labor periodística, Cherem comienza por un breve relato sobre la vida actual de sus entrevistados: los problemas de salud, las casas que un día célebres hoy se baten en la añoranza de la vejez o la memoria huidiza que se impone al paso del tiempo. Después de las primeras líneas, la autora teje poco a poco y estirando los límites estilísticos entre la entrevista y la literatura el contexto de cada protagonista: “Como una ácida metáfora de lo que sería su trajinar, el pintor Aceves Navarro nació y creció sin nombre”, describe Cherem, para señalar el intento frustrado que encarnó “El niño” hasta que su madre decidió darle un nombre a los tres años de edad. Pero más allá del relato extraordinario, la obra de los pintores se trasluce en las referencias a su práctica innovadora y a sus contribuciones en el circuito del arte. Tras el semblante escrito que detalla la autora, una serie de láminas ilustran la obra de cada artista. Los entrevistados escogieron las pinturas “que mejor los representan”. Así, el trabajo de los años que hicieron historia se mezcla con producciones recientes para dar cabida igualmente a una biografía que continúa la narración en trazos y matices.

Periodista reconocida en el ámbito cultural por la calidad de su trabajo, Silvia Cherem practica una de sus mejores virtudes porque sabe que desde muy niña le gustaba platicar y que la gente le “…cuenta cosas porque no se siente cuestionada”. Su trabajo constante la ha llevado a profundizar en el estudio previo a sus entrevistas. Por ello no es casual que en ellas se advierta la trama fina, la paciencia de tejedor que hila la memoria y los silencios de cada uno de sus protagonistas.

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