Diario Judío México - El 11 de febrero de 2004 falleció el científico social Marcos Teodoro Kaplan Efron. A Marcos, como lo conocían sus colegas y amigos, se le puede considerar como uno de los grandes científicos sociales latinoamericanos de finales de siglo XX, además de que en México alcanzó los más altos honores académicos. Su obra es de tal envergadura que puede considerase como una escuela del pensamiento sociojurídico contemporáneo de nuestra región. En diferentes facultades e institutos de la UNAM (estudios latinoamericanos, ciencias políticas, por ejemplo) su obra es objeto de estudio y análisis por los estudiantes y profesores.

Marcos nació en Buenos Aires, Argentina, en el año de 1926, dentro de una familia de clase media ilustrada. Su padre era bioquímico y su madre cantante de cámara, de ahí quizás su gran afición por la música.

I. Su Formación

Desde niño Marcos era un ávido lector, gracias a su excelente memoria podía citar obras de la literatura clásica; se cuenta que en visita a sus parientes que vivían fuera de la ciudad, tenía como gran placer subirse a los árboles en donde pasaba mucho tiempo leyendo. Sus lecturas eran los clásicos de la literatura universal, que recordaba muy bien en su época adulta y que utilizaba frecuentemente en sus obras para apoyar alguna idea. Además era un apasionado por la obra del escritor William Shakespeare, la que releía cotidianamente; el lector atento de Kaplan, puede encontrar en su obra citas al gran dramaturgo inglés.

Parte de su formación básica la hizo en el Colegio Nacional de Buenos Aires, sin duda la mejor escuela secundaria del país. También desde pequeño estudió los idiomas francés e inglés, lo cual le permitió más tarde, unido a su gran memoria y facilidad para las lenguas, dictar cursos y conferencias en Francia y Estados Unidos.

En la preparación del joven científico influyeron varios factores. En principio, su gusto por el trabajo intelectual que se manifestó muy temprano estimulado asimismo por su pasión por la literatura, la sociología y la historia. Dueño de una gran sensibilidad, el joven Marcos estaba inserto en un ambiente externo dominado por las secuelas de las guerras: de dos guerras mundiales, la Guerra Fría y la Guerra Civil Española; y en su país de origen, Argentina, por la inestabilidad, discontinuidad política y frustración. Marcos, refiriéndose a su juventud dijo:

Para los jóvenes intelectuales argentinos todo se vive bajo la sombra de la inseguridad y los pequeños y grandes desastres recurrentes. (Esto, si por una parte tiene altos costos -psicológicos, materiales, políticos, profesionales- por la otra contribuye a desarrollar una capacidad de resistencia, obstinación y supervivencia en la adversidad). Cabe agregar como efecto y causa mi temprana politización y mi participación durante muchos años en diversas actividades políticas.[1]

A la edad de 16 años empieza a estudiar ciencia política y filosofía bajo la dirección del que fue su maestro, el abogado y filosofo argentino Silvio Frondizi.[2] La relación con Frondizi fue muy importante en la formación del joven Marcos, pues actuó como su mentor y su compañero de activismo político, formando parte del denominado Movimiento Praxis que dirigía S. Frondizi y que tenía una publicación en la que Marcos hacía sus pininos. Quizás en esta época se formó su gran capacidad de polemista que mostró más tarde en múltiples foros académicos. También compartió con Frondizi un despacho de abogados que se dedicaba principalmente a defender y asesorar a sindicatos de trabajadores. Es curioso que, por aquel tiempo, Marcos tuvo su primer contacto con México, ya que Silvio Frondizi lo puso en contacto con un mexicano, cuya tesis de maestría dirigía en la Universidad de la Plata, y que después jugaría un papel muy importante en el desarrollo político del país: se trataba nada menos que de Jesús Reyes Heroles.

Su orientación filosófica se la dio principalmente el estudio de los clásicos, tales como Marx, Maquiavelo, Tocqueville, Manheim, Simmel y otros, pero siempre rechazó rotundamente las modas, el dogmatismo y las lecturas acríticas. Él recomendaba a sus alumnos: “para leer a los clásicos hay que tener una buena dosis de falta de respeto en el buen sentido; no verlos como prototipo o como un pensamiento acabado y encapsulado”.[3] El marxismo le dio una formación y una posición política, aunque desde muy temprano rechazó las posiciones dogmáticas del marxismo-leninismo y del autoritarismo estalinista. Así, solía mencionar después de la caída del bloque socialista que a pesar de la casi desaparición del “socialismo real”, muchos aspectos del marxismo tenían vigencia y él los utilizaba en sus investigaciones de la realidad social actual.

Con esas herramientas teóricas y una sólida formación en varias disciplinas de las ciencias sociales, empezó Marcos a realizar sus trabajos más tempranos de su larga carrera de investigador. Un primer tema de análisis que desarrolló versó sobre la cuestión del petróleo argentino, con su artículo “Petróleo, clases y partidos en la Argentina: el primer ciclo oligárquico”, trabajo que fue prolegómeno de una obra mayor, su libro Economía y política del petróleo argentino (1907-1956). Se puede decir que Marcos fue, en gran medida, un autodidacta, ya que en la década de los años cincuenta no existían en Argentina estudios formales de ciencia política y los que se inclinaban hacia temas vinculados a ese campo debían estudian leyes.

Marcos estudió derecho en la Universidad de la Plata, Argentina, donde se diplomó en 1956. La escuela de leyes no era un lugar propicio, por su profundo conservadurismo político, para los estudios que a Kaplan le interesaban. De esta manera, su formación como jurista, politólogo y científico social en un sentido más amplio, se llevó a cabo con un gran esfuerzo personal y enorme interés por abordar la problemática social de su país y del continente latinoamericano en general. De todas maneras,su preparación formal de abogado y sus conocimientos de ciencia política, economía y relaciones internacionales, le hacen reivindicar y proponer una investigación de carácter inter y transdisciplinario.

Después de recibirse de abogado, Marcos Kaplan se dedicó durante un tiempo al ejercicio de la profesión, al mismo tiempo que continuó con su formación y escribiendo artículo y ensayos. Es importante señalar que como intelectual le tocó formarse en una mezcla de práctica política y profesional aunada a un esfuerzo personal, de autodidacta, pero sin el cobijo de una institución pública o universitaria.

Fue recién en 1962 cuando, a la edad de 36 años, ingresó a dar clases de instituciones del derecho público en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Más tarde, en 1965, también en la misma facultad, fue profesor de historia económica y social y profesor adjunto de sociología.

Durante la primera mitad de la década de los sesenta, Marcos dictó conferencias y escribió artículos sobre temas diversos, dentro de los que destacan la integración latinoamericana, la organización del Estado y la planificación, simientes de sus obras posteriores. En el año de 1966 ingresó como investigador al Centro de Investigación Aplicada, perteneciente al Rectorado de la Universidad de Buenos Aires, para desarrollar un trabajo sobre “Aspectos institucionales y jurídicos de la Planificación en la Argentina” y en ese mismo año dictó una serie de conferencias sobre América Latina. “Integración económica, desarrollo económico y organización internacional”, en la Facultad de Derecho de la Universidad de París, Faculté de Droit et des Sciences Economiques, Université de Grenoble y École Pratique de Hautes Études, París.

II. Su Etapa Chilena

Kaplan tuvo que emigrar a otros países debido al clima político represivo de las dictaduras argentinas. En el año de 1966 el general Oganía tomó el poder en Argentina y todos aquellos opositores al gobierno eran mal vistos; en 1967 tuvo entonces que emigrar a Chile, donde fue nombrado profesor de política económica y jefe de investigaciones en economía en la Facultad de Derecho del Instituto de Estudios Internacionales y a la Escuela Latinoamericana de Ciencias Políticas (FLACSO) Universidad de Chile, en Valparaíso. En aquel tiempo, el país andino era un lugar propicio para el desarrollo de las ciencias sociales.

En 1967 obtuvo además el grado de doctor en derecho y ciencias Sociales, por la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires con una tesis sobre “Servicios públicos en Argentina. Aspectos económicos, sociales, políticos y jurídicos”. Los temas en que Marcos centró su objeto de investigación fueron la integración latinoamericana, la empresa pública, y los problemas del Estado. En el año de 1969 publicó su libro Formación del Estado nacional en América Latina,[4] una de sus obras más importantes y difundidas en distintos países de la región y de otros continentes.

La “etapa chilena” de Kaplan duró hasta 1970, y durante la misma realizó una gran actividad internacional, pues aparte de estar vinculado a la Universidad de Chile y a la Escuela Latinoamericana de Ciencias Políticas (FLACSO), en el año de 1969 fue profesor visitante en el Departament of Sociology and Anthropology, de la Universidad de Tulane en New Orleans, Estados Unidos, bajo los auspicios del Latin American Studies Program. Ahí dictó dos seminarios sobre la ciencia social en América Latina y la estratificación y movilidad social en América Latina, dictando además conferencias en Alemania, en la Universidad Central de Venezuela, así como en el Banco Interamericano de Desarrollo de Washington. Para esas fechas Marcos fue considerado un experto en América Latina sobre la integración en la región.

En el año 1971, después de regresar a Argentina, obtuvo la prestigiosa Beca Guggenheim que otorga la John Guggenheim Memorial Foundation para realizar una investigación sobre “política de desarrollo científico y tecnológico en América Latina” y de esa época partió su línea de investigación sobre la ciencia y tecnología, que desarrolló a través de numerosos textos publicados.

Uno de los últimos trabajos en su tierra natal, antes de emigrar definitivamente a México, fue en la Fundación Bariloche. En el año de 1972 fue nombrado investigador y director del Programa de Estudios de Áreas Marginales. Argentina: el caso de la Patagonía, Departamento de Sociología.

III. Su Etapa Mexicana

El clima político en Argentina era insoportable para todo científico social crítico. Marcos, atento a los acontecimientos políticos de su país, podía prever que en Argentina se venían tiempos muy difíciles por la represión contra cualquier signo de oposición. En alguna ocasión Marcos, refiriéndose a los excelentes científicos sociales argentinos que se habían huido de su país por motivos políticos, por persecución de las dictaduras, menciono: “Argentina ha sido un país con capacidad para crear intelectuales y científicos sociales y una capacidad, aún mayor, para frustrarla”.

En el año de 1974 su antiguo mentor y amigo, Silvio Frondizi, fue brutalmente asesinado (junto con su yerno que trató de defenderlo) por los sicarios peronistas durante la presidencia de Isabel Perón. Estaba ya en camino una de las más sangrientas dictaduras de los militares argentinos.

Precisamente en el año de 1975, Kaplan nuevamente tuvo que emigrar a otro país, llegó a México precisamente un 14 de febrero de ese mismo año. En Chile ya se había dado el golpe de Estado de la Junta Militar comandada por Pinochet, por lo que Marcos decidió dirigirse a México donde tenía varios amigos y ofertas de trabajo, en un momento, además, de apertura del gobierno del presidente Echeverría hacia los perseguidos del Cono Sur. Sin embargo, este presidente practicaba un doble discurso; por un lado sostenía una “guerra sucia” encubierta en contra de un movimiento guerrillero producto de la represión gubernamental de las luchas sociales de finales de la años cincuenta y sesenta y, por otra, mostraba una política de apertura y de atracción de la izquierda latinoamericana.

En México, Kaplan fue contratado por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) y nombrado jefe del proyecto de investigación “El sistema de empresas públicas en México”, cargo que ocupó entre 1975 y1976. En 1977 pasó a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde fue nombrado investigador de la Coordinación de Humanidades de la UNAM, al mismo tiempo que dio clases en la licenciatura de ciencias políticas de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Más tarde fue contratado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la misma universidad, lugar en el que se mantuvo hasta su muerte. Fue precisamente en el IIJ donde adquirió una estabilidad laboral que le permitió elaborar una parte de sus obras más importantes, entre ellas sus trabajos sobre la Universidad, el narcotráfico, los flujos financieros internacionales y la globalización.

Durante toda esta época fue una académico muy activo; dictando conferencias en el CIDE, el Colegio de México, la Universidad de Guadalajara, el Centro de Estudios Económicos y Sociales del Tercer Mundo, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la UAM y, por supuesto, la UNAM, que se convirtió en su centro de trabajo. Sin embargo su actividad central fue como investigador, y como resultado de los múltiples temas desarrollados publicó numerosos libros y artículos en revistas y libros colectivos de diferentes países de América y Europa.

En el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Marcos dirigió varios proyectos de investigación, entre ellos, Revolución tecnológica, Estado y derecho, crisis y futuro de la empresa pública y regulación de flujos financieros, que derivaron en libros importantes y en donde participaron especialistas en varias disciplinas. Precisamente una de las virtudes de Marcos era prohijar, la investigación en donde hubiera el dialogo y el intercambio de ideas de especialistas de varias disciplinas, en eso ponía mucho el acento. La estancia en el IIJ, durante las últimas décadas de su vida, le dio una gran estabilidad que le permitió desplegar ampliamente su capacidad creativa.

Por su trabajo de investigación en la UNAM se le concedieron los más altos honores, ente ellos el Premio Universidad Nacional (1994); en el Sistema Nacional de Investigadores se le otorgó asimismo el nombramiento de Investigador Emérito y el de Investigador Nacional de Excelencia para el periodo 1o. de enero de 2003 al 31 de diciembre de 2012, distinción que sólo recibieron 35 investigadores en el país, y muy pocos de las ciencias sociales. Marcos Kaplán es también miembro de la Academia Mexicana de la Ciencia.

A comienzos de los años noventa, Marcos Kaplan se nacionalizó mexicano. Todavía le tocó vivir la huelga de la UNAM en el año de 1999 en donde fue un defensor de la universidad y con gran lucidez visualizó los peligros al que ella fue sometida por una huelga que nada tenía de constructivo y donde la ineficiencia de la administración chocaba contra la intransigencia de los huelguistas que por nueve meses la secuestraron.

IV. Sus Ideas

El pensamiento de Marcos era fundamentalmente latinoamericanista y, como se mencionó anteriormente, no admitía etiquetas y no se ceñía a las modas intelectuales; prefiriendo la libertad de pensamiento y el espíritu crítico.

Su obra es muy amplia y de una gran densidad y profundidad que exige un estudio constante, con temas como el petróleo, el Estado en América Latina, la universidad, la ciencia y tecnología, las revoluciones tecnológicas, el narcotráfico, el derecho, la integración latinoamericana y la globalización. Fundamentalmente, sin desdeñar sus excelentes trabajos sobre la ciencia y tecnología o su trabajo sobre la universidad, me atrevería a afirmar que la obra principal de Marcos se encuentra en el análisis del Estado latinoamericano. Aunque algunos críticos de su obra mencionaban que Kaplan se repetía y era muy recurrente en el tema del Estado, él hacía frente a los mismos alegando que si bien era cierto que el objeto de su trabajo intelectual fue por años el Estado, en cada una de sus obras descubría nuevos aspectos y enriquecía sus puntos de vista. Y así es, Kaplan tuvo la visión y el empeño de profundizar por muchos años en el importante y complejo tema del Estado latinoamericano, dejando una obra sólida que puede ser objeto de análisis para las generaciones de científicos sociales del porvenir. En suma, Marcos es indiscutiblemente uno de los precursores de la ciencia política latinoamericana y uno de los grandes estudiosos del Estado latinoamericano, desde un enfoque interdisciplinario o transdisciplinario.

V. La persona

Como persona, Marcos tenía con sus amigos charlas inteligentes y practicaba un amplio sentido del humor (era un excelente contador de chistes, a lo que le ayudaba su memoria prodigiosa); le gustaba además hablar de música, cine y literatura y solía cultivar la amistad, siendo al mismo tiempo celoso de su tiempo y su privacidad. Su esposa y sus dos hijas eran el núcleo más valioso para él. Solía, en conciliábulos en el pasillo o en su cubículo, comentar el acontecer político nacional e internacional o la política universitaria y era generoso para dar orientaciones a los jóvenes sobre la labor de la investigación. Era todo un placer escuchar como, con algún colega, ya sea Álvaro Bunster u Horacio Labastida por ejemplo, se comentaba ingeniosamente las noticias o los sucesos de la academia o de la vida en los pasillos, Marcos se veía fino y gracioso, replicando, citando a los clásicos, cuando le llegaba algún reto o broma.

En el trabajo era serio y riguroso con la metodología y la investigación. Marcos, ya sea como colega o como amigo en conversaciones informales, manifestaba lo que era su divisa como científico: rigor racional, crítica e imaginación. Su rutina de trabajo se desarrollaba en las mañanas, en su cubículo del IIJ, cuando no estaba en clases o en conferencias. En las tardes, en su casa leyendo y escribiendo, acompañado por música clásica.

Hasta los últimos días de su vida, mantuvo una gran lucidez intelectual, aunque algo acosado por los fantasmas de la persecución a que había sido sujeto durante su fructífera existencia. Marcos se negaba a morir, no solía comentar las dolencias y enfermedades que le aquejaron en los tiempos postreros y seguía con proyectos de trabajo y de investigación que se quedaron en su agenda.

Quizás por su capacidad por visualizar el porvenir, era en algunos casos poco optimista, por ejemplo, cuando los Estados Unidos con su aliado la Gran Bretaña desataron esa ilegal guerra contra Irak, Marcos afirmó: “una guerra se sabe cuando empieza, pero no cuando termina”. En efecto, eso no lo sabían el presidente Bush y el primer ministro de la Gran Bretaña, Tony Blair, cuando se declararon vencedores de la “rápida” Guerra de Irak en el año de 2003.

En los últimos días de su existencia, cuando ya estaba vencido por la enfermedad, Marcos mencionó “¡tanto trabajar, y qué va a quedar de todo lo que he hecho!” En eso, como en otras cosas, no estamos de acuerdo con Marcos: la vida de un investigador, de un científico, de un maestro no termina con su desaparición física: se mantiene en sus alumnos, en sus libros, en sus ideas en general y, en ese sentido, Kaplan tiene aún mucho que decirnos.

Es autor de más de 200 artículos y numerosos libros en solitario y en colaboración con otros autores. Entre sus obras destacan: El narcotráfico latinoamericano y los derechos humanos (1993), El sistema mundial en la era de la incertidumbre (1994), Crisis y futuro de la empresa pública (1994) y Universidad nacional, sociedad y desarrollo (1996).

*Agradezco a la señora Martha Schteingart, esposa de Marcos Kaplan y eminente investigadora del Colegio de México por su colaboración en la preparación de este ensayo.

Fuente: www.bibliojuridica.org/libros/4/1785/4.pdf Similar


[1] Zamitiz, Héctor, “Ciencia política e interdisciplina: una perspectiva teórica del Estado latinoamericano. Entrevista con Marcos Kaplan”, Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, México, núm. 176, 1999, p. 184.

[2] Silvio Frondizi fue uno de los fundadores de la Universidad de Tucumán, además de uno de los pioneros en Argentina de la ciencia política, autor de El Estado moderno, Buenos Aires, Losada, 1943.

[3] Zamitiz, op. cit., nota 1, p. 19 1.

[4] Formación del Estado nacional en América Latina, Santiago de Chile, Universitaria, 1969.