Diario Judío México - Queridos amigos:

En ya incontables ocasiones, Mahmoud Abbas/Abu Mazen, Presidente de la Autoridad Palestina, negó, no muy inteligentemente, la presencia milenaria judía en la Tierra de . En el intento de crear un “fast-track” que excluyera toda negociación con el Estado de – violando previos acuerdos internacionales –, Abbas envió un saludo en la ONU “desde Palestina, la Tierra del Profeta Muhamad y de Jesucristo”. Torpemente se “olvidó”, en su misiva, que sin pueblo judío no hay cristianismo, ni Jesús, ni Nazaret, ni Belén, ni Galilea judía, ni Jerusalem.

De hecho, la festividad que celebraremos en estos días, , es la que hizo posible a ese cristianismo mismo, ya que determinó en el siglo II a.e.c. la salvación concreta, física y espiritual de nuestro Pueblo, condenado por la voluntad de Antíoco IV, “Epifanes” (“el resplandeciente”), a abandonar su judaísmo. Antíoco IV, rey seleucida[1], promulgó medidas muy concretas[2] que forzaban a los judíos a abandonar su judaísmo y a adoptar la fe helenista, con el fin deliberado de acabar con el judaísmo en su intento de homogeneizar a sus súbditos bajo la fe impuesta por su imperio.

Conocemos en general a Janucá más por el milagro de la luz que por su lucha histórica, que aseguró el futuro de vida del pueblo judío con un sacrificio enorme en vidas humanas y un sufrimiento por décadas, en la lucha de nuestro pequeño pueblo contra el imperio más poderoso del mundo. Recordemos, sucintamente, el contenido histórico de Janucá, la lucha de la familia Jasmonea – los Macabim –, y la independencia judía que ellos lograron para la vida y continuidad del pueblo judío que celebra hoy, a 2,176 años, esa victoria:

  • 168 a.e.c.: Ante la prohibición de Antíoco de observar el Shabat y las Festividades judías, y de circuncidar a los niños judíos, y ante la imposición de celebrar sacrificios paganos a los dioses helénicos, Matitiahu Cohen ben Yonanán (MaCaBY) lanza una guerra popular contra el Imperio Griego bajo el lema: “Mi laHashem – ¡Elái!”: “Quién esté con Dios – ¡Que venga conmigo!”, iniciándose la gran gesta macabea contra los Seleucidas.
  • 165 a.e.c.: el 25 de Kislev, Yehudá HaMacabí y sus fuerzas expulsaron a los griegos de Jerusalén. Yehudá reinauguró el Templo de Jerusalem, que había sido intencionalmente profanado por los griegos. Esto no marca una victoria final por parte de los judíos, ya que la lucha continuó de forma intermitente durante más de 20 años.
  • 163 a.e.c.: Yehudá HaMacabí obtuvo la autonomía interna de su nación de manos de Antíoco, pero continuó luchando, en la búsqueda de la libertad política plena.
  • 161/160 a.e.c.: Yehudá HaMacabí fue asesinado en Elasa cerca de Bet-Jorón. Yonatán se convirtió en el líder del pueblo judío. Un diplomático astuto, Yonatán hizo uso de la inestabilidad política entre los griegos en beneficio de los judíos. Las autoridades sirias lo reconocieron tanto como el gobernador de Judea y como su Sumo Sacerdote.
  • 143 a.e.c.: Yonatán fue asesinado y Shimón, el último de los cinco hermanos hijos de Matitiahu, se convirtió en el Sumo Sacerdote y gobernante de Judea. Él tuvo éxito en expulsar a los griegos de Siria, estableciendo un reino independiente. Shimón fue asesinado por el yerno de Ptolomeo, que atentaba ser el gobernante de Judea. Sin embargo, el hijo de Shimón, Yojanán Hircanus, se hizo cargo y gobernó hasta el 105 a.e.c.
  • 104 a.e.c.: Alexander Yanai asumió el cargo de gobernador jasmoneo.
  • 76 a.e.c.: con la muerte de Yanai, su viuda, Shlomtsíon HaMalká (Shlomit Alexandra, Salomé, 76-67 a.e.c.), se convirtió en la gobernante jasmonea. Fue durante su reinado que los fariseos lograron una posición de liderazgo político y religioso en la vida judía.

Historia judía; gloriosa historia de nuestro pueblo, de ésa que Mahmoud Abbas intenta ocultar, negar, en la realidad del post-modernismo y sus “narrativas”.

Podemos aprender mucho, para nuestro más relevante presente, de esa gran gesta macabea. Los Macabim desarrollaron un verdadero ejemplo de liderazgo judío basado en principios claros, asequibles, importantes de aprender y transmitir. Algunos de los mensajes que recogemos de ese ejemplo guía nuestro trabajo cotidiano en Macabi:

  • Todo proyecto significativo necesita de objetivos claros, entendibles y comunicables, capaces de crear el entusiasmo de quienes deben tomar parte de él.
  • Para arribar a objetivos establecidos, se necesita de un deseo muy, muy fuerte, que focalice energías, creatividad y empeño en esa dirección. Theodor Herzl, el Padre del Sionismo, lo estableció patentemente en su célebre frase: “Im tirtzú, ein zo hagadá” – “Si lo quieren [verdaderamente, entregadamente], no será un sueño”.
  • Un proyecto y un proceso revolucionario, libertador, debe contemplar las necesidades de todos los involucrados, otorgándoles soluciones reales a las causas de las que toman parte.
  • Una causa, para “hacerse historia”, debe tener una traducción concreta en un plan de acción; un plan que contenga tácticas, estrategias y una clara visión del futuro.
  • Es indispensable determinar cuáles son los temas y asuntos irrenunciables en una ideología y su acción; aquellos por los que se deben invertir el máximo posible de esfuerzos y energías.
  • Los proyectos significativos pueden originarse en la visión de algunos, pero, para tornarse en verdaderamente trascendentes, deben contar con el apoyo, el involucramiento y el trabajo de muchos.
  • Los verdaderos procesos transformadores toman tiempo; requieren de paciencia, constancia, y una determinación y compromiso con los ideales que los sostienen que deben transmitirse y continuarse de liderazgos pasados a presentes y futuros.
  • El éxito de un proceso transformador está “al final del camino”; se puede ser parte de una de sus etapas, sin por ello presenciar la resolución de todos sus componentes y aspectos – así, hoy, con el Sionismo y los desafíos del Estado de Israel en su realidad geopolítica y en su constitución interna –.

Janucá nos trae todo esto: mensajes sobre liderazgo, visión, victorias y éxito; historia real, concreta, de nuestro pueblo en nuestra Tierra – hoy, nuestro Estado – que dio lugar a nuestra continuidad como nación; milagros de fe, de lucha, de acción humana – individual y nacional – y Divina… y luz: la luz de una festividad que, en el invierno de Israel, entibia los corazones del pueblo judío por doquier, quien reconoce, en la vida renacida nacional del Estado Judío, la continuidad del mensaje Macabeo que nuestro Movimiento tanto se honra en promover.

Que este JAG HAURIM, la Fiesta de las Luces, traiga la luz de las antorchas Macabeas, iluminando nuestro compromiso de continuar con los ideales Macabeos de antaño, reformulados para nuestro presente y futuro.

Que sea ésta, Macabim, una celebración muy feliz,

en el marco de vuestras familias;

de nuestros más de 400 clubes y Centros Comunitarios Macabeos en 70 países, y de nuestra Medinat Israel tan profundamente macabea,

 tan significativamente exitosa.

Con nuestros mejores deseos

¡Jag Janucá Saméaj, Macabim, y Jazak ve’ematz!

RABINO CARLOS A. TAPIERO

Vice-Director General & Director de Educación

Unión Mundial Macabi


[1] El imperio Seleucida (sirio-greco) se estableció posteriormente a la muerte de Alejandro Magno, cuando sus generales dividieron su imperio en África y Asia.

[2] “No mucho tiempo después de esto el rey envió a un senador ateniense para obligar a los judíos a abandonar las costumbres de sus antepasados y ya no vivir por las leyes de Dios; también profanar el Templo de Jerusalén y dedicarlo a Zeus el Olímpico, y en el monte Grizim a Zeus el Hospitalario… también trajeron al Templo cosas que estaban prohibidas, por lo que el altar estaba cubierto de ofrendas abominables prohibidas por las leyes. Los hombres no podían cumplir con el Shabat o celebrar las fiestas tradicionales, ni siquiera admitir que eran judios. A sugerencia de los ciudadanos de Tolemaida, se emitió un decreto ordenando a las ciudades griegas vecinas de actuar de la misma manera en contra de los judíos: obligarlos a participar de los sacrificios, condenando a muerte a aquellos que no consintieran adoptar las costumbres de los griegos. Era obvio, por tanto, que el desastre amenazaba. Dos mujeres que fueron detenidas por haber circuncidado a sus hijos fueron exhibidas públicamente por la ciudad con sus bebés colgados en sus pechos y luego arrojados desde lo alto de la muralla de la ciudad. Otros, que se habían reunido en cuevas cercanas para respetar el Shabat en secreto… todos murieron quemados” (Libro de Macabeos II, 6:1:11).


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