Diario Judío México - Tras un intenso año de preparativos, culmina el 2’ Festival de canciones:” ”… encontrar patrocinios, buscar participantes tanto nacionales como internacionales; diseñar el programa, hacer los diplomas, buscar el sonido e iluminación adecuados, preparar los obsequios para los participantes y las botanas para el público (¡muy importantes!), preparar el power–point con las canciones, la música para el intermedio…en fin, tantos y tantos detalles- y cuidar cada uno de ellos para que el evento fuera digno, motivante, que tuviera calidad y calidez…¡misión cumplida!

Diez cantantes interpretando cada uno sus canciones en Idish, que nos permitieron al mismo tiempo reír, gozar y hasta llorar de emoción. Cinco músicos: (dos pianistas, un saxofonista, un baterista y una niña que interpretó su hermoso oifn pripetchik en la flauta); un grupo musical que acompañó la canción “dolarn” (original ”volare”), con un ritmo de jazz moderno; seis jueces, tres directores del evento y un público de 400 personas- todos reunidos en una inolvidable tarde en las instalaciones de la Comunidad Bet El.

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Cantantes de que crearon sus letras, (algunos con música original y otros con una ya existente) con problemáticas actuales, refiriéndose a la hija que no puede llegar a ver a su mamá debido al tránsito (y con la música de LA BAMBA); la desesperación de no poder con las deudas que genera la tarjeta de crédito; la invitación a disfrutar de cada momento de nuestra vida… pues ésta es una lotería; los dólares, una enfermedad necesaria!

Cuatro intérpretes extranjeros (de Nueva York, North Carolina, Argentina y Alemania), quienes nos conmovieron con la originalidad de sus temas, con sus actuaciones y con el sonido del acordeón. Mitch, el Maestro de Ceremonias, (de Toronto), quien además de tener una hermosa voz, presentó el evento con un idish claro y cadencioso. El potpurrí del final- dirigido por nuestro Jazán Ari Litvak- nos levantó emocionados de nuestros asientos: cantamos, vibramos, llenamos nuestras almas con esas letras y esas melodías que sólo el Idish puede transmitir.

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Jóvenes y adultos, hombres y mujeres- nietos acompañando a sus bobes y zeides; padres e hijos…Esto es nuestro idish, nuestro evento, con temas tan actuales y a la vez llenos de nostalgia que nos llegan hasta la médula. El entusiasmo, el trabajo, la participación y sobre todo, la emoción, son una muestra que nuestro Idish sigue imbuido en nuestras “kishkes”…sigamos buscando caminos para estudiarlo, aprenderlo, usarlo y disfrutarlo. Sigamos adelante, agregando eslabones a la “goldene keit”- esa cadena de oro que representa nuestras raíces, nuestro ser, nuestra cultura ashkenazí…nuestra identidad!

¡¡¡¡Gracias a Bet El, a los participantes, a los organizadores, al público y a todos aquellos que hicieron de este sueño, una realidad!!!!

מיר וועלן זיך ווייַטער זען!

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