Muy estimadas y estimados lectores de este tan querido Diario Judío, en esta ocasión les comparto que al estar en tierras tapatías no pude perder la oportunidad de ver a nuestra tan querida amiga, Sophie Goldberg en la presentación de su libro “El Jardín del Mar”, el pasado viernes 26 de agosto en el Auditorio de Club Atlas Colomos.

Después de tres años, Sophie Goldberg volvió al mismo recinto, donde ya había dejado huella con su obra “Lunas de Estambul”. Sin embargo, en palabras de la autora, “El Jardín del Mar” significó un refugio de nuevos lectores durante la pandemia, quienes le enviaron numerosos mensajes de gente que leía su último libro como un apoyo durante el confinamiento. Ella, sin esperarlo, recibió dentro de este cumulo de mensajes algunos que describían su proceso de confinamiento como una “guerra sin balas”, ante lo que ella discrepó de manera respetuosa ante esta concepción, la cual es ni siquiera comparable ante personas que en la década de los años cuarenta vivían la ocupación nazi en lugares como Bulgaria, o lo que ocurre actualmente ante la invasión rusa de Ucrania.

“El Jardín del Mar” en descripción y emoción de Goldberg, es una huella de esperanza y solidaridad, es el reconocimiento del momento y las consecuencias que se dan cuando un padre le dice a un hijo que a partir de hoy es el hombre de la casa (en el contexto de la Bulgaria ocupada por el régimen nazi). Es una historia diferente que no tiene similitud alguna con lo que generalmente vemos en la filmografía o encontramos en la acerca del holocausto, ya que, sobre todo, vincula la supervivencia de un niño con su madre con la solidaridad del pueblo búlgaro por no entregar a su población judía, vista por ellos mismos como búlgaros y no como ajenos. Esta situación es la que será el contexto y la trayectoria de Alberto, el niño ingenuo y protagonista, que vive la guerra sin alcanzar a dimensionar todo lo que está sucediendo de los hechos que ve a diario, y , que con ello sobrevive emocionalmente a la tragedia, con el acompañamiento de su libreta, su mente y mano para dibujar lo que estaba alrededor de un granero , siempre con la esperanza de ver a su padre y contarle todo lo que vivió en los tres años de estar escondidos.

Esta obra literaria es un libro muy distinto a otros dentro de la segunda guerra mundial y el recuerdo del holocausto,  desde el agradecimiento y la gratitud, porque pasaron cosas maravillosas que le demuestran a Goldberg el seguir teniendo esperanza como seres humanos, ir en contra de que el hombre es malo por naturaleza, aun habiendo que discrepar en este argumento lamentablemente sostenido por psicólogos, rabinos , sacerdotes; que a ella no le conformo, y logró con su escritura y experiencia familiar dar mayor solidez a lo contrario, quien agregó ante las y los asistentes lo siguiente: “No estamos hablando de distinta religión o raza, sino de humanidad … ¿Porque fijarse en las diferencias y no en las similitudes? Todos tenemos que aprender mucho de unos y otros, de religión, de gustos sexuales. Poder convivir es el respeto, que hace que no debamos imponer lo que para uno es con el otro”, y posteriormente agregó en el mismo tono: “tolerancia, Tenemos que hacer la palabra nuestra, no aguantarnos como si fuéramos una infección, ver todos los puntos de convergencia para no repetir historias tan terribles, y que nos sigamos tropezando con la misma piedra, y que lo que ocurre en Ucrania suceda. No podemos quedarnos cruzados de brazos ante el sufrimiento que se vive en estos momentos”. 

“El Jardín del Mar” de Sophie Goldberg no tiene que ser leído únicamente por los que tenemos la misma esperanza, sino también por aquellos que siguen escépticos de ella, y entender que Goldberg no describe una ficción sino una realidad, y para que más ponerlo en duda, si el protagonista de esta increíble y motivante historia es su papá… Para él un regalo en vida.

Gracias por su atención y espero su respetuosa opinión en el espacio de Diario Judío o en las redes sociales de un servidor: @PabloQZepeda

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Licenciado en Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente. En cuanto a experiencia internacional ha tenido estudios de intercambio con la Universidad de San Diego, California; y la Universidad Alberto Hurtado en Chile. Estudió el idioma alemán en la ciudad de Münster, Alemania y trabajo para el Consejo de Promoción Turística de México en la ciudad de Frankfurt. En aspectos relacionados con el judaísmo ha colaborado con el Proyecto Shagriria de Argentina (Jóvenes Embajadores de Israel en la Diaspora), con el Proyecto Judische Stammtisch en Münster, Alemania; con Jewish Experience y Honestly Concerned en Frankfurt, Alemania. También ha participado en diálogo entre árabes e israelíes en la organización YaLa Young Leaders, parte del Shimon Peres Centre for Peace Institute. En medios de comunicación ha trabajado en funciones administrativas y de producción para Radio Fórmula Guadalajara, en conducción y análisis de temas internacionales para Megaradio, y ha colaborado con Diario Judío como columnista y periodista desde Agosto del 2015, cubriendo temas de: política internacional, inclusión, innovación, juventud y negociaciones de paz entre Israel y los países árabes. Además ha trabajado en la cobertura en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.