Ante todo quisiera decirles quien soy yo y quienes fueron mis padres para que sea más comprensible lo que significa para mí el haber visto y oído al grupo de Teatro Polaco en Yiddish. Polonia, el país en el que durante mil años vivieron millones de judíos, creando una rica e importante cultura en Yiddish.

Mi nombre es Maya Wajsfeld de Ajzen. Mis padres, Roman y Rivke, nacieron en Polonia y en 1922 emigraron a Francia. Ambos eran bundistas (socialistas judíos) y estaban en peligro de ser enviados a prisión por sus actividades políticas a favor de los trabajadores… Yo nací en París, Francia. Mi idioma materno fue el Yiddish y durante 35 años fui maestra de y literatura judía en colegios de la comunidad judía en y autora de los libros de texto en Yiddish para la secundaria y preparatoria del Colegio Israelita de . Soy una verdadera y sincera Yiddishista.

Al enterarme que venía a el teatro Yiddish de Polonia despertaron en mi todo tipo de sentimientos encontrados, pensamientos, recuerdos y cuestionamientos:

Polonia, un país en el hubo tanto antisemitismo, tantos pogroms, tanto dolor… tiene ahora un teatro en Yiddish en el que participan judíos y NO judíos (gentiles) que cantan y hablan en Yiddish, organizan giras y festivales invitando artistas judíos de todo el mundo, tienen talleres en los que los actores aprenden a hablar, leer y escribir en Yiddish y el gobierno polaco apoya y ayuda a este grupo… Y me pregunto:

¿Qué interés tienen tanto el gobierno como estas personas en hacer este trabajo?

¿Para qué? ¿Por qué? Las respuestas que ellos me dieron cuando los entrevisté fueron:

Nosotros, dijeron los judíos, siempre hemos apoyado (desde principios del siglo 20) todo lo que se refiere al teatro judío, desde los tiempos dorados de Ida Kaminska, es un legado que recibimos y que sentimos que debemos y queremos que siga existiendo.

Los gentiles me dijeron:

Que ellos están en esto por varias razones: les interesa la cultura judía, les gusta de verdad el folclor, el idioma y lo consideran parte de su … que también es la posición del gobierno… y que es su modus vivendi, es su trabajo y les gusta.

Que significó para mí:

Para mí fue un emotivo viaje al pasado… con muy buenos intérpretes, voces maravillosas, montaje excelente… actuación perfecta… bien montado, vestuario perfecto y muy bien llevado a cabo. Todas las canciones las conocía yo y me emocioné hasta las lágrimas…

Y pienso: ¿acaso hay un presente y habrá un futuro? ¿Eso es todo lo que nos queda?

¿Un viaje nostálgico? Y entonces me embarga la tristeza por todo lo que se perdió… y no puedo dejar de pensar en lo que pasa en mi querido México, donde siempre tuvimos la libertad de organizarnos, estudiar, mantener nuestras costumbres y tradiciones… y permitimos que nuestras escuelas eliminaran el Yiddish de sus programas de estudios, sin darnos cuenta de la gran pérdida que hemos sufrido.

Felicito de todo corazón a este grupo por su labor que lleva a cabo para evitar el olvido total, así como también a todas las instituciones en otros países como Estados Unidos, Francia, Israel, , México, etc. Que siguen organizando diversas actividades (teatro, coros, campamentos de verano para niños y familiares, impresión de periódicos y revistas, cursos en universidades, grupos de pláticas, etc.) todo en Yiddish para preservar y difundir la riquísima cultura en Yiddish, el idioma de los judíos ashkenazim.

Video: Los mejores momentos del Teatro Yiddish de Polonia, en

1 COMENTARIO

  1. Cuan ciertas estas especulaciones y me pregunto:
    Habra quienes en Mexico tengan la capacidad y la energia para recuperar su ser, y devolver su idioma a alguna de sus escuelas o, como los Karnovsky seguiran caminando el proceso de asimilacion que con tanta fuerza se ha apoderado de esa comunidad en la que – por lo menos los ashkenazim-  parecen urgidos de dejar de ser para convertirse en lo que sea contar de no ser lo que son

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