Diario Judío México -

La Profesora Chava Turniansky de la Universidad Hebrea De Jerusalem, recibió el “Premio Israel ” por su investigación de las lenguas y literaturas judías, como estudiosa del Yiddish.

El máximo galardón con el que el Estado de destaca a figura sobresalientes, le fue entregado en un acto festivo en el Día de la Independencia. A ello se le agregó la distinción de haber sido elegida para hablar en la ceremonia en nombre de todos los nueve galardonados en distintas áreas, en un conceptuoso discurso que le valió entusiastas aplausos.

Pocos días antes de recibir el “Premio ” por la investigación, el estudio y la enseñanza del Yiddish, la Profesora Turniansky nos recibió en su departamento en Jerusalem. Fue una oportunidad para aprender, enriquecernos y disfrutar, escuchando a esta destacada catedrática, sobre el Yiddish, su México natal, el que eligió como hogar.. Mucho más.

P: Es inevitable comenzar con una pregunta casi retórica….¿Cómo se siente al haber sido distinguida con el “Premio ” por su investigación de años dedicada al Yiddish?

R: En las nubes. Nunca en mi vida me imaginé que iba a llegar a esto.

P: Chava, con muchos años por delante todavía hasta los 120….no resume todavía nada..Pero qué bueno cuando el tema al que usted ha dedicado su vida es reconocido al máximo nivel, con el máximo galardón que otorga el Estado de ¿verdad?

R: Es una felicidad que no se puede describir. Lo que más entona la felicidad es la alegría de los amigos, de los que te quieren, cómo se alegran contigo, cómo se sienten parte del premio…tus alumnos, tus colegas…es algo único, de veras.

P: Se me hace que para quien está en la academia, enseñando, lo más importante debe ser la alegría de los alumnos…

R: Es cierto. Es lo más importante de mi carrera. Creo que lo debe ser para todo profesor. Durante tantos años he tenido miles de alumnos. Cuando los encuentro a veces ya no los reconozco pero se me acercan y me dicen “usted me enseñó Yiddish hace 15 años—20 años”. Aunque a veces no me pueda acordar de quiénes son, la alegría es enorme.

P: De todas las vertientes de su trabajo, la investigación, la enseñanza, la traducción monumental que ha hecho del diario de una mujer judía del siglo XVII –¿Qué es lo que más le gusta?

R: Es combinado. Me gusta enseñar y me gusta investigar. Y enseñar lo que investigo. Y de los alumnos tomo preguntas que me ayudan en la investigación y luego puedo volver con ellos a darles respuestas.

EL Yiddish, UNO DE LOS IDIOMAS JUDÍOS

P: Si hay que explicar a un público no judío el trasfondo de su reciente galardón y del tema al que ha dedicado su vida…¿Qué es el idioma Yiddish?

R: El Yiddish es una de las lenguas judías. Desde el siglo II el pueblo judío dejó de hablar hebreo, por la destrucción del Templo, por el exilio. Cuando regresaron los exilados de Babilonia a ya no hablaban hebreo sino arameo, que fue asentándose y dejando de lado al hebreo. El hebreo dejó de ser una lengua hablada.Siguió siendo la lengua del rezo, de la lectura, de la escritura, pero no de la comunicación oral diaria. Esa función la tomaron otras lenguas, dependiendo del lugar y de la época.

Como el pueblo judío fue un pueblo migratorio, en cada lugar al que llegaron judíos, adoptaron la lengua del lugar y la adaptaron a sus necesidades, a su manera de expresión. Así nacieron muchas lenguas judías, no sólo el Yiddish. Hubo como 20 lenguas judías, pero no todas existen hoy.

P: ¡¿Veinte?! Estamos acostumbrados al Yiddish y al ladino…¿Verdad?

R: Así es, pero llegaron a ser muchas más. Algunas no llegaron a la escritura sino que fueron solamente hablados. Por ejemplo algunos tipos de árabe muy locales que no existen hoy. Las lenguas que aún se hablan hoy son el Yiddish –que nació en Alemania y se derivó del alemán-, el ladino que nació en España y se derivó del español, el arameo que sigue siendo (aunque hoy lo llamamos kurdo) el idioma de los judíos del Kurdistán, y también lenguas como el judeo-italiano, el judeo-francés, el judeo-provenzal, el judeo-tártaro.

P: Siempre se trata de una lengua total, adaptada por los judíos..

R: Exactamente. En cada lengua entraron muchos elementos hebreos. Todas las lenguas judías tienen un porcentaje bastante considerable de palabras hebreas y arameas que se parecen en todas las lenguas. Y cada lengua sirvió para la comunicación de cierto grupo, en cierto lugar durante cierto tiempo.

Por ejemplo: los judíos llegaron a España cuando el régimen era árabe y entonces hablaron un tipo de judeo-árabe en el cual había palabras hebreas y arameas y también diferencias en sintaxis.Es que siempre quedan huellas de la lengua anterior que hablaron los judíos en el lugar en el que estuvieron antes. En el momento que llegaron los Reyes Católicos y la lengua de España fue el español, los judíos que hablaban antes el judeo-árabe pasaron al judeo-español, que es el ladino.

P: Bien sabemos que se dice a menudo que el Yiddish es un dialecto del alemán…Por eso quisiera preguntarle si hay un punto en el cual uno dice que la adaptación local de un idioma-en este caso el Yiddish originado en el alemán- deja de ser una ramificación y se convierte en un idioma en sí mismo…

R: Si. Durante el iluminismo parte de los judíos mismos pensaron que el Yiddish era un alemán corrupto. Pero lo que pasa en realidad es que hubo un momento, cuando el Yiddish nació –alrededor del siglo XII o el XIII, aunque puede haber sido antes pero no tenemos documentos para probarlo- en que el Yiddish y el alemán bebían del mismo manantial. Es un eslabón en el desarrollo del alemán. Pero muy pronto, se bifurcan y cada uno va por su lado. Es decir que el judío va a entender lo que el alemán habla pero el alemán no va a entender todo lo que el judío dice.

P: ¿Y eso lo determina la riqueza cultural de ese otro fenómeno que se está convirtiendo en un nuevo idioma? O sea…¿por qué el Yiddish se convirtió en un idioma separado…por la intensidad de una vida cultural que le dio mucho contenido?

R: Según mis últimas investigaciones lo que más tuvo influencia sobre esa bifurcación, fue la necesidad de traducir el Tanaj, el Primer Testamento, al Yiddish. No tenemos todos los documentos que pueden mostrar con exactitud cuando fue, pero sí documentos tardías en base a los cuales sabemos que la traducción fue anterior a ellos. Tomando la base de la lengua alemana, se crearon expresiones que suenan a alemán pero que no son alemán y que o no existen o tienen otro significado completamente diferente.

EL Yiddish EN SU HOGAR MEXICANO

P: Chava, usted nació en México, como hija de inmigrantes judíos, su papá de Lituania y su mamá de Polonia..

R: Así es. Pero ambos pertenecían a la misma área cultural que conocemos como “litvakes”. O sea lituanos, hablan casi el mismo Yiddish…

P: Usted mamó mucho de lo que sus padres llevaron consigo a México, donde usted nació. ¿Cómo convivían esos mundos en su hogar?

R: Ante todo en mi casa se hablaba solamente Yiddish. Naturalmente que fuera de la casa hablábamos español. Mamá no, pero papá sabía perfectamente el español. Leía toda la literatura que le gustaba en español. Hablaba un perfecto español. Pero en casa exigían que habláramos Yiddish.

P: O sea que había una decisión explícita de hablar el Yiddish para preservar el idioma, no porque no se arreglaran con el español…

R: Así es. Pero el Yiddish no solamente era la lengua sino toda una cultura. Papá decía “español va a aprender, pero Yiddish si no lo va a hablar en casa, no lo va a aprender”. Y lo que pasa es que en México, muy temprano, ya en 1925, se fundó una gran escuela, “Colegio Israelita de México” (Der Yiddishe shule in México), de la cual estoy cada vez más orgullosa de haber sido alumna. Esa escuela estaba incorporada al Ministerio de Educación de México, todas las clases menos el kínder, donde se hacía todo en Yiddish. Pero ya desde 1º de primaria empezamos a leer y escribir en español y en Yiddish. Y en 4º de primaria empezamos a leer y escribir hebreo, así que muy pronto teníamos tres lenguas.Y teníamos excelentes profesores, tanto mexicanos no judíos para la materias generales como ex inmigrantes judíos de Europa que pasaron a ser ciudadanos mexicanos también y que nos enseñaban las materias judías.

P: ¿Y cómo fue la historia de su instalación en Israel?

R: Yo había venido primero al majon Greenberg para estudiar a ser morá, maestra, para poder regresar a México y ser maestra de hebreo. De Yiddish ya podía ser, pero quería perfeccionar mi hebreo, conocer el país, la cultura. Cuando volví cumplí con mi obligación de los dos años de enseñanza por ese año que me dieron en Israel y luego hice aliá, vine a vivir a Israel y empecé a estudiar en la Universidad Hebrea.

MEXICANA E ISRAELÍ

P: Usted llegó a Israel por sionismo y al mismo tiempo entiendo que se sentía muy mexicana. Pueden convivir perfectamente el amor por el país en el que nació, el mundo mexicano y el deseo de vivir en Israel ¿Verdad?

R: Así como cuando tenemos un hijo y pensamos que no vamos a poder amar al segundo y sí lo amamos, así es esto para mí. México e Israel son mis dos hogares. Tengo dos patrias y las amo a los dos.

P: ¿Qué le quedó a usted de México, qué trajo consigo de allí?

R: En primer lugar, la lengua. Leo, conozco a los escritores mexicanos, estoy al tanto de lo que sucede culturalmente. Los aromas, las vistas, el sabor de la comida, la casa, mis amigos, mi escuela, mi familia.

Cuando los judíos llegaron a México, la mayoría vivía en un lugar en el que vivían sólo inmigrantes. También nosotros. Los amigos de mi infancia eran árabes libaneses…Uaded, Karime, Anwar. Eran mis amigos de la infancia. Con ellos aprendí español, con ellos jugaba en la calle de la Merced, en Venustiano Carranza. Así que como la infancia nos acompaña siempre, a mí me acompaña México.

P: Parece que el corazón cuanto más ocupado está, más lugar tiene –¿Verdad?

R: Exactamente. Me encanta eso…

P: Creo que los latinoamericanos siempre sentimos que somos queridos en Israel. ¿Cómo se siente usted al respecto, cuáles han sido sus vivencias?

R: Ayer justamente estábamos hablando con una señora que llegó en el 49, que decía que nadie se preocupó de ella. Y comentábamos en la conversación que quién se podía entonces ocupar de ella..si alguien venía de Occidente, digamos de o Inglaterra..¿Quién se podía ocupar de ella cuando había tantos inmigrantes, la mayor parte sobrevivientes del Holocausto?. Pero cuando yo llegué en el 57, me recibieron con amor, todos preguntaban si me podían ayudar en algo, si podían hacer algo por mí, si necesitaba algo. Fue una bienvenida increíble que inmediatamente me hizo sentir en casa, me hizo sentir querida.

EL ISRAEL DE HOY

P: Es muy diferente el Israel que la recibió a usted y el Israel de hoy ¿Verdad?

R: Sí….

P: ¿Para bien y para mal? ¿Hay de todo?

R: Así es. Para bien y para mal.

P: ¿Cómo elaboraría esta idea?

R: Al principio el Estado de Israel pensó que iba a crear aquí la mejor sociedad del mundo, poner al hombre en el centro y ocuparse de sus necesidades de la mejor manera. Durante el tiempo se crearon muchos fenómenos…pobreza, diferencias entre pobres y ricos, corrupción.Pero en muchos sentidos se sigue luchando por lo primero, por lo que queríamos y en muchos sentidos se logra llegar al ideal. La batalla no se ha terminado y debemos seguir haciéndola, con toda la diversidad de este país que es increíblemente interesante porque hay gente de todo el mundo, todos los idiomas…todos se encuentran aquí.

P: Marcos Aguinis me dijo una vez en una entrevista una frase que cito a menudo porque me parece una buena descripción: Israel es imperfecto pero ejemplar..

R: Me parece muy bien puesto. El tema es también que quiere ser ejemplar y lucha por ser ejemplar…

P: La sociedad es sin duda más individualista que antes, hay mucha más polarización…¿Eso se debe a su criterio a que se han perdido los ideales o a que hay fenómenos de la vida moderna de los que Israel no ha podido escapar?

R: Hay de todo. Israel no es único en este sentido. En otras partes del mundo están sucediendo exactamente las mismas cosas..el amor por lo material, el abandono de lo espiritual. Pero el hecho que nosotros estamos atentos todo el tiempo a lo que está sucediendo y no paramos de discutir y buscar el camino y alternativas, significa que este país sigue buscando la forma de llegar a lo que quiso ser desde un principio. En muchos aspectos las cosas se han logrado, pero hay esperanza, por el deseo de la población de llegar a eso.

EL ROL DEL ESTUDIO EN ISRAEL

P: Y en esta sociedad israelí de tantas contradicciones ¿Qué lugar siente que se da al estudio? Sé que usted no puede responder al respecto como alguien imparcial porque ha dedicado su vida al estudio…pero precisamente como quien conoce el tema desde adentro, puede responder. Cada tanto oímos quejas acerca de los recursos que se destina a la educación superior..¿Cómo ve el tema?

R: Considero que tenemos mucho y queremos más. Las universidades en Israel hacen muchísimo. Tenemos excelentes alumnos. Hay tantos egresados de Doctorado excelentes que no tenemos lugar para darles trabajo. Este es un gran problema. Pero sí hay un apoyo muy fuerte al estudio, a la investigación, a la publicación de investigaciones y a la diseminación de conocimiento cultural y espiritual. Pero siempre sentimos que no es bastante. Hay que aspirar a más.

Sí hay un problema que creo que es mundial, del estado de las Humanidades, que tiene que ver naturalmente también con las aspiraciones materiales por un lado y las espirituales por el otro. Sí creo que se debe dar más lugar al estudio de las Humanidades o por lo menos darle el apoyo que se le da a las Ciencias Exactas. Naturalmente los alcances se ven mucho más claro en las Ciencias Exactas. Por ejemplo, el Premio Nobel que varios israelíes han recibido en los últimos años. En las Humanidades eso es menos visible. Y creo que sí hay que aspirar y luchar por que haya un apoyo más fuerte a las humanidades.

P: La pregunta es qué viene primero, el huevo o la gallina…porque conocemos esas situaciones en las que, por ejemplo, si alguien va a estudiar, digamos, sociología, surge la pregunta de para qué le va a servir, de qué se va a mantener…

R: Muchas cosas han cambiado. Cuando yo llegué a estudiar a la universidad, no se me ocurrió pensar si voy a vivir de lo que voy a estudiar. Tampoco pensé que yo podía vivir de la investigación del Yiddish. Quién se lo hubiera imaginado. Hoy cuando un estudiante va a estudiar algo, sí se pregunta si va a poder vivir de eso…

P: Y es legítimo preguntarlo..no quiere decir que la persona sea un materialista carente de valores..

R: Claro que no. Es legítimo, por supuesto. En nuestros tiempos pensábamos que hay que estudiar para saber, para ampliar nuestros horizontes y después vamos a buscar trabajo en cualquier cosa. Hoy la gente joven no quiere hacer eso y también es muy difícil hacerlo.

EL Yiddish, SU OPCIÓN-Y SU LUGAR EN ISRAEL

P: Usted fue a estudiar Yiddish porque le gustaba y lo amaba de su casa ¿No es así?

R: Sí. Yo primero terminé una escuela normal para ser maestra de primaria. En mi caso fue bueno que no recibí trabajo más que como suplente y entonces en ese momento decidí que ahora que ya tengo mi diploma voy a ir a la universidad a estudiar lo que me gusta, para el alma, no para el bolsillo. Entonces fui a estudiar lo que siempre me encantó, temas de los que nunca pensé que viviría: Historia del pueblo judío e Yiddish. Es una excelente combinación.

P: Combinando su gran amor con el tema que mencionábamos ahora de qué se estudia y por qué…le preguntaría si siente que hay un regreso al Yiddish, si muchos jóvenes se interesan…

R: Desde el punto de vista de mi departamento en la universidad, te diré que nunca tuvimos muchos alumnos. Pero muchos al terminar hicieron la maestría y hasta llegaron al Doctorado. Es decir que en comparación con muchos otros departamentos, la motivación es muy fuerte y la gente se dedica con toda el alma. Siempre tuvimos por ejemplo más doctorados que alumnos de maestría. Tienen un entusiasmo impresionante. Algunos lo consideran una misión sagrada, hablar en Yiddish, estudiar en Yiddish, difundir el Yiddish.

Cuando se fundó la Universidad Hebrea en 1925 no aceptaron el apoyo del judaísmo norteamericano para crear un departamento Yiddish. La contribución, bastante considerable, fue devuelta, porque este país tiene que hablar hebreo.

P: Entiendo que el nombre de la universidad se debe a que se comprometió a enseñar en hebreo..

R: Así es..

P: Pero no tienen por qué chocar ambas cosas…

R: Lo que hay que entender también es que el hecho que llegaron judíos de todo el mundo, cada uno hablando su idioma, y que el propósito es que encuentren en Israel su hogar..y que eso es imposible de materializar a menos que se decida que hay una lengua que es la del país. Mira, hubo una escuela agrícola, Alliance, que quería enseñar en francés. El Tejnion de Haifa quería enseñar en alemán…Es un problema. Siempre hubo esa diglosia en el pueblo judío, del hebreo como lengua santa, de estudio, investigación, escritura y rezo y la otra, la que se habla, la diaria, de comunicación normal, que también es de escritura…

Lo mismo se puede decir del latín y las lenguas vulgares en Europa. Cuando se crearon las naciones en 1848 todas abandonaron el latín y se dedicaron a las lenguas habladas. Cuando la nación judía creó su Estado-de hecho mucho antes- se hizo al revés. Se abandonaron las lenguas habladas y la lengua santa se convirtió en la lengua hablada. Es un fenómeno extraordinario eso del renacimiento del hebreo…Lo que hizo Ben Yehuda no fue parir una lengua sino devolverle su función hablada..Desde el siglo II hasta el XIX el hebreo no era nuestra lengua hablada, pero lo convertimos nuevamente en eso. Hay otros pueblos y culturas que quisieran lograrlo.

O sea que se puede entender que en ese momento había que decidir que habría una lengua que nos conecte a todos, que nos una a todos…O sea en aquel tiempo no diría que el Yiddish fue perseguido, pero hubo sí muchas prohibiciones. Por ejemplo: el teatro Yiddish podía existir solamente con la participación de turistas…

P: ¿A qué se refiere?

R: Los actores no podían ser ciudadanos israelíes sino venir al país como turistas. Por eso los grandes cómicos Dzigan y Shumacher vivieron tres años en un hotel para poder presentar sus obras en el teatro.

P: ¡Qué increíble! Nunca había oído algo así… Chava…¿Qué otras vivencias singulares relacionadas al Yiddish puede compartir conmigo?

R: Cuando yo comencé a estudiar Yiddish y me preguntaban qué estudiaba, al responder, me decían cosas como “qué horrible…¿Acaso es un idioma con gramática, con diccionario…? ¿No es una jerga”? Pero hoy cuando dices que estudias Yiddish, las reacciones son totalmente diferentes….Te dicen “¡qué cosa maravillosa…qué cultura…qué humor!”

P:Y en efecto…siempre decimos que “en Yiddish suena mejor”..pero eso ya lo dejamos para la segunda parte.

*Lea la segunda parte de la entrevista, oprima aquí

Difusión: PorIsrael.org


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