El Islam en Chiapas

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El Islam en Chiapas

En el estado mejicano de Chiapas habitan diferentes grupos étnicos de origen maya que, desde la conquista, han profesado un peculiar sincretismo religioso. Sin embargo, en las últimas décadas, la penetración de grupos no católicos ha convertido a más de la mitad de su población a diversos credos, transformando aceleradamente el mapa religioso. La tradicional hegemonía de la Iglesia Católica ha sido rota, incluso, por la incipiente conversión de indígenas tzotziles y tzeltales al Islam, a punto que se ha conformado aquí la primera comunidad musulmana en Latinoamérica donde el 80 por ciento de la población es de extracción indígena.

La historia ¿se repite?

En el interior del lugar conocido como “La Alpujarra”, un joven barbudo nacido en Galicia reseña que, después de buscar la espiritualidad en diversas confesiones, terminó abrazando el Corán. Irónicamente, cinco siglos después que los españoles comenzaran a predicar el Evangelio, hoy otros hispanos barbados traen nuevamente “el único camino de salvación” a los indígenas. “Si bien no hacemos proselitismo ni salimos a convertir a nadie, vinimos a este país para efectuar la Da´awa (invitación al Islam). Cuando vemos a los niños en míseras condiciones los invitamos a nuestra panadería y carpintería y les enseñamos un oficio. Predicamos con el ejemplo y la gente confía en nosotros. La comunidad, que integra el Movimiento Morabitum, ya tiene más de 500 fieles y es la primera de Latinoamérica integrada mayoritariamente por indígenas”, informa el gallego.


“La Alpujarra” está formada por una panadería, un restaurante y también un locutorio. ¿Se puede llegar a creer que es una inocente casualidad? Miguel, antropólogo social, opina al respecto que “los cultos inciden en la vida cotidiana de la gente. La panadería es un símbolo de alimento que permite el acercamiento. El horno simboliza el calor alrededor del cual se reúne la familia. En su estrategia de extender redes, el locutorio permite a los pobladores de la zona comunicarse con el exterior y, al mismo tiempo, entrar en contacto con estos predicadores extranjeros. Por eso allí mismo está la oficina del Imán”.

En Chiapas, donde conviven numerosos grupos religiosos, la aparición del Islam no se vio con demasiado asombro. La población musulmana se ubica en barrios periféricos de San Cristóbal de las Casas y en Comitán. La comunidad Morabitum, que nació en Marruecos, busca la pureza islámica frente a los “males modernos”.

Marginación ancestral.

El estado de Chiapas se levanta en el extremo sudoeste de México. Con una superficie equivalente a la provincia de San Luis, posee abundantes recursos naturales: petróleo, gas natural, energía hidroeléctrica, bosques. Habitado por pueblos indígenas mayas sometidos a miseria e injusticia ancestrales, los índices de desarrollo y bienestar lo ubican en el último puesto del país.

Hasta hace 40 años, el escenario religioso de Chiapas estaba dominado por el catolicismo, no necesariamente unido a la Iglesia institucional. Históricamente, la Iglesia se organizó al crear, allá por el siglo XVI, la diócesis de San Cristóbal de las Casas. Su primer obispo fue Bartolomé de las Casas, uno de los mayores defensores de los indígenas. Recién en 1957 y 1964 el Estado chiapaneco se subdividió cuando las ciudades de Tuxtla Gutiérrez -la capital estatal- y Tapachula fueron elevadas, respectivamente, al rango de obispados. Años después, al aparecer la Teología de la Liberación, las diferencias pastorales con los flamantes obispados no se hicieron esperar: mientras las nuevas sedes episcopales asumían un papel conservador, San Cristóbal de las Casas adhirió enseguida a la “opción preferencial por los pobres” y, bajo la guía del obispo Samuel Ruiz García, se acercó a los pueblos indígenas, mayoritarios en su jurisdicción. Pero no todos aceptaron el progresismo de su obispo: los tradicionalistas, enfrentándose a monseñor Ruiz, optaron por formar la Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa Independiente, conocida como iglesias de San Pascualito.

En el municipio de San Juan Chamula, situado a escasos 12 kilómetros de San Cristóbal, los antiguos dioses tzoltziles fueron sustituidos por los nuevos santos católicos. Nació de tal modo uno de los sincretismos religiosos más notables del mundo, fusión de rituales prehispánicos y cristianos que, además, combina administración civil y religiosa. En el sistema político tzotzil, los hombres ancianos son quienes conservan la jerarquía política y religiosa, reconocida y aceptada por toda la comunidad. Sin embargo, el rígido sistema social chocó con las ideas “revolucionarias” del obispo Ruiz y estos hombres poderosos comenzaron a ser cuestionados por su manejo casi absoluto del municipio. A ellos se sumaron protestantes y evangélicos, llegados en los ’70. Como reacción, las autoridades de Chamula los consideraron una “intromisión imperialista” y los acusaron de “destruir la religión tradicional y la cultura local”. La intolerancia fue creciendo hasta que, entre 1974 y 1976, muchos pobladores fueron agredidos y encarcelados. Cientos de familias no católicas fueron expulsadas de forma violenta y debieron asentarse en los alrededores de San Cristóbal de las Casas. A ellas se sumaron miles de refugiados guatemaltecos que huían de la feroz dictadura militar de su país.

Recién cuando -el 1º de enero de 1994- hizo su aparición pública el EZLN, la matriz religiosa del conflicto viró por la ideológica: el centro del debate se trasladó entonces hacia el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, la recuperación de su identidad étnica y el multiculturalismo. Desde un primer momento, quedó claro que existían escasas estrategias comunes entre el EZLN y los grupos tradicionales alejados del obispado y los no católicos. Sí pareció existir, en cambio, concordancia entre el EZLN y el obispo Ruiz: muchos comandantes indígenas del EZLN habían sido sus catequistas. ¿La diócesis ayudó a articular la lucha zapatista?… Precisamente, en aquel tiempo aparecieron los predicadores hispanomusulmanes en San Cristóbal.

¿Acaso un colonialismo de nuevo cuño, que no depende del dominio del territorio sino de la espiritualidad?

Como Misiones y Formosa.

Me vienen a la memoria Misiones y Formosa, esas provincias periféricas de mi hoy lejana Argentina, también con altos porcentajes de wichis, tobas, guaraníes; también ricas en recursos naturales pero marginadas al extremo; también capturadas por tantas sectas y credos. Aquí, en los Altos de Chiapas, uno ve a las mujeres y los niños de pelo negro, baja estatura, con ojos melancólicos; con sus piecitos encallecidos de tanto andar entre las piedras y sus dulces voces que repiten a los foráneos “¡compralo, compralo!”.

Durante el “descubrimiento y evangelización” de América, los españoles mataban y golpeaban, despojaban de sus bienes a los pueblos mayas de estas tierras. Después, enloquecidos ante el oro que cubría palacios, con la espada y la cruz levantaban iglesias, en los mismos lugares donde habían destrozado sus dioses. Como en el resto del Nuevo Mundo, para ellos Latinoamérica constituía un rico botín. Sus asesinos eran considerados heroicos cristianos. Pocos se distanciaban de esta metodología.

En nuestros días, para la soberbia ciega de algunos líderes políticos y religiosos occidentales, el Islam aún no significa una amenaza directa en América latina. Por ahora, para ellos, los peligros del mundo islámico están en otras partes: en los millones de musulmanes que van camino a la conversión de Europa en Eurabia: kurdos y turcos en Alemania; nordafricanos en España, Francia e Italia; paquistaníes en Londres. América latina queda lejos. Por el momento.

Pero si las tres religiones monoteístas creen en un mismo Dios, ¿por qué no dejamos a todos estos pueblos tranquilos, en vez de obligarlos a respetar dioses traídos por otros? ¿Acaso ellos, a su modo, con su ancestral respeto a la Naturaleza, no adoran al Dios Único?

“Ya no nos marcan con hierro, como marcaron a nuestros padres. Pero nos marcan con sus religiones, nos amenazan con el infierno al que no cumpla sus leyes”, repiten los mayas. ¿Nuevas amenazas, con el mismo infierno, ahora desde las mezquitas?

Fuente: http://www2.lavoz.com.ar/Nota.asp?nota_id=13166&high=sigismondi

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