BundAnte el día de los Trabajadores creemos pertinente recordar parte de la del movimiento obrero judío.

Entre las fuentes del judaísmo pueden encontrarse condenas a la explotación laboral; el Rabino Moshé Greenberg menciona que según el Talmud “en las disputas entre trabajadores y empleadores, los derechos de los primeros se considerarán preferenciales a los de estos últimos)”1 ,Greenberg se basa en el Tratado de BavaMetzía (77,a).

Siguiendo con opiniones de rabinos, Shlomó Zalman Shargai publicó un diálogo mantenido con el RabKook (líder del sionismo religioso y Gran Rabino Ashkenazi entre 1921 y 1935) en el cual Zalman pregunta y Kook responde:

“Pregunta: ¿Una huelga para preservar las condiciones de trabajo, en caso que el patrón quiere reducir los sueldos o agregar horas de trabajo, está permitida o prohibida [según la halajá]? ¿Una huelga para mejorar las condiciones de trabajo, elevando sueldos y disminuyendo jornadas de trabajo, está permitida o prohibida?

Respuesta: La huelga está permitida para obligar al patrón a dirigirse al jurado o cumplir un veredicto relativo al conflicto de trabajo, ya sea para preservar las condiciones de trabajo o mejorarlas.

movimiento obrero judio

Por lo tanto, está claro que en todo conflicto de ese tipo los empleados deben exigirle al patrón ir al jurado. Si el patrón se niega, tienen derecho a obligarlo incluso con una huelga…”2 .

El Rab Benzion Meir Uziel (Gran Rabino Sefaradí de Palestina a partir de 1939 y de Israel a partir de 1948 hasta su muerte en 1954) expresó en su obra Mishpetei Uziel (Mishpat 42:6), que la ley permite la existencia de sindicatos para evitar que el trabajador, quede librado a su suerte. La Torá otorga el completo derecho a organizar sindicatos, aunque es posible que de tales uniones resulte una pérdida financiera de los empleadores.

El origen del sindicalismo judío

Según investigación de Abraham Huberman “la primera huelga obrera judía de la que tenemos noticia, ocurrió en la fábrica de cigarrillos de Vilna en 1871” , con un resultado de varios huelguistas apresados, reprimidos y desterrados. Luego de esta primer huelga judía, según Huberman, hubo muchas más en distintas ciudades.

Francisco Moreno de Carvalho, plantea que a fines del Siglo XIX, en territorios gobernados por los zares, las huelgas judías contaban con el problema de “la competen¬cia con los trabajadores no judíos que muchas veces desempeñaban el papel de ‘rompehuelgas’ con la ventaja adicional de estar a salvo de las represalias por parte de los [huelguistas] judíos, puesto que cualquier acción en este sentido podía desencadenar persecuciones”5 .

A la vez, Eric Hobsbawm expresa que la conciencia de clase obrera en el último cuarto del Siglo XIX podía llegar “hasta ámbitos completa¬mente inesperados, como los ultrapiadosos tejedores jasídicos que fabricaban chales de oración rituales judíos en un remoto lugar de Galitzia (Kolomea), que se declararon en huelga contra sus patronos con la ayuda de los socialistas judíos locales6”.

En 1897 se funda el , su nombre completo en castellano es “Unión general de trabajadores judíos”, entre sus objetivos estaba unir a los proletarios judíos residentes en el Imperio Ruso teniendo en cuenta su doble condición de obreros y judíos. Este movimiento aún existe en varios países, incluso en Uruguay.

Sobre el rol fundamental que cumplieron los inmigrantes judíos en el desarrollo del movimiento sindical uruguayo, el dirigente del Sindicato Único de la Aguja, Bernardo Groisman expresó: “en cada sindicato del movimiento obrero uruguayo había un grupo sindical judío. Desde el Centro Morris Winchewsky salieron grupos de sastres y carpinteros, grupos de zapateros y aparados de calzado, grupos de trabajadores en marroquinería y algunos grupos textiles. También había grupos de obreros de frigorífico y grupos de guardas de tranvías. Estos grupos (…) apuntalaron los sindicatos uruguayos ya existentes, y en algunos casos, formaron los propios sindicatos: el caso de los sastres”7

El sionismo obrero

A principios del siglo XX un grupo de trabajadores sionistas rusos fundaron el movimiento “PoaleiTzion” (Obreros de Sión). Hacia 1905 surge “Hapoel Hatzair” (La juventud obrera) como obra de un grupo de olim en Eretz Israel. Estos movimientos serían el origen del movimiento obrero sionista.

En 1920 se funda la Histadrut, cuyo nombre completo es “Ha Histadrut Ha Klalitshel Ha Ovdim Be Eretz Israel” (Federación General de Trabajadores de la Tierra de Israel), al año siguiente la federación estableció su propio banco: Bank Hapoalim (banco de los obreros), que mantuvo hasta 1983. Es indudable la importancia de la Histadrut en la de la sociedad israelí, incluso mucho antes de la existencia del Estado de Israel: la asistencia médica de la mayoría de los israelíes era brindada por la central obrera a través de “KupatHolimClalit” (Fondo de Enfermedad General).

La figura política más importante en la israelí; David Ben Gurión fue su Secretario General entre 1921 y 1935.

La Histadrut contaba con su departamento de deportes, de donde surgieron los populares clubes de fútbol (y otros deportes) “Hapoel” (El Obrero); “Hapoel Haifa” “Hapoel Tel-Aviv”, etc. En el logo del Hapoel Tel-Aviv puede apreciarse el carácter obrero del club: una silueta de un trabajador rodeado de una hoz y un martillo en color rojo. El mismo logo es utilizado por otros clubes “Hapoel”. El símbolo continúa siendo utilizado por el club a pesar de que ya no está vinculado a la Histadrut.

Desde 1999 existe una barra de hinchas del club llamada “Ultras Hapoel” que destaca en sus carteles el carácter obrero del club (“ultras” es un término que utilizan muchas barras del fútbol europeo). En distintos partidos puede apreciarse a esta barra utilizando la imagen de Marx o de Ernesto “Che” Guevara, así como consignas contra el racismo.Estos seguidores del Hapoel participan como tales en marchas del Día de los Trabajadores cada primero de mayo. El Siglo XXI En la actualidad las actividades del movimiento sindical israelí se centran en los cometidos esenciales de todo movimiento obrero, al haberse desprendido la Histadrut de sus “actividades empresariales”, aunque parezca contradictorio, como la propiedad del banco, del club de fútbol, y otras. El desarrollo de los acontecimientos determinaron que surgieran sindicatos que discreparan con la Histadrut, calificándola de burocrática, así surgió otra central obrera: Coaj la Ovdim (fuerza para los trabajadores), habilitada también para firmar convenios salariales. En los actos del Día de los Trabajadores de los últimos años se observó una gran presencia de la juventud organizada, tanto en movimientos juveniles, asociaciones de estudiantes, juventudes de partidos políticos, etc.

Las acciones por la paz

Para culminar, no podemos obviar el tema que más preocupa a la sociedad israelí. El movimiento sindical cumple un rol fundamental en los intentos de lograr la paz entre israelíes y palestinos. La Histadrut firmó un acuerdo con la Federación General Palestina de Sindicatos (PGFTU, por sus siglas en inglés), por el cual el 50% de las cuotas de trabajadores palestinos en Israel son remitidas a la federación sindical palestina. El acuerdo se cumple desde el 2008. En base a los contactos entre las dos federaciones, la PGFTU pidió a la Histadrut en 2009 que interviniese para evitar que se concretara un proyecto del gobierno israelí que gravaba con un impuesto especial de 250 euros por cada trabajador palestino que fuera empleado por empresarios israelíes. La gestión de la Histadrut logró evitar que el impuesto se aprobara.8

El mismo internacionalismo defendido por ambas federaciones ha servido y sirve de base para la paz, sin pensar en credo u origen étnico.

1 Autores Varios. Valores del Judaísmo. Keter Publishing House, Jerusalén, 1981. Página 177

2 Citado en un artículo del Rab Shlomo Aviner publicado en www.elreloj.com (2 de noviembre de 2003)

3 Citado por el Rab biJill Jacobs en artículo titulado “Workers and unions” publicado por el JewishFundsforJustice.

4 Huberman, Abraham: El surgimiento del movimiento obrero judío en Rusia. En Nueva Sión No. 36, segunda época, 7 de diciembre de 1985.

5 Moreno de Carvalho, Francisco: El grito de Prometeo en¬cadenado, a propósito de una nota acerca del Bund. En Nueva Sión Nro. 22, segunda época, 4 de mayo, 1985. Página 18.

6 Hobsbawm, Eric: La Era del Imperio, 1875-1914. Editorial Crítica, Buenos Aires, 1998. Página 150.

7 Varios autores: Vida y Muerte en Comunidad. Ensayos sobre el judaísmo en el Uruguay. Montevideo, Kehilá-Comunidad Israelita del Uruguay, 1990. (Páginas. 156-157 – Capítulo escrito por Teresa Porzecanski).

8 http://www.histadrut.org.il/index.php?page_id=1801

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