Diario Judío México - Pésaj fue un evento bíblico que ocurrió hace más de 3.300 años.

Pésaj פֶּסַח en hebreo es el nombre del sacrificio que ofreció cada padre de familia la noche de la salida de Egipto (Éx. 12:11).

Pasaj – Las mismas letras con otras vocales significa “El paso”. Se refiere al milagro cuando el Eterno pasó de largo por las casas de los hijos de y castigó solamente a los egipcios.

En el milagro de la salida de Egipto, recordamos el pasado y nos sentimos como si cada uno de nosotros hubiera salido de Egipto, de la esclavitud a la libertad.

La fiesta de Pésaj es el momento en que a la salida de Egipto como tal nace el pueblo judío. La identidad y el sentido de lucha e identidad siguen formando las bases del , 3300 años después de este evento.

Una de las partes que a mi parecer es sumamente importante es que D´s en ningún momento nos abandona. Se hace presente y con mano fuerte nos saca de la esclavitud.

Escoge a un buen líder, que tiene que serlo por mucho tiempo, guiando al pueblo de D´s para que justamente después de su esclavitud, no se pierda y confunda. Es por eso que Hashem decide darnos sus mandamientos y los preceptos que nos instituyen como religión.

Quisiera pensar que en estos 8 días, realmente tenemos presente la importancia y la relevancia de darnos cuenta que fuimos liberados para ser un pueblo, un pueblo libre.

Desafortunadamente a través de la historia el pueblo judío a sido perseguido, torturado y mal entendido a lo largo de estos milenos.

La libertad como tal: es excepcional. Es algo por lo que tenemos que estar luchando día a día. No sólo en que tienen que luchar por ella cada día. Lo cuál en sí es un milagro.

Los que vivimos en la diáspora, realmente siempre vivimos en una especie de libertad condicionada. Hay muchísima gente de todos los tipos que tienen una mala impresión de los judíos. Hasta en los países más libres.

La libertad que D´s nos permite cada día poseer es algo con lo que debemos sentirnos profundamente agradecidos. Darnos cuenta que podemos vivir con cierta paz y con cierta libertad. No hay nada parecido a no tener la libertad de pensamiento, de palabra, no poder festejar las fiestas: no tener libertad de religión.

Aquellos perpetradores que buscan siempre ahogar sus propias frustraciones son los que quieren gobernarnos y estar por encima de los yehudim.

Quiero pensar que cada uno de los alimentos que usamos en la keará realmente tienen un significado profundísimo en nuestras almas.

A veces veo con cierta tristeza -en mi opinión-, que mucha gente se pierde en ver si comen o no, algunos alimentos con tal de no dejar de comerlos: por ejemplo hamburguesas: kosher LePésaj, nuggets Kosher LePésaj, quesos Kosher LePésaj, pistaches kosher LePésaj, cereales kosher LePésaj, torillas Kosher LePésaj, paletas heladas kosher LePésaj, etc, etc. Todo con tal de no dejar de comer estos alimentos.

Para colmo los productos de los que hablo cuestan el triple de los productos Kosher normales. ¿En qué momento Pésaj se convirtió en un marketing para comercializar y considerar tan costoso tener que pasar Pésaj?

Cuando nuestros ancestros salieron de Egipto y vivieron como lo hicieron en el desierto, no estaban viendo si podían conseguir su hamburguesa favorita.

Ellos salieron y D´s les mandó el maná del cielo. No les mandó todos los alimentos para que no tuvieran -cómo se hace en la actualidad-, que pasar penurias, -cómo a nuestros ancestros sí les ocurrió-. Ellos se las vieron duras.

Ahora se hace todo lo posible para no pasar 1 sóla semana del año de forma incómoda y difícil, se hace todo lo posible para tener el mismo estilo de vida, comer lo mismo y todavía con sello certificado.

¿En ese entonces había un sello certificado para ver si la comida que Hasem les mandaba estaba correcta y cumplía con todos los estatutos?

D´s les dio algo mucho más importante.

¿En esto se ha convertido la fiesta de Pésaj?, en ver si comemos para nuestra propia comodidad?, ó…vemos como Hashem nos sacó de Egipto, nos dio libertad, formó un pueblo, entregó las tablas de la ley, etc., etc.

Para muchos pueblos somos un ícono de libertad. A través de los siglos se recuerda las palabras de Moisés: “Let my people go”.

Pésaj es avanzar, alcanzar un nuevo nivel de sensibilidad, de desarrollo personal.

Esto se siente en el 1er Séder, esta energía es particularmente viva en la primera noche de Pésaj; es un momento de inspiración intensa.

Somos y seguimos siendo un estandarte de libertad pero todo absolutamente todo: se lo debemos a Él.

La nación judía nacía en ese preciso momento; el instante del nacimiento tenía que ser trascendido porque “todo sigue al comienzo”, nos convertimos en y seguimos siendo un pueblo espiritual.

El instante en que nos constituimos como pueblo espiritual tuvo lugar en un tiempo absolutamente cuántico, la magnitud fue gigantesca, y desde entonces hemos vivido en ese borde del universo físico que se conecta lo transcendente con lo Divino.


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