Diario Judío México - Somos argentinos judíos y nuestra concepción del judaísmo es laica. No concurrimos ni tenemos sinagoga, pero respetamos –como parte de nuestras tradiciones históricas y culturales– las festividades. El mundo judío no es una aldea de la estepa del siglo XIX ni una sinagoga: es mucho más. El universo judío incluye a todos los que se definen como judías y judíos, y todas las maneras de ser judía y judío. No existe un vademecum: existe un sentirse.

Celebramos Peisaj y Rosheshone y nos descubrimos ante las demás festividades en señal de consideración y atención. Sostenemos una mirada crítica hacia lo religioso, rescatando el valor simbólico de las mismas, tratando de resignificarlas en el presente. Decía Jaim Zhitlovsky: “Para evaluar cualquier producto cultural del pasado, uno debe ser capaz de identificarse con el alma de ese período, respirar su atmósfera… el progreso, la reacción, deben medirse no con el criterio de hoy sino con esas circunstancias antiguas”.

El Rosh a Shana (en hebreo) o Rosheshone (en idish), es el comienzo de un momento que se considera virtuoso en el judaísmo: es el ciclo anual de la celebración. Desde el punto de vista religioso en Rosheshone comienza el año, ya que se lo considerar a partir de la creación del primer hombre y se lo recuerda tocando el shofar (un cuerno de carnero) que llama a los judíos a un esfuerzo por rendir cuentas por el año que ha pasado.

Rosheshone, sin embargo, no es un día: es una temporada. Dice Zhitlovsky: “El humor otoñal en la naturaleza se transforma en estas fiestas en el humor otoñal de la vida humana. La liviandad incompleta del individuo, se transforma en su deseo de mejorar, de lavar la suciedad que se ha adherido a su alma y la conciencia de la muerte que se cierne sobre cada uno; todos estos son aspectos tan serios de la vida moral de cada individuo que los Altos Días Santos realmente se han ganado el nombre de Yomim Noroyim, los Días de Asombro” (tengamos presente que en los siglos anteriores al siglo XX y al actual, la gran mayoría de los judíos vivía en el Hemisferio Norte, y en estas fechas se produce el equinoccio que da lugar al inicio de la primavera).

Siempre se comen cosas dulces, para que así sea el año por venir, reuniéndose la familia en el festejo. Recordemos que en esta oportunidad conmemoramos el año 5780. Diez días después se conmemora el Iom Kippur (hebreo) – Iom Kipper (idish), que quizás sea el momento más solemne dentro del judaísmo, donde prima el sacrificio por purificarse, privarse de todo placer físico, el ayuno voluntario, teniendo todo esto como esencia fundamental el ser mejores, la superación personal, el perdonar y ser perdonado, la meditación, al auto análisis, un balance de lo realizado y lo no hecho y a seguir el camino de la justicia.

Este ciclo virtuoso termina cinco días después, con la que quizás es la fiesta más alegre, Sucot, donde se construye una cabaña como vivienda temporaria, donde se recita el Halel, una plegaria de alabanza, ya que el Sucot es un momento de gran regocijo. También es conocida como la fiesta de las cosechas, ya que todas las dedicatorias, cantos y rezos son para pedir una gran cosecha. Esta celebración es considerada, junto a Shavuot y Peisaj, una de las tres grandes peregrinaciones. La peregrinación del Sucot es a Jerusalén.

Como vemos, este ciclo es fundamentalmente un momento donde se mezclan la alegría, la renovación, la introspección, lo bíblico, la tradición, lo religioso, siendo todo esto la arcilla que hace a la diversidad de lo que es el judaísmo. En realidad, estas Altas Fiestas nos convocan a ser mejores, insistiendo en el poder humano para tomar decisiones justas y correctas, ejerciendo el libre albedrío. Es la posibilidad cierta de mejorar el mundo, haciendo lo que es correcto, moral y bueno en lo colectivo, superando el individualismo, la autosatisfacción y la autocomplacencia. He allí el verdadero objetivo de la transformación que buscamos en esta oportunidad.

En esta ocasión, la Federación de Entidades Culturales Judías de la – Idisher Cultur Farband (ICUF ) hace llegar sus deseos de paz, felicidad y prosperidad no solo a la comunidad judía, sino a todos los seres humanos, haciendo hincapié en que más allá de las creencias o convicciones personales es fundamental que la convivencia, la democracia, la solidaridad sean las vigas maestras sobre las que se levanten las nuevas sociedades a construir..

A Gut Ior
Shana Tova
Buena anyada

Consejo Directivo
Federación de Entidades Culturales Judías de – Idisher Cultur Farband (ICUF )

FuenteIdisher Cultur Farband (ICUF Argentina)
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