Lo mejor de la exposición Banksy. The art of protest que se inaugura este viernes en el Disseny Hub está al principio y al final del recorrido. Al comienzo, porque los visitantes, y todos los que se acerquen al edificio de la plaza de les Glòries, podrán ver, sin tener que pagar entrada, dos enormes obras, Rata recién levantada y Pissing bussy, atribuidas a este artista esquivo y sin rostro llamado Banksy (convertido en una marca comercial como cualquier otra), que tras aparecer en 2002 en sendos muros de Los Ángeles y de Londres y ser arrancados poco después acabaron en manos de un coleccionista italiano y ahora, por primera vez, pueden verse en un museo.

Y al final, porque durante 12 minutos y con ayuda de unas gafas de realidad virtual es posible seguir los pasos del enigmático Banksy por las calles de Nueva York, París, Londres, Los Ángeles y Palestina mientras pinta, a golpe de espray, las paredes de edificios en zonas industriales de estas ciudades con las obras que luego han acabado valiendo miles y millones de euros y que le han dado fama y reconocimiento mundial, pese a no saberse su identidad.

Son dos de las novedades, junto con una lata de espray firmada por el autor y un casco de policía antidisturbios decorado con brillantes cristales, de esta exitosa exposición que el Disseny Hub y la empresa Sold Out han traído a después de que la hayan visto desde 2018 más de tres millones de personas en todo el mundo —en España, en La Térmica de Málaga en 2019 y en el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2020— y que en (hasta marzo de 2022) permitirá ver unas 70 obras originales, como recalcan su comisario Alexander Nachkebiya y Rafa Jiménez, director de Sold Out, que dejan claro que poderlas ver “es gracias a coleccionistas generosos que dan la posibilidad de que las obras vuelven a la calle”. Según las cartelas es gracias, sobre todo, a tres galerías: Deodato Art Gallery de Milán (Italia), que presta 35 obras; a Lilley Fine Art de Lisburn (Irlanda del Norte), otras 16 y a Socreart Gallery de Moscú (Rusia), 14 más. Todas venden obras de Banksy en sus páginas web.

'Love is in the air', de Banksy, 2005, que puede verse en el Disseny Hub Barcelona.‘Love is in the air’, de Banksy, 2005, que puede verse en el Disseny Hub Barcelona.

Banksy es un personaje contradictorio. Por un lado, critica con sus obras el capitalismo, la política, la justicia y la religión, además de las crisis migratorias y climáticas. Por otro, vende sus obras a precios desorbitados. Unas piezas que acaban enmarcadas con molduras en blanco, negro o doradas, colgadas de un museo; lo más reaccionario para cualquier artista alternativo que ha acabado fagocitado por el sistema que critica. Estas obras críticas son el reclamo de como la de a la que se ha de pagar 16,50 euros por entrar. Según Mireia Escobar, directora del Disseny Hub, se trata de “la exposición más completa que nunca se ha hecho sobre este artista”. Su centro ya acogió en 2017 la exposición sobre David Bowie, también de Sold Out. Ahora, aseguran desde el Dhub, “se ha cedido el espacio y parte de la infraestructura básica del proyecto expositivo, pero no ha pagado nada por acoger la muestra”. También que el museo recibirá a cambio “un retorno a partir de un cierto número de ventas”, pero no se sabe cuando se aplicará y que por ahora todo el beneficio es para la empresa Sold Out. La apuesta, concluyen es “posicionar al Dhub como espacio de referencia de grandes internacionales”.

El visitante encontrará muchos de los iconos que ha generado Banksy en estos años a partir de serigrafías en edición limitada y piezas de estudio. Obras como Niña con globo, de 2003, una de las más conocidas, que nació como pintura mural y después fue reproducida en otros formatos por el artista. Esta pieza protagonizó el happening El amor está en la papelera, cuando tras venderse en Sotheby’s en 2018 se autodestruyó ante la mirada atónita de todos. También está Flying Copper, un sonriente policía antidisturbios con alas de ángel, de 2003; Cristo con bolsas de ir a comprar, de 2004, sobre la crítica del consumismo en Navidad; Love is in the air, en el que un lanzador lanza, en vez de un coctel molotov un ramo de flores y Niña con paraguas, en la que una pequeña se moja pese a estar protegida, en alusión al Katrina, las dos últimas de 2005.

“Banksy está en un proceso de transición. Primero ha pasado de las calles a las galerías y ahora a los museos”, explicó Nachkebiya, convencido de que su éxito se debe “al hecho de que es un artista de talento y cultura; a que es una figura controvertida y un enigma, pero también por encarnar algunos de los sueños de los jóvenes, mostrando el poder que tienen un muro y una lata de pintura”.

Una de las dos obras de Banksy arrancadas de los muros, 'Rata recién levantada' que recibe al visitante de la exposición en el  Disseny Hub Barcelona y es la primera vez que se expone.Una de las dos obras de Banksy arrancadas de los muros, ‘Rata recién levantada’ que recibe al visitante de la exposición en el Disseny Hub y es la primera vez que se expone. JOAN SANCHEZ

En la exposición, también pueden verse fotografías de Steve Lazarides, amigo y primer agente de Banksy fruto de su amistad y relación de 10 años, y una recreación del estudio del artista, por lo que está claro que cada vez está más cerca el poder desenmascarar a este poderoso artista. Como es normal en todas, esta muestra no está autorizada. “Respetamos su decisión e indicamos claramente en los carteles que es una exposición no autorizada; pero las obras están autentificadas y seguimos todas las normas, cosa que no hace todo el mundo”.

La exposición convierte a en una de las ciudades con más banksys por metro cuadrado del mundo, ya que a los 70 de esta exposición se han de sumar los seis del Moco, desde mitad de octubre y el centenar de obras falsas que expone el Espai Trafalgar hasta finales de año.

Al final del paseo virtual el visitante parece dar caza a Banksy. El artista ha dejado de correr y está parado frente a un muro cubriendo cu cabeza con la capucha de su sudadera. Cuando se gira y parece que se le verá la cara, lanza espray rojo contra las gafas y el misterio de su identidad sigue vivo. Habrá que quedarse con lo que dijo Robert del Naja, líder del grupo Massive Attack, señalado por muchos como el esquivo artista: “En realidad, todo el mundo es Banksy”.

FuenteEl País

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