La Fiscalía de Berlín acusó hoy al excelador nazi, Hans H., de 95 años de edad, de ser cómplice en la ejecución de unos 36 mil asesinatos entre 1944 y 1945 en el campo de concentración de Mauthausen, cerca de la ciudad austríaca de Linz. Hans H. era miembro de las milicias paramilitares de Adolfo Hitler, las SS, fue celador y a más de 70 años del término de la Segunda Guerra Mundial, se le acusa de haber sido cómplice en miles de asesinatos.

Ahora el Tribunal estatal de Berlín deberá decidir si lo sentencia o no. La mayoría de reclusos en Mauthausen murieron por gasificación, también hubo muchos casos de tiroteos o de muertos de hambre, por el frío o por inyecciones aplicadas “por reacciones encontradas”, informó la Fiscalía berlinesa.

El acusado fue miembro de la décimosexta compañía de los SS-Totenkopfsturmbann-, que fueron las milicias paramilitares que llevaban en sus estandartes y gorras la imagen de un cráneo humano. Hans trabajó en ese campo de concentración entre el verano de 1944 y la primavera de 1945, ello se puede confirmar porque su nombre aparece en una lista en un documento encontrado en el campo.

“Parte de la función de estos celadores del Totenkopfsturmbann era evitar las fugas de los presos con la fuerza de una arma letal”, describió la Fiscalía.

El acusado habría sido el responsable de vigilar a los prisioneros durante la noche cuando estaban en las barracas y durante el día cuando estaban organizados en grupos de trabajo, o cuando marchaban o estaban trabajando en la cantera "Wiener Graben".

También tenía su puesto en las torres de vigilancia. Se estima que en el periodo en que Hans H. trabajó en el campo murieron unas 36 mil 223 personas; durante toda la guerra murieron en ese lugar unas 100 mil de las 200 mil que estuvieron presas.

Fue el más grande de los campos de concentración nazi. El inculpado se ha declarado inocente y afirmó no haber visto nada en el campo de concentración ni siquiera a los presos, de no haber sabido nada. En declaraciones al periódico alemán Bild, Hans H. sólo se limitó a decir que "todo está en juego en este asunto, no puedo decirle nada”.

A pesar de haber pasado más de 70 años desde el final de la Segunda Guerra Mundial, la acusación ahora se basa en una nueva jurisprudencia del Tribunal Federal alemán que permite inculpar a acusados sobre los que se puede demostrar que participaron personalmente en el aparato de aniquilación de los nazis. Los celadores formaron parte de él.

En el pasado, sólo los sospechosos de haber participado de manera directa en el asesinato de los detenidos en los campos de concentración acudían a los tribunales.

Esta semana continuó el proceso judicial contra otro celador nazi, Johann R., también de 95 años, acusado de participar en los asesinatos en el campo de concentración de Stutthof, cerca de Danzig, en Polonia.