Diario Judío México - Septiembre se inicia para el mexicano con el lanzamiento de la épica “Sonora”, una reconstrucción de hechos históricos de hace casi un siglo hoy olvidados, las deportaciones de mexicanos de Estados Unidos por la Gran Depresión del 29 y las de los chinos en el interior de . Joaquín Cosío, Dolores Heredia, Juan Manuel Bernal y Flavio Medina protagonizan este estreno del viernes que ha dirigido Alejandro Springall, para quien “El es algo que tenemos sumamente metido los mexicanos y no nos sentimos realmente tan racistas, decimos siempre que somos más clasistas. No, el clasismo es el resultado de un porque hay una estratificación muy clara de cómo se conforma este país”.

En el contexto histórico de principios de los años 30 se desarrolla “Sonora”, una road movie que nace de la novela de Guillermo Munro Palacio sobre la expulsión de los chinos en ese estado de . “En el 31 se empiezan a desatar a raíz de la Gran Depresión, que tiene un impacto mundial, se desarrollan muchos nacionalismos. Hay escasez y la escasez desata siempre xenofobias, se magnifican las diferencias raciales. ¿Quién no es como tú, por qué va tener derechos cuando los tuyos tienen tantas carencias?”, contó el realizador a Sin Embargo.

“En la película trato todas las campañas antichinas, la campaña desfanatizadora, y el éxodo de varios personajes que estaban buscando un poco más de libertad en el territorio de Baja California. En esa época, Baja California era un territorio todavía, no era un estado. Entonces la idea era irse a Mexicali; y cruzan el Pinacate y el desierto de Altar en un Chrysler de 1929 doce personajes metidos en ese coche”, añadió Springall.

El cineasta compara esa expulsión de los ciudadanos chinos, residentes allí desde la construcción del ferrocarril, por parte del Gobierno sonorense comandado por Rodolfo Elias Calles, hijo de Plutarco Elias Calles, y simpatizante de la ideología nazi, con lo que ocurrió mucho siglos antes en : “Fue un evento parecido un poco cuando Isabel la Católica expulsó a los judíos y eventualmente a los árabes, es una expulsión de territorio”.

Hoy en apenas se recuerda ese momento histórico, un olvido voluntario, quizás por pura vergüenza ante tanta ignominia. “Hubo enormes matanzas. Los movimientos antichinos fueron muy violentos, es una parte de la historia de totalmente enterrada. No es que yo la desentierre, pero sí toco momentos importantes para que la gente diga: ‘¿qué pasó aquí?, ¿cómo que un genocidio de asiáticos en ?’, esto no nos han contado’. Hay que ir desenterrando la historia muy negra de y yo espero contribuir con un poquito y empezar a abrir la puertitas y quitar pesos de encima para que salga más esa historia”, expresó el autor de “Sonora”.

Para Alejandro Springall, pese a desarrollarse hace cerca de 90 años, esa historia adquiere tintes muy actuales. “Ahora se está desatando un rechazo que tradicionalmente no hemos tenido, y que es gente como nosotros. Los centroamericanos son hermanos de los mexicanos, pero bueno, efectivamente, cuando tienes una presencia que sobrepasa las capacidades de ciertos lugares para acoger a una cantidad de migrantes que están en transito –porque no vienen a quedarse en – van en transito, pues desata, se magnifica, el sentimiento de carencia que tiene la gente en crisis, y entonces pues siempre es muy fácil sacar toda esa energía, esa rabia, esa ira. Es muy difícil sacarlo con los nacionales, es muy fácil tener a alguien que no es de ahí”.

La xenofobia, opinó, ha sido un fenómeno repetido en la historia de : “Ha habido momentos de un enorme rechazo a la extranjería también, también en la época Revolucionaria, pues hubo no nada más el movimiento antichinos, sino también había movimientos para expulsar a los árabes, para expulsar a los judíos de este país. Cuando , en realidad, también es un crisol de culturas y de migraciones. Yo en todas mis películas, desde ‘Santitos’ (1998), ‘Morirse está en hebreo’ (2006), he hablado de lo que es este crisol. Crisol de religiones, crisol de culturas, y es esa diversidad la que ha hecho de una de las grandes culturas y potencia culturales del mundo”.

La historia se filmó en Hermosillo, Guaymas, San Miguel de Horcasitas y Ures, en Sonora / Fotos: Cortesía Corazón Films

Springall pone como ejemplo el caso de la actriz oaxaqueña Yalitza Aparicio, quien mientras era nominada al Oscar y varios otros premios internacionales fue víctima de una campaña por su origen indígena: “Es increíble, pero se da, y se dio de una manera muy abierta, y qué bueno porque eso ha desatado conversaciones, diálogos sobre el totalmente abierto y el sutil, que existe. Desató comentarios desde sutiles como ‘por qué la visten así’, ‘por qué no le ponen en huipiles o en bordados mexicanos’. Es decir, hay una cantidad de lecturas, de capas de muy impresionante. Gente muy cercana a mí que me decía, ‘pero porqué la visten como si fuera una europea’. ¿Cuál es el problema, no? Además, ‘¿por qué la visten?`, si ni que fuera un perrito en exposición, ella toma sus decisiones. También hay mucha envidia. Hay una envidia que se confunde con , y muchas otras cosas, pero efectivamente qué bueno que tenemos esa manera de exponen lo sutil y lo abierto del mexicano”.

FuenteNotiCine
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