Betty Lapco fue una valiosa integrante de la comunidad judía de Caracas. Abogada dedicada y honesta, entusiasta promotora de actividades comunitarias y, por encima de todo, una hija, hermana y tía generosa y ejemplar.

Betty nació en Santiago de el 19 de mayo de 1941. Vino a Venezuela en 1947 con sus padres Clara y Salomón Lapco, y sus hermanos León Z’L y Moisés; luego, en Caracas, nació Lía en 1948.

Cursó primaria y bachillerato en el Colegio Moral y Luces Herzl-Bialik, en los tiempos del Dr. David Gross y los profesores Rafael José Cortesía, José Luis Bellorín, Luisa Rodríguez, Fania Lapscher, Margot Labunsky y Nusia Wacher, por solo nombrar a unos pocos. Cuando Betty terminó el cuarto año de bachillerato, último que para entonces ofrecía el colegio, viajó a Estados Unidos por un año, y a su regreso culminó el bachillerato en el Liceo Andrés Bello. Cursó estudios de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, en los cursos nocturnos, pues trabajaba mientras estudiaba. Superados los cierres temporales de la UCV, obtuvo el título de abogado en esa universidad a mediados de los años 60.

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Una reunión del grupo Kadimah realizada en las instalaciones del Colegio Moral y Luces Herzl-Bialik, en febrero de 1957. De izquierda a derecha: Isidoro Rubinzstain, Gloria Goldszmidt, Nujem Strajman, Saúl Krivoy, León Moreno, Clara Zighelboim, Adela Platt, Norberto Mikun, Alberto Mizrahi, Jacobo Koen, León Ekerman

Desde su adolescencia, en el San Bernardino de mediados de los 50 donde se centraba la actividad comunitaria y vivía la mayor parte de su familia, sus amigos y compañeros, Betty era conocida y querida por su espíritu alegre y su disposición a cordializar y liderar en organizaciones que marcaron la vida de esa generación.

En ese ambiente tan especial se compartía mucho con los vecinos de la cuadra y la urbanización. Allí nació la organización Kadimah. Eran pocos los jóvenes judíos que estudiaban en el Colegio Moral y Luces. La mayoría estaban dispersos en otros colegios o trabajando. Con el fin de crear un espacio de encuentro para nuestra generación, un grupo de jóvenes promovimos Kadimah con el fin de crear vínculos con el recién creado Estado de Israel y socializar. Betty Lapco fue un puntal en esta iniciativa.

Entre los primeros que integraron este grupo estábamos Shuly Baum, Parma Campo, Dalia Cohen, Galila Cohen, Simón Coifman, Oscar Darer, Senta Essenfeld, Elie Frances, Marcos Gross, Gloria Goldszmidt, Sidney (Queeny) Harac, Sara Koifman, Saúl Krivoy, Elisa Lustgarten, Odette Milgram, Sarita Mishkin, Rebeca Russo y Marylinda Bendayán. También participaron Harry Abend, Miriam Ackerman, Raquel Asseo, Enrique Bart, Carlos Dawidowicz, Regina Eidelman, David Ghelman, Jorge Gugig, Blima Kisilevich, Jacobo Koen, Eva Milgram, Odette Milgram, Norberto Mikun, Alberto Mizrahi, León Moreno, Adela Platt, Mauricio Poler, Fira Rabinovich, Judith Rechnitzer, Benjamin Reif, Lidia Reiner, Isidoro Rubinzstain, Ernesto (Chopi) Schneider, Nujem Strajman, Sonia Zaffati, Clara Zighelboim, y muchos otros cuyos nombres escapan a la memoria, por lo cual pedimos excusas. Por un tiempo, nos guiaron los madrijim Asher Stambler y su esposa Shoshana.

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Una excursión en Caracas. Sentados, de izquierda a derecha: Senta Essenfeld, Blima Kisilevich, Sara Koifman, Elie Frances. Segunda fila: Sidney Harac, Oscar Darer. De pie: Jacobo Koifman, León Ekerman, Saúl Krivoy

La primera reunión social se realizó en la casa de Judith Rechnitzer en el edificio “La Fe”, avenida Carlos Soublette de San Bernardino. Y fueron inolvidables las patinatas decembrinas en las calles de El Rosal, frente a la casa de Elisa Lustgarten. A menudo el Colegio Moral y Luces Herzl-Bialik nos facilitaba el uso de las instalaciones para las reuniones culturales y sociales, y los autobuses para las excursiones, gracias a las gestiones del señor Natalio Glijansky.

Betty era el alma de las actividades, y el hogar de los Lapco era un permanente centro de reuniones, con la amable hospitalidad y paciencia de sus padres.

En el seno del Kadimah organizamos actividades culturales, conferencias sobre sionismo, el movimiento jalutziano, y la situación de Israel y Venezuela. También se organizaban actividades deportivas y numerosas excursiones a los sitios de la época.

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Encuentro en un parque. Primera fila, de izquierda a derecha: Jacobo Koen, Mauricio Poler, Gloria Goldszmidt, Dalia Cohen, Carlos Dawidowicz, León Ekerman. Segunda fila: Norberto Mikun, Senta Essenfeld. Tercera fila: Eva Milgram, Rebeca Russo, los madrijim Asher y Shoshana Stambler, Elisa Lustgarten, Sara Koifman, Simón Coifman. Última fila: Elie Frances, Ernesto (Chopi) Schneider, Sidney (Queeny) Harac

Éramos formales; la membresía en Kadimah se acreditaba con un carnet, y se realizaban elecciones periódicamente, de las cuales se dejaba constancia en actas debidamente firmadas.

Luego vinieron años de transición para nuestra generación. Tras las graduaciones de bachilleres, fuimos absorbidos por intensos compromisos de estudio universitario, trabajo, viajes. Algunos contrajeron matrimonio.

Kadimah se diluyó, y muchos de nosotros nos integramos a Javerim, una organización juvenil sionista encaminada también a construir vínculos entre Israel y Venezuela, conmemorar fechas relevantes de la historia judía y venezolana, realzar las tradiciones y socializar. Javerim se reunía en la quinta Bet-El en la avenida Cagigal de San Bernardino. El sionismo y lo cultural, social y deportivo se mezclaban para configurar el sentido comunitario en Javerim. De allí surgieron muchos de quienes luego asumirían importantes funciones en las organizaciones de la comunidad judía de Caracas; por citar algunos: León Berman, Rubén Benarroch, Ricardo Gedaly, Isaac Ghetea, Moisés Ghitelman, Sara Horowitz, Moisés Lapco, Abraham Levine, Marcos Lucy, Alberto Mizrahi, Carlos Nash, Adolfo Neufeld, Moisés Nirenberg y Dora Ida Schwartz. Un conjunto musical recogía el espíritu de la época con Carlos Goldstein en el acordeón, Moisés Lapco en el saxofón, Eleazar Noah en la tumba, Julika en el piano y Saúl Krivoy en la batería. Los cantantes eran León Berman y Reynel Levy.

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Primera fila (izquierda a derecha): Oscar Darer, Sidney (Queeny) Harac, Betty Lapco, Guillermo Rosenthal. Segunda fila: no identificada, Blima Kisilevich, Sara Koifman, Clara Zighelboim. Atrás: León Ekerman.

Betty Lapco ejerció el derecho en el bufete Weil y Asociados, en el campo civil y mercantil. Dirigió el bufete hasta casi el fin de sus días. Siempre se distinguió por su recto proceder y buen juicio, velando por los intereses de sus clientes con especial dedicación. No era raro que sus clientes se convirtieran en amigos, y son numerosos los testimonios de cómo ayudó a tanta gente de la comunidad necesitada de sus servicios, en un ambiente complejo en el cual se hizo cada vez más difícil sortear los obstáculos.

Betty tuvo dos entrañables amigas: Esther Holcblat y Regina Beker Z’L. Ignacio Zaibert fue su querido amigo y respetado colega.

Betty falleció en Caracas el 24 de abril de 2021. Deja el recuerdo de su calidez humana y el recto proceder, a mensch en todo el sentido de la palabra.

NOTA. Agradecemos a Ignacio Zaibert, Elisa Lustgarten, Edith Szomstein y Lía Lapco por su colaboración en la recopilación de información para esta semblanza, y pedimos excusas por las eventuales omisiones. Con el deseo de completar la visión de esa época y enaltecer la memoria de Betty Lapco, invitamos a quienes deseen aportar información y comentarios nos contacten a los correos lialapco@hotmail.com y skrivoy@hotmail.com

FuenteNuevo Mundo Israelita

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