Diario Judío México - Quizás lo más importante de la de Dylan, para la comunidad, es que sus textos reflejan exactamente el sentido y la profundidad de las canciones en Yiddish con la única diferencia de que en las canciones en Yiddish se insiste en un mensaje social y un activismo inmediato mientras que en la poesía de Dylan se plantean preguntas y opciones para que el oyente escoja su camino tras pensar y meditar.

Pero en cuanto a la obligación de pensar, de actuar, de luchar por un mundo mejor, de defender la justicia y detener la maldad lo textos de Dylan son herencia directa de la popular Yiddish compartiendo ambos la ausencia de la superficialidad que caracteriza normalmente a la “ popular” donde todo se refiere a amores perdidos, amores por venir, amores recordados, vientres enajenados y textos enajenadores que tienen buen ritmo pero garantizan que los oyentes no tengan que pensar y menos aun tomar una posición ideológica, activa o definitiva ante el mundo que los rodea.

La gran diferencia entre la de Dylan (y la popular Yiddish) y la popular comercial contemporánea es precisamente que una exige pensar, y la otra lo evita; la primera exige justicia a la segunda no le importa, la primera exige compromiso, la segunda solo consumo y movimiento erótico pero sin compromiso alguno; la primera busca un mundo mejor, la segunda no busca nada más que unos minutos de infatuación.

Compromiso, activismo, justicia, “tikunes oilom” en la poesía y lo mensajes de Dylan y la Yiddish que ahora son reconocidos con el Novel para darles una nueva oportunidad de ser re-conocidos, re-considerados y quizás hasta re-ciclados para beneficio de quienes hemos vivido en un mundo musical emocionante pero al mismo tiempo enajenante.

, ganador del 2016

La Academia sueca eligió al músico y escritor estadounidense “por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción americana”. Sus padres eran miembros prominentes de su comunidad judía y su fiesta de bar mitzvá fue un gran evento social en Minnesota.

El escritor y músico estadounidense de origen judío recibió hoy el 2016 “por haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción americana”.

Nacido como Robert Zimmerman, pero mejor conocido como , es uno de los símbolos de la contemporánea, reconocido por su combativa relación con los reporteros y su etapa de renacimiento cristiano a principios de la década de los 80. Por tales motivos resulta un poco sorprendente ver el video de Dylan usando una kipá y tocando la característica canción jasídica ‘Hava Naguila’ con su armónica, durante un teletón de Jabad Lubavitch en 1989.

Sin embargo, el 22 de mayo de 1954 Zimmerman celebró su bar mitzvá en Hibbing, Minnesota, un pequeño pueblo de 16.000 residentes. Sus padres eran miembros prominentes de su comunidad judía y la fiesta que tuvieron en honor a su hijo fue un gran evento social. El nombre hebreo de su hijo era Shabtai Zissel, quien luego creció para convertirse en .

El joven Dylan tocó una versión modificada de ‘Hava Naguila’ cuando aún se presentaba en los clubes locales de Greenwich.

Además, su hijastra, María, se casó con un devoto judío llamado Peter Himmelman, en mayo de 1988. Y, luego de su publicitada conversión, Dylan había comenzado a estudiar con los rabinos de Jabad en Flatbush (Brooklyn) estrechando aún más su relación con Jabad.

El legendario músico se presentó en varias oportunidades en . Su última presentación fue en 2011, con un concierto en Ramat Gan poco después de haber celebrado su cumpleaños 70. También brindó shows en 1987 y 1993, y visitó el país en los años 60.

Existe una canción olvidada en la que Dylan manifiesta su apoyo a . Mientras que su judeidad ha sido examinada y reexaminada a lo largo de los años, se prestó relativamente poca atención a su canción “El matón del barrio” escrita en 1983: una declaración poco común de apoyo pleno a .

La letra compara a con un “exiliado”, etiquetado injustamente como un matón por defenderse de los ataques constantes de sus vecinos. Dylan lanzó la canción en su vigésimo segundo álbum de estudio, “Infidels”, a raíz de su nueva fase cristiana a finales de 1970 y principios de 1980.

La canción “El matón del barrio” se produjo después de la Guerra del Líbano con , en 1982, en un momento en el que incluso los israelíes estaban cuestionando su gobierno.

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